La casa, el Pan y la Madre
Se acerca el año 2020 en nuestra nación, con nuevos gobiernos, pero con viejas dificultades. Sin memoria no hay proyectos, no hay pueblos, no hay nación. Pero, a su vez, cada uno selecciona los recuerdos: la memoria es selectiva. De manera que cabe preguntarnos: ¿Qué acontecimientos pretéritos debemos rescatar los católicos para refundar, para recrear la casa comunitaria?
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Los obispos de nuestras iglesias en Argentina nos invitan a un "Año Mariano Nacional" recordando dos efemérides: los 400 años de la advocación de la Virgen del Valle de Catamarca y los 500 años de la primera misa en el suelo argentino. Estos dos acontecimientos son como las semillas del Reino: muy modestas en sus comienzos y muy altas en su desarrollo final; ¡hasta los pájaros se cobijan en sus ramas! Como enseñaba Jesús: "El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas". (Mt 13, 31-32)El 1° de abril de 1520, en el actual Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz, se celebró por vez primera la Santa Misa en lo que es hoy nuestro territorio nacional. Era entonces ese día la festividad del Domingo de Ramos. La orden fue impartida por Hernando de Magallanes y el celebrante fue el sacerdote español, nacido en Écija, Pedro de Valderrama. Aquella Misa, como cada Misa, estaba dando comienzo a un nuevo tiempo: la tierra se convertía en alabanza y la creación dejaba de ser mercancía para convertirse en casa comunitaria. Por tanto, si creemos que la historia es Cristocéntrica, si afirmamos que Jesucristo es el eje de la Historia y que los siglos giran a su alrededor, entonces este es el día en que nació la patria argentina; en torno al Sacrificio que nos hace hermanos estaba naciendo nuestro Pueblo argentino.Por otra parte, cuando en 1620 comenzaba a venerarse a la Virgen del Valle se estaba reactualizando la escena del Calvario: Jesús de Nazaret, el Resucitado, volvía a darnos a María por madre; a aquellos pioneros y a los habitantes de la patria de todos los tiempos. Una casa, un Pan que alimenta y da vida, una Madre: todo estaba bien dispuesto para el buen comienzo. Lo decía Borges: "Nadie es la patria, pero todos debemos/ ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquellos caballeros/de ser lo que ignoraban, argentinos,/ de ser lo que serían por el hecho/ de haber jurado en esa vieja casa".La vieja casa aquella era para nosotros la patria misma, la casa común. Y en esa casa hay Pan y hay Madre.¿Seremos capaces de habitar la casa, de compartir el pan? ¿Seremos dignos del antiguo juramento?Pbro Jorge H Leiva
