La responsabilidad detrás de los incendios forestales
Por estos días, vemos azorados, como el fuego consume gran parte de nuestra Patagonia. Más de 2.000 hectáreas de bosque nativo, innumerables especies animales y más de 200 viviendas han sido arrasadas por el fuego.-
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A ello, se le suma alrededor de 15 personas desaparecidas y centenares de evacuados que deben abandonar sus hogares ante el avance inclaudicable de las llamas. Lamentablemente, nada nuevo. Hoy es la Patagonia, hace unos meses la Provincia de Córdoba y nuestra provincia de Entre Ríos en el sector de las Islas Lechiguanas donde a la fecha se siguen produciendo a diario diferentes focos igneos y, más adelante, seguramente serán otros sectores del país, o los mismos, en lugares donde todavía el fuego no hizo de las suyas.-
El 2020 marcó un récord histórico de incendios y tierras arrasadas en el país, con más de 1.100.000 hectáreas destruidas este año de acuerdo con el último reporte oficial.-
En Argentina, existen alrededor de 900 cuerpos de Bomberos Voluntarios con un aproximado de 43.000 efectivos que los componen. Dichas Asociaciones, en su gran mayoría, se financian con aportes que obtienen a través de la venta de rifas, donaciones, eventos y diferentes actividades que realizan con el fin de recaudar fondos; los cuales, bien es sabido, son aportados por la comunidad a la cual pertenecen. En menor medida, reciben exiguos subsidios a través del Estado Nacional, Provincial o Municipal.-
Desde hace décadas, por no decir desde siempre y, sin importar el gobierno de turno, el Estado se ha desentendido de fomentar y brindar los medios necesarios para la prevención, mitigación y supresión de desastres de este tipo.-
El Plan Nacional de Manejo del Fuego (PNMF), creado en el año 1996 a raíz del incremento de los incendios forestales en nuestro país, es una cáscara vacía carente de recursos e infraestructura económica, material y humana para brindar una respuesta adecuada cuando acontecen situaciones como las referidas.-
En consecuencia, ni los Bomberos - Voluntarios y/o Oficiales -, ni el personal de Parques Nacionales, ni los Brigadista del PNMF, cuentan con los recursos adecuados para atender siniestros de este tipo y esa falta de infraestructura e insumos, conlleva a la más absoluta precariedad laboral de los mismos. A solo modo de ejemplo, en Entre Ríos, los Bomberos Voluntarios no poseen una Obra Social, su trabajo no está cubierto por ninguna ART (Asociación de Riesgos del Trabajo), ni tampoco gozan de un beneficio jubilatorio a su retiro.-
No alcanza con que los responsables políticos del momento, cada vez que acontece un hecho de esta naturaleza, salgan a decir por todos los medios que realizarán una denuncia penal e irán hasta las últimas consecuencias contras los responsables, para el caso, claro está, que los incendios sean intencionales.-
Cuando se pone bajo la lupa los recursos financieros que Nación destina a combatir el fuego, se evidencia una ecuación que empeoró durante los últimos años con fuertes recortes en las partidas destinadas a este problema que afecta diferentes regiones del país. Así lo refleja con claridad un informe de la Fundación Argentina de Recursos Naturales (FARN) que analiza las partidas presupuestarias de Nación destinadas a aspectos de protección del ambiente año tras año desde 2013 hasta 2019.-
La Fundación señala que a pesar de la tijera "aún existen partidas presupuestarias vinculadas con el manejo del fuego en Ambiente". Pero al comparar las partidas de ese Ministerio con la partida "Conducción del Sistema Federal de Manejo del Fuego" se detecta una reducción del 90% en los fondos, que pasaron de 15 millones de dólares en 2017 a 2 millones en 2018.
No obstante, "se evidencia que, a pesar del cambio de cartera, el manejo del fuego tampoco parece ser una prioridad" dijeron los especialistas. El documento de análisis menciona que las medidas compatibles con la conservación del ambiente oscilan entre 64 y 699 millones de dólares anuales entre 2013 y 2019 "sin presentar una tendencia clara".-
Además, entre 2017 y 2019, el 20% de los fondos no se ejecutaron, mientras que en 2020 no se ejecutó el 37% del presupuesto.-
Esta falta de continuidad deja a las claras que el cuidado del ambiente y los recursos naturales no han sido una prioridad en la agenda de los gobiernos y que las medidas tomadas parecen ser sólo cortoplacistas.-
¿Hasta cuándo seguiremos observando cómo miles de hectáreas son devastadas por el fuego con todo el daño que ello implica en materia ambiental, social y económica?
Me permito llamar a la reflexión, primeramente, a nosotros, como sociedad, apelar a nuestra responsabilidad individual y colectiva a los fines de tomar conciencia y empatizar con el medio ambiente, nuestra casa, la única que tenemos y en la que deben seguir viviendo nuestros hijos, nietos y demás generaciones futuras. En segundo lugar, a la clase dirigencial en todos los ámbitos, que hasta tanto no tomen una real dimensión del problema y adopten verdaderas políticas de estado destinadas a la prevención y lucha contra el fuego, verán cómo, año a año, la historia lamentablemente no solo se repite, sino que además se agrava.-
