COVID 19 en Ibicuy
Padre P. Brassesco: “Estamos aprendiendo a sobrellevar lo que tanto se anunciaba”
El padre Pedro Brassesco, párroco de Nuestra Señora de Luján, en Ibicuy, nos traza un panorama de la situación de la localidad ante los casos de coronavirus que se han multiplicado en pocos días.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/334/0000334446.jpg)
En Ibicuy hay temor e incertidumbre. Desde que se comenzó a conocer la cantidad de positivos de este brote de COVID 19 en el pueblo, la gente no esperó a que las autoridades decretaran el regreso a la fase uno de aislamiento. Tampoco fue el frío o la lluvia lo que hizo que sean pocos los que salen de su casa. Lo que hay es miedo.Es que, desde el principio, los comentarios y las informaciones que circulaban por mensajes hacían que muchos tuvieran un vecino, un conocido, un familiar, alguien con quien se habían encontrado en un negocio. Eso aumentaba la angustia al pensar hasta dónde podía haber llegado el virus y tal vez uno mismo hubiera podido contagiar a otros, a los más queridos o vulnerables.Las personas con resultados positivos comenzaron a ser llevadas a otras ciudades donde hubiera dispositivos con unidades de atención específica. Es que el Hospital Behring, si bien fue acondicionado un sector para recibir pacientes, no cuenta con la mínima complejidad en caso de que alguien presente complicaciones. Mucho menos para atender a los quince de los primeros dos días. Inmediatamente se comenzó el hisopado a familiares y contactos estrechos y más de 200 quedaron aislados en sus casas.Todos pensábamos que en algún momento iban a aparecer casos por el intenso vínculo con la provincia de Buenos Aires, pero no que podían ser tantos al mismo tiempo.El número de casos alcanzó los 37. Hay días que los resultados son todos negativos y eso trae esperanza, pero otros, como ayer, donde queda la sensación que todavía falta muchoEn la parroquia comenzamos un servicio de escucha espiritual y acompañamiento psicológico. Hablar hace bien, sobre todo cuando uno está encerrado y con pocas personas. También se pusieron a disposición las instalaciones edilicias, especialmente la escuela parroquial. Llegaron camas del ejército, se armó un dispositivo en el salón cultural municipal y quedaron listas las aulas del colegio en caso que se necesite más lugar.Las noticias "oficiales" son pocas. Mucho circula por las redes que son el canal para expresar enojos, acusaciones, trascendidos y terminan estigmatizando a unos y distanciando a otros. Las calles están casi desiertas, pero hay mucho tránsito en las redes sociales.Sin embargo también hay comprensión, solidaridad y muestras de acompañamiento. Ante necesidades concretas que van surgiendo, muchas personas e instituciones se ofrecen, dan ánimo y le ponen el hombro.Así, estamos aprendiendo que aquello que se dice es cierto y que tal vez tantos días sin que pasara nada había hecho que lo relativizáramos. No estamos exentos de enfermarnos, a menos que sigamos cuidándonos.
