Francisco Masci: “los lugares de Italia que recuerdo son en los que jugaba”
El 3 de junio, se celebra el Día del Inmigrante Italiano. Por tal motivo, conversé con Francisco, un italiano nacido en un pueblito llamado Regina, ubicado en la provincia de Cosenza – Italia – radicado en nuestra ciudad, para que compartiera con todos nosotros un poquito de su historia.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/259/0000259424.jpg)
Francisco, me contó que vino de Italia con su madre y algunos de sus hermanos. Son ocho en total, él es el más chico de todos. Su padre ya vivía hace unos años en Argentina cuando ellos llegaron y una de sus hermanas, la más grande, se quedó viviendo allá. El 23 de diciembre de 1953 arribaron al Puerto de Buenos Aires luego de 20 días de viaje en barco. "Era uno muy grande y lo que más me acuerdo son todas las travesuras que hacíamos. Mi madre bajó en muchos países a los que llegábamos, pero yo solo bajé en Brasil donde el barco casi nos deja porque yo tuve un inconveniente y nos entretuvimos todos"."Al llegar a Argentina, tomamos un colectivo de esos chiquitos hasta Lomas de Zamora donde estaba mi papá. Y siempre vivimos en el mismo lugar. Para mí era todo novedoso, todo me llamaba la atención. Él trabajaba de sereno en una fábrica y mamá siempre estaba en casa. No tenían ningún estudio de nada, pero nos dieron todo. Nos inculcaron el trabajo y para mi padre, su fortuna, era ayudarnos a los hijos. A todos nos ayudó, hasta a mí. Me formó para ser comerciante y acá estoy, muy agradecido por eso"."Más tarde, en el 2000, vine a vivir a Gualeguay. Elegí esta ciudad porque me gustaba mucho Entre Ríos, me encantaba. Hasta tenía algo en el nombre, no sé. Entonces comencé a buscar lugares, a andar, a recorrer, a caminar. Anduve por muchas ciudades y me decidí por Gualeguay, me gustó acá y me quedé acá. Mis hijos se vinieron conmigo y no extrañé nunca Lomas de Zamora ni a mis parientes, porque acá hice muy buenos amigos, me hicieron sentir parte y me pude adaptar muy rápido. No puedo decir nada de Gualeguay"."Acá comencé abriendo una pizzería. Yo siempre había tenido heladería, es lo que me encanta. En los '80 más o menos abrí la primera en Buenos Aires. Tuve una época en la que perdí un poco la línea del trabajo, perdí tiempo y con eso clientela, así que con un amigo le agregamos una Pizzería al lugar. Cuando vine acá, cerré mi negocio de allá y comencé con la pizzería porque el mercado del helado no estaba... Pero al año, pude abrir la heladería así que me quedé con ella. Y ahora tuve que incluirla de nuevo porque la situación que estamos atravesando me obliga, porque creo que son dos rubros muy diferentes y no deben ir juntos. Pero bueno, cuando pueda dejar de hacerlo, lo haré"."Los lugares que recuerdo de allá, son en los que jugaba. Tengo pequeños recuerdos, algunas imágenes... Mis hermanos fueron casi todos, pero yo nunca más volví. Una de mis hermanas vino para acá en el '92 porque cuando nos juntábamos todos los parientes, todos queríamos irnos para allá. Así que hicimos un arreglo entre todos para que ella viniera porque no conocía a nadie digamos, casi ni a mí sí me había dejado de ver cuando yo era un niño".Francisco me contó que la escuela le facilitó mucho el idioma. Lo pudo aprender más rápido, junto con el acento. "Quizá ahora, que ya estoy más grande, se me nota un poco más el acento italiano, pero tengo una mezcla con el porteño y el entrerriano, todos juntos".También recordó conmigo momentos de su infancia donde fue muy feliz. Me dijo que sus padres, en Italia, siempre vivieron del campo porque otra cosa no había. Y que acá en Argentina siguieron conservando esa cultura del trabajo. Se la inculcaron a todos sus hijos. Además, me dijo que, al lado de su casa, en Lomas de Zamora, había un terreno vacío donde su padre, luego de pedir permiso a los dueños, junto a su madre hicieron una huerta como estaban acostumbrados y más de una vez regalaban porque cosechaban un montón de verduras. "Eso siguió así hasta un poco después de los '70, cuando ellos fallecieron. Siempre conservaron sus hábitos, sus costumbres. Nosotros nos fuimos desvirtuando un poco".Por último, me confesó que, cuando terminó la escuela, su padre le preguntó si quería estudiar o trabajar. Él tomó el camino del trabajo "y eso es lo único que tengo como un mal recuerdo, que no me obligó a estudiar. Porque al principio no me di cuenta, pero cuando vi que todas mis amistades estaban estudiando me di cuenta de que me había equivocado. Y sigo insistiendo hasta el día de hoy que fue un error, pero con los años fui estudiando lo que más pude. A mis hijos les vivo insistiendo que estudien. Ahí van, a algunos les cuesta más que a otros, pero van", me contó Francisco."Una última cosita... Les quiero mandar un saludo a todos los italianos. En cualquier momento voy a volver para allá porque tengo ganas de ir, de volver a mis raíces, pero solo de paseo", me dijo emocionado. Marilina Camino Gomensoro
