“Huir con el rabo entre las piernas…” 11ª Entrega La ansiedad social, situación no bien reconocida…
Un informe de la Universidad de Nueva York publicado por GQ, Revista de tendencias, explica este trastorno en relaciones personales y profesionales, como sufrimiento silencioso de millones de personas en el mundo.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/cg.jpg)
Hablar en público, asistir a reuniones o expresar
opiniones pueden convertirse en desafíos pesados para quienes sienten que sus palabras o
gestos provocan miradas críticas. Esta realidad, provoca el temor a ser juzgadas o
ridiculizadas cuando interactúan con otros. Este informe revela que 13% de la población
mundial podría padecer ansiedad social. Historias silenciadas por la incomodidad y el
miedo, son personas que ven restringidas sus relaciones personales, familiares y
profesionales. La ansiedad social limita oportunidades, escondiendo un sufrimiento
invisible a la mirada social y familiar. Se caracteriza por un temor persistente y
desproporcionado a ser observado, juzgado o criticado negativamente en situaciones
sociales. Según los especialistas se define como: El temor a ser juzgado, criticado o
ridiculizado por lo que se dice o se hace. Afecta igual a hombres y mujeres, y puede
manifestarse en escenarios tan cotidianos como saludar a un vecino, realizar una exposición
en público o simplemente participar en una conversación grupal. A menudo, se vive con
una constante preocupación por el qué dirán, con niveles de alerta y con impacto en su
autoestima. Muchas veces no se detecta de inmediato, suele confundirse con timidez,
inseguridad o nerviosismo transitorio. Se manifiesta con síntomas como sudoración,
taquicardia, dificultad para hablar, temblores, enrojecimiento y náuseas; puede derivar en
evitación y aislamiento. Esta conducta afecta la calidad de vida y favorece la aparición de
depresión. Entre los factores que influyen se encuentran experiencias de acoso,
humillación, vivencias en la infancia, predisposición genética y entornos críticos o poco
tolerantes, lo que refuerza el miedo al juicio ajeno y la búsqueda de aprobación.
QUERIDOS LECTORES: Existen estrategias para enfrentarla y superarla; psicólogos/as
coinciden en que puede superarse con apoyo y herramientas adecuadas. Sugerencias:
exposición gradual y planificada a situaciones sociales; recomiendan comenzar con
acciones sencillas como: saludar a un vecino, formular una pregunta breve en un shopping
o enviar un mensaje de voz a una amiga. A medida que se incrementa el control, pueden
afrontar desafíos mayores, como participar en una reunión o dar una opinión en público.
Este proceso debe acompañarse de paciencia y autocompasión. Una estrategia clave es la
revisión de los propios pensamientos, que atormentan. Se suelen construir realidades
imaginarias alimentadas más por suposiciones que por hechos; se aconseja cuestionar estas
creencias, orientando la interpretación hacia una perspectiva más realista y menos
autocrítica. Identificar y poner en duda los pensamientos distorsionados, debilita el miedo
al qué dirán y favorece la seguridad ante los demás. ¡Adelante!, que se puede avanzar ante
lo que afecta la calidad de vida.
“Los infelices son egoístas, injustos, crueles e incapaces de comprender al otro.
Los infelices no unen a las personas, las separan”
Antón Chéjov