Miriam Coutada y su hija Alejandra en emblemáticas ciudades europeas
Una invitación que llevó a Miriam a disfrutar de un recorrido sin pausas y con mucha satisfacción
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“La llamada de mi hija Alejandra en agosto de 2025 me llenó de alegría. Me proponía hacer un viaje juntas a Europa. Por supuesto, no tardé nada en darle mi respuesta e inmediatamente empezamos a planificar la ruta. Empezaríamos por tres noches en Madrid, luego cinco noches en Londres y para finalizar en Paris por seis noches.
Ambas conocíamos Madrid, pero quisimos volver porque es una ciudad preciosa, alegre, con una excelente oferta gastronómica, sus encantadoras calles angostas y sus antiguas casas que lucen maravillosas rejas con balcones llenos de flores. El Parque del Retiro, Plaza Mayor, El Palacio Real, El Museo del Prado, el Reina Sofía… y tanto más para ver y disfrutar.
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El próximo destino: ¡la increíble ciudad de Londres, de la cual me enamoré! Su particular estilo tan “ingles”, viejas tabernas construidas en madera pintada de ese típico verde elegante, la cerveza tirada para acompañar un exquisito fish and chips, imperdible. En otras épocas, allí se reunían los hombres del pueblo para hablar de sus problemas de trabajo, reclamos a las autoridades, pero también para divertirse y disfrutar de uno de los pocos lugares a los que tenían acceso por su condición social.
Londres sorprende por su arquitectura a la vez moderna y antigua, la solemnidad de sus instituciones, sus expresiones artísticas, los museos, parques y barrios tan atractivos por su ir y venir de etnias que se mezclan y ocupan todos los espacios, con sus características culturales que se refleja en la vestimenta, en el lenguaje y que hacen de Londres una ciudad tan agradable y cosmopolita. Notting Hill con sus casas de colores, el mercado de Portobello Road con sus antigüedades, los puestos de porcelana, ropa, frutas frescas, casi cualquier recuerdo o souvenir que se busque, se puede conseguir. También Covent Garden, Soho, y entre otras atracciones típicas el Palacio de Buckingham (hoy desocupado), el cambio de Guardia, el Parlamento, el Big Ben, las viejas cabinas telefónicas de color rojo y los buses de dos pisos.
Convencidas de que las ciudades se conocen caminando, la recorrimos a pie, solas o con guías que nos contaban no solo la historia formal sino también los “secretos”, las leyendas y creencias de las antiquísimas instituciones y de los personajesque tuvieron participación en política, ciencias, literatura, arte, etc.
Nos llamó mucho la atención la amabilidad de los nativos; se dice que los ingleses son “fríos”, quizás por el respeto a sus tradiciones y sí, son formales en su trato, pero a poco de comenzar una conversación son muy simpáticos y agradables y no dudan en prestar ayuda si se les solicita.
No puedo dejar de contarles mi experiencia en el cine: fuimos a ver La Odisea, la película épica de Christopher Nolan, que filmó en tecnología IMAX, proyectada en una pantalla de 15x26 m2. Las imágenes y el sonido hacen que uno se sienta compartiendo la escena con los actores
Dejamos Londres con la fuerte determinación y deseo de volver; nunca se termina de conocer todo, pero creo que nos llevamos una imagen bastante completa de esa ciudad increíble.
Sólo unas pocas palabras para no dejar afuera a la bellísima París. Mucho de su arquitectura recuerda a la Argentina. Y siempre caminando hasta el agotamiento, nos propusimos conocerla. Paramos en el barrio de Montmartre que recorrimos y nos dejamos sorprender por sus expresiones artísticas. Lo típico: Museo d’Orsay, La torre Eiffel, Los Inválidos, Champs Elisées, Sacré- Coeur y tanto, tanto para conocer.
Me despido con un deseo: que puedan viajar, adonde sea, adentro y fuera de nuestro país. La experiencia de conocer otras culturas es fascinante. También es maravilloso volver a casa con el corazón y la mochila cargados de momentos muy enriquecedores.”