Hay menos patriarcado, pero más machismo
Un tiempo atrás, un estudioso de la psicología italiano decía que hoy nos enfrentamos a un mundo “Menos patriarcal, pero más machista. Creo que en todo Occidente, efectivamente, se tiró abajo al patriarcado. Pero al hacerlo se tiró el agua sucia con el niño dentro. Los principios de límites constructivos del padre, la mirada larga a un futuro”.
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Sin el arquetipo del padre, los varones nos movemos entre hermanos que queremos robar el poder paterno o que queremos competir continuamente con el hermano mayor o con el que se destaca. Así, nuestra cultura occidental fue condicionada por lo siguiente: cuando en el siglo XX se desfiguró la percepción de Dios, del rey y del papa no hubo más democracia: aparecieron los "dictadores" de los viejos imperios, del comunismo, del nazismo, de algunas repúblicas emergentes. Sin el Padre irrumpieron los líderes manipuladores y "mal-tratadores", en consecuencia, donde había pueblos aparecieron "hordas", "manadas humanas", entendiéndose como una comunidad que obra sin disciplina y con violencia. Un claro ejemplo es lo que días pasados hemos visto hasta el hartazgo: la noticia de la muerte de un joven en la costa; lo mismo sucede cuando se producen violaciones en manada porque, en estos casos, desaparece la comunidad y aparece la "horda". Entonces sucede que una víctima deja de ser alguien y pasa a ser "algo abstracto" y, según un filósofo del siglo XX, hemos cambiado el Ser por el Tener, ya que a través de un "fenómeno de abstracción" y de despersonalización, el sujeto deja de ser considerado como tal para convertirlo en tan sólo un mero objeto. Así, el individuo se convierte en un ser anónimo e impersonal, perdiendo su propia e insustituible intimidad. A ese sujeto puede tratárselo como un objeto, rotulándolo con calificativos despectivos, y darle el trato propio de objetos inanimados. Sin padre el otro es objeto. Sin la referencia al Amor del Creador del hombre fácilmente convertimos al hermano en mercancía, en objeto. Sin el Padre fácilmente encuentro excusas para no hacerme cargo del hermano ¿Cómo haremos para que desde las familias, los colegios, las ciudades crezcan menos machos y más padres capaces de mirar a largo plazo para generar una nueva civilización? ¿Seremos capaces de mirar al otro no como algo abstracto, sino desde su "ser ahí", desde su "presencia que interpela", desde la empatía? Estamos enseñando a nuestros jóvenes a que no sean "machos". ¿Le enseñamos a ser padres? ¿No estaremos alimentando la frenética carrera del Tener (dinero, poder, condición social) en vez de enseñar a las próximas generaciones los caminos de la verdad y del amor?Pbro. Jorge H. Leiva
