Dr. Bernardo “Cacho” Gandini
LA RESILIENCIA ¿Se hereda o se construye? 1ª Entrega.
Resiliencia, del latín resilio o resilire, indica repetición o reanudación. En física y química, se designa resiliencia a la capacidad de unos metales (acero) de doblarse por la fuerza sin romperse, a diferencia de otros que se quiebran. Este concepto fue adoptado, por analogía, en psicología, especialmente en psicología positiva, para referirse a personas que frente a la adversidad no son afectadas y luego salen fortalecidas.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/290/0000290857.jpg)
Luego se fue definiendo a resiliencia, como una adaptación positiva pese a la adversidad. Cuando una persona o grupo es capaz colocarse a favor del cambio, puede sobreponerse a problemas serios o resultar fortalecida. Es sinónimo de entereza, más allá de la resistencia para superar algo, y salir mejor que antes.Al principio, se creyó que era una condición innata, hoy se cree que no es genética; se explica por factores no solo individuales, sino también familiares, comunitarios y culturales. En investigaciones, se reconoce como un proceso comunitario y cultural.La resiliencia es la capacidad de tener un éxito aceptable, ante un grave riesgo de tener resultados negativos, como consecuencia de un manejo adecuado.Puede definirse como proceso de competitividad posible, por adaptarse positivamente a las situaciones adversas. Seguramente la mayoría conoce ejemplos de deportistas y equipos que pueden llegar a campeones, y otros que, a pesar de condiciones suficientes, nunca llegan.Para neurociencia, los resilientes tienen equilibrio emocional frente al estrés y soportan mejor las presiones. Tienen control y capacidad para afrontar bien los desafíos. Esa actitud recién se pone a prueba frente a adversidades: Pérdida inesperada de ser querido, maltrato o abuso psíquico o físico, enfermedades temporales prolongadas, abandono afectivo, fracasos, catástrofes naturales y pobrezas extremas: Los mencionados, son factores de riesgo para "quiebres".Entre los factores resilientes, se hallan: buenos vínculos familiares, liberación de algunas hormonas y no otras, buen estado general, conocimientos pertinentes, capacidad emocional y afectiva, historia personal y familiar adecuada, situación socioeconómica, inserciones sociales y pautas culturales. Por todo esto se prefiere hablar de "procesos resilientes": No es considerada, sólo, como capacidad, sino como consecuencia de procesos que engloban muchos factores. Frente a situaciones delicadas, son las influencias familiares, del entorno, la situación económica, la compañía de amistades y las diferentes actitudes de los participantes, quienes determinan los resultados.Lo opuesto a resiliencia es "anomia": Aislamiento del individuo por la falta o incongruencia de factores resilientes.Entre elocuentes ejemplos de resiliencia están: Biografías de Viktor Frankl, Stephen Hawking, Nelson Mandela, etc; sus lecturas, son verdaderos ejercicios para completar la comprensión, reconocerla en el entorno, autoevaluar nuestra propia situación y comenzar la adaptación positiva a los cambios necesarios.Las organizaciones no gubernamentales deben tener proyectos que refuercen la educación y preparación de grupos sociales vulnerables, para que esas personas aprendan cómo afrontar y actuar ante tales situaciones.
