Otro día del periodista junto a nuestra comunidad
Como cada 7 de junio sentimos un enorme orgullo de seguir adelante con el legado de Mariano Moreno. No ha perdido vigencia la cita del historiador romano Tácito, con la que se encabezaba La Gazeta de Buenos Ayres: "Rara felicidad de los tiempos en los que pensar lo que se quiere y decir lo que se piensa está permitido".
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Hay que decir que llevamos más de cuarenta años de democracia ininterrumpidos, gracias a la sangre y sudor de nuestro pueblo, y eso tiene un valor y una importancia para nuestra tarea que no podemos soslayar. También es nuestro deber velar por el robustecimiento de este sistema que hace menos peligroso “decir lo que se piensa”. Sin embargo, esa custodia no es sólo nuestra. Si desde los despachos más importantes de nuestra Nación se llama a odiar a los periodistas, y se asegura que el 95 por ciento somos dignos de los peores calificativos, no podemos menos que sentirnos orgullosos de la confianza que tienen nuestros lectores en El Debate Pregón. La libertad de expresión es una condición necesaria para ejercer un periodismo comprometido y de calidad. Por citar un ejemplo nada más, en la última semana se intentó frenar el pliego de una jueza de la nación por ser parienta del periodista Hugo Alconada Mon, prosecretario de redacción del diario La Nación, y referente de las investigaciones del Caso Libra y otros que molestan al Poder Ejecutivo Nacional.
Otra de las formas que suele utilizarse para menoscabar nuestro trabajo es el manejo discrecional de los fondos destinados a propagandas oficiales. Es famoso el caso de Editorial Perfil que llevó el asunto hasta las últimas instancias legales y debió ser incluido por decisión judicial.
De todas formas, es justo que señalar que este año cumplimos 125 años ejerciendo este oficio. ¿Y eso qué tiene que ver se preguntará usted? Que ya hemos visto pasar numerosos intentos de terminar con el periodismo y todos ellos han fracasado. Estos ataques plagados de ignorancia y con poco vuelo argumentativo terminarán de la misma forma, pero no por eso dejaremos de señalarlos.
No podemos cerrar esta breve columna sin unas palabras para nuestra querida ciudad. Ejercer el periodismo en nuestra comunidad tiene características muy diferentes a lo que puede ser la rutina de los grandes medios nacionales. Nosotros somos parte interesada en el progreso de Gualeguay, y es por eso que muchas veces ponemos la lupa sobre cuestiones que pueden resultar incómodas. En ningún caso se trata de asuntos personales, sino políticos. Aunque ambas cosas a veces tengan relación, lo determinante es el interés público.
Ya sea para promocionar una colecta o para revelar una situación poco clara en la gestión de los recursos públicos, pasando por el deporte y por la vida en sociedad; cada noticia, cada entrevista y cada columna que nutren nuestras páginas y nuestras plataformas virtuales, serán a los ojos del futuro, una parte de la historia de Gualeguay.