La historia de maternidad de Graciela
Por años, Graciela luchó y busco incansablemente ser mamá, pero por cuestiones incomprensibles de la vida y de la biología particular de cada ser humano, no pudo lograrlo. Sin embargo, esa crueldad del destino no se convirtió en un impedimento, ella decidió avanzar y darle rienda suelta a su anhelo de ser madre. Siguiendo su sueño, se armó de coraje y decidió adoptar
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/287/0000287305.jpg)
Cuando Francesca, la tan ansiada beba, apareció en la vida de la joven Graciela, ella se encontraba atravesando un momento de incertidumbre, dudas y sobre todo miedos. Sabía que estaba tomando una decisión que traía aparejada una gran responsabilidad, que estaba sola, y era consciente de que lo que se le venía no era fácil, que los tramites y el papeleo podían tardar años e incluso podían determinar que la niña no fuera finalmente su hija. Ya que, lamentablemente en nuestro país, adoptar no es tarea fácil, hay demasiadas cuestiones burocráticas por las cuales muchos deciden darse por vencidos. Pero Graciela nunca lo hizo, luchó y peleo como una verdadera guerrera de la vida por tenerla, hasta que se le dio.Un 26 de Junio de 2009 en una fría noche de invierno, su sueño se convirtió en realidad, en la realidad más hermosa que una persona puede experimentar. Francesca nació, e incluso hoy en día, la feliz mamá no puede explicar los sentimientos y emociones que vivió en ese momento, y afirma conmovida que esa fue la experiencia más fuerte que le tocó vivir. Porque, a pesar de que estaba convencida de lo que quería, tenía un millón de miedos que no podía evitar. "Cuando menos acorde me encontré con Frances corriendo por el pasillo del hospital San Antonio para ir a la sala de partos, ya que ahí había estufa, esa noche hacía mucho frío y me encontré con ella mirándome a los ojos diciéndome con su mirada "mamá no me dejes". No puedo explicar la conexión que hubo, es más con sus puñitos cerrados me tomo la mano, sentí un montón de cosas que no se si algún día podré explicar con palabras"Los días pasaron, hasta convertirse en largos meses de lucha, tramites, papeles, pero por sobre todas las cosas amor incansable, dulzura recíproca. Francesca y Graciela eran finalmente madre e hija, todavía no existía el papel que avalara ese parentesco, pero los mismos sobran cuando los sentimientos afloran desde lo más profundo del corazón y son realmente puros y genuinos.Fueron transcurriendo los años, cuatro precisamente, hasta que llego el gran día, la adopción estaba lista, Graciela figuraba en los papeles como la madre de Francesca. Ese día ella llega a su casa luego de trabajar, mira a la nena a los ojos y se lo comunica "Fran mi amor, tengo tu adopción", inundada por un llanto de felicidad que le rebalsaba los lagrimales, su hija la miro y se fundieron en el abrazo más bello del mundo. Ya era oficial, lo que para ellas había empezado aquel 26 de Junio del 2009 con esa mirada con ese amor y dulzura que habían puesto en cada cosa que les tocó vivir, culminaba en el momento más feliz de sus vidas.Graciela es un claro ejemplo de "madraza" del corazón, de que no se necesita tener el vientre a un niño para amarlo y sentirlo como propio, de que, yendo siempre con la verdad, la sinceridad, afrontando miedos, dudas, complicaciones, se puede lograr ser feliz y dar felicidad a los demás. Hace diez años que lo demuestra, que es mamá de Francesca y hace diez años que está convencida que responder siempre con la verdad es lo más certero para que los hijos te tengan confianza. "Porque no sirve de nada mentirle, porque es contraproducente, así lo veo yo, he tratado de ser lo más honesta posible con Fran, sobre todo con su identidad. Yo creo que a ella también le motivan muchas cosas que vivimos y se que nada es imposible, que con perseverancia vamos a lograr llegar a la meta, a donde ella desee estar o desee ser"
