Hasta siempre querido Federico.
Unidos al profundo y doloroso clamor que nos envuelve ante la pérdida irreparable de nuestro querido Federico Bogdan, tratamos de hilvanar palabras que estén acordes al hecho.
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Fluyen los buenos adjetivos que esta vez, seguramente no han de alcanzar para cubrir lo que él nos representa.
El lamento por su partida se repite una y otra vez en todas partes, en todos los medios, en todos los lugares y entre todas las personas que lo conocieron.
Voces variadas, desde las más encumbradas posiciones hasta las emitidas desde los más humildes rincones de nuestro entorno, coinciden en manifestar su aflicción. Él supo diseñar un prestigio único e inimitable a fuerza de un trabajo constante dedicado a los demás. Particularmente, desde el seno mismo de nuestro club nos han llegado múltiples expresiones de pesar ante la consternación que ha producido su alejamiento. Tratando de reponernos y sin dejar de pensar en su figura tan particular, creemos un deber destacar y compartir con nuestro sentido pueblo lo que tiene que ver con su accionar rotario, haciendo inolvidable y significativo su paso por nuestra institución.
Presidió Rotary Club Gualeguay entre 2007 y 2008, a su lado su compañera Susana integraba la Rueda Femenina que por entonces unía su labor a la de la entidad. Se lo recuerda por ser gestor del "Paseo de los Sentidos", rincón de juegos infantiles levantado en Plaza San Martín; y más aún se lo evoca por un hecho que lo marca como persona, en toda la dimensión de sus actos solidarios asumidos con su habitual pragmatismo y su cordial humildad hecha sonrisa: en plena inundación acaecida por entonces en Gualeguay resultado de infrecuentes y copiosas lluvias, Federico junto a bomberos y autoridades, asistía a los damnificados subido a una canoa que se movía en los barrios, acercando ropa, alimentos y una mano franca.
Gestionó ante variadas instituciones: Tzi Chi, Río Colorado, Hospital Alemán y otras que apuntalaron su labor en un marco de amistad, como era su costumbre, dejando como corolario a más de inolvidables encuentros, infinidades de materiales y enseres que cubrían por entonces las carencias de nosocomios y de entidades públicas de Gualeguay, Galarza y hasta de Rosario del Tala. Podríamos seguir detallando ampliamente su labor mientras estuvo en nuestro club, pero damos paso a destacar cuando ya autoridad del pueblo y reconocido por nosotros como Socio Honorario, el apoyo brindado a nuestros proyectos. Invariablemente, nunca dejo de estar a nuestro lado. Lo vamos a extrañar cada vez más y siempre va a estar presente su personalidad avasallante, su honestidad ejemplar, su contagiando optimismo, su pasión puesta en lo que hacía, sin mezquinar esfuerzos, imparable una vez decidido el rumbo, siempre avanzando en busca del resultado para él más valioso: dar una mano a quienes lo necesitaban. Lo vamos a extrañar, insistimos, pero hemos de tomar su ejemplo como guía. Acaso nuestro mejor y más sincero homenaje. Hasta siempre querido Federico.
