O. Bonazzola: “Extrañaré la gente amable y a mis compañeros de trabajo”
El señor Osvaldo Bonazzola, que se desempeñó como cartero desde el año 1982, ha recibido su jubilación. Sus recuerdos de los barrios de otras épocas de Gualeguay, de las personas atentas que esperaban la correspondencia, de las pesadas carteras de cuero, entre otras añoranzas, acuden a su memoria en esta nota.
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O. Bonazzola recuerda: "Mi padre que trabajaba en el Correo, era cartero, estafetero, llevaba bolsas con encomiendas a Misiones y al Paraguay; lo iban cambiando de puestos. Él me anotó cuando tenía 13 años para un trabajo en la misma institución, me llamaron el 27 de octubre de 1982. Había pasado bastante tiempo. Un día, el jefe de Correo que había venido de Basavilbaso, de apellido Mendoza, estaba conversando con mi suegra, ella me nombra y él me recuerda de su ciudad cuando yo iba con papá y me invitaba para jugar con sus hijos. Me convocó enseguida y me mandó a Paraná para hacerme los estudios de aptitud física. Al otro día entré a trabajar como cartero, función que cumplí hasta ahora que me jubilé"."Comencé con el "Reparto 5" que abarcaba desde la calle Federación, hasta la 3 de Febrero, y aparte de eso tenía que hacer Barrio Rocamora. ¡Era mucho!, pero en el día lo hacía", continuó rememorando Bonazzola, para agregar: "Entrábamos a la 6 y terminábamos después del mediodía, 6 hs. de trabajo".Luego agrega detalles del reparto: "En ese tiempo se usaba mucho la correspondencia familiar; las novias esperaban ansiosas. Muchas de ellas me pedían que no fuera a dejar las cartas a su padre, que esperara encontrarlas a ellas. Muchos me invitaban a comer tortas fritas y a tomar un mate cuando llovía. En ese tiempo la gente nos hacía regalos para Navidad y Año Nuevo. Había una viejita en el Barrio Rocamora que preparaba bolsitas de dinero para cada uno de los repartidores y servidores. En ese tiempo había muchas calles de tierra, muchos baldíos, pocas casas. Hoy hay muchos barrios, lo que aumenta el trabajo y la ubicación de los domicilios porque no están bien señalizados, como tampoco las casas"."Más adelante me sacaron del Barrio Rocamora y me enviaron a otra zona de la ciudad que la hacía más rápido, me sobraba el tiempo, por lo que me agregaron otra zona, nos comenta Bonazzola, para continua: "Así me iban cambiando hasta que terminé en el centro de Gualeguay cuando se jubiló don Gómez, el papá de la pintora Cristina Gómez, y ahí no daba a basto porque están Tribunales, escuelas, la mayoría de las oficinas y negocios. El horario ya era en los dos turnos".Le preguntamos por las viejas carteras en que portaban la correspondencia: "Antes llevábamos la correspondencia en una cartera de cuero, atravesada en el pecho, ¡muy pesada! A veces hacíamos "un alcance"; por ejemplo yo venía rápido y dejaba la cartera llena en los Bomberos y me iba a buscar otra que la repartía enseguida, que llegaba vacía donde estaba la cargada, y ahí seguía""Trabajábamos de lunes a sábado, con sol, calor, lluvia, frío, barro, siempre", nos dice Bonazola y comparte anécdotas: "Un inconveniente eran los perros que salían a corrernos; algunos dueños los encerraban o los llamaban al orden; otros, los dejaban que nos llevaran la carga. Una vez la tuve mal porque un perrito me mordió feo, me chorreaba la sangre; salió la dueña y le tiró un ladrillazo con tanta mala suerte que me pegó a mí y ahí sí me enojé. Me costó recuperarme. Robos no sufrí, por suerte; sólo una vez lo intentaron cuando subí a la Radio y dejé la cartera, pero lo vio el barrendero y lo sacó a cepillazos al gurí que me quiso sacar correspondencia. Tengo muchos conocidos en todos los barrios porque viví en distintas zonas y también por mi trabajo".Le preguntamos si estaba ansioso por retirarse: "Esperaba la jubilación, era mucho trabajo y peligro, sobre todo con las calles doble mano y la posibilidad de que abrieran una puerta de un auto del golpe y me hicieran caer con toda la carga. Antes de ser cartero, había trabajado en la construcción, lo que sumaba muchos años de aporte. De esta forma, a los 63 años estoy jubilado".Para finalizar expresa Bonazzola: "Me queda un lindo recuerdo de mis años en el correo; soy el último de la antigua camada de empleados. Voy a extrañar a la gente con la que conversaba cuando llevaba la correspondencia; hay personas muy amables. Y también a mis compañeros, Martín Arrigui, Diego Galarza, Oscar Ramos y Juan Pablo Innocente. Antes estaba Pablo Denoni que ahora está en otro cargo. Para todos ellos, les deseo lo mejor".
