Pandemia: la ética pública no puede fallar en este contexto
En una entrevista con el periodista Ari Lijalad, para su programa llamado Habrá Consecuencias, transmitido todas las mañanas por El Destape Radio, Horacio Verbitsky reveló que hace unos días atrás había recibido la vacuna contra el COVID-19
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En una entrevista con el periodista Ari Lijalad, para su programa llamado Habrá Consecuencias, transmitido todas las mañanas por El Destape Radio, Horacio Verbitsky reveló que hace unos días atrás había recibido la vacuna contra el COVID-19 en el mismo Ministerio de Salud de la Nación a partir de su contacto con el propio mandatario principal de la cartera, el ahora ex Ministro Ginés González García. Luego de que Verbitsky destapara la olla sobre el denominado mediáticamente, Vacunatorio VIP, salieron a la luz algunos nombres más de políticos y empresarios que gozaron de este privilegio.
Muchas cosas se pueden plantear sobre lo sucedido y tantas otras ya se comentaron a esta altura de los acontecimientos. Así como es tan cierto que este hecho genera muchísima congoja y enojo en vastos sectores de la sociedad, también es real que no debería sorprender. Otra vez la administración del Estado muestra su peor cara como en tantos otros sucesos actuales e históricos. De nuevo la inmoralidad y la falta de ética en el ejercicio de la función pública exhibe lo más triste de nuestra república. Se repite lo que lamentablemente ocurre a menudo: amiguismo, tráfico de influencias, egoísmo y acciones de espalda a los ciudadanos en el seno estatal.
Sobre el conglomerado de discursos que se han vertido alrededor de este caso, es interesante considerar a aquellos que procuran analizar teóricamente lo sucedido y, además, proponen aspectos en los cuales debemos centrarnos para encontrar soluciones y respuestas. En este sentido, Sergio Visacovsky ( PhD en Antropología Cultural por la universidad de Utrecht en los Países Bajos. Director CIS-IDES/CONICET. Investigador en temas de crisis, clases medias, simbolismo, cognición, memoria) plantea lo siguiente: "Los estudios sobre los aspectos sociales y culturales de la vacunación destacan la construcción de la confianza como esencial. No solo se trata de la confianza en la vacuna como tecnología, sino también que habrá disponibilidad para todos, que quienes más las necesiten tendrán prioridad, que prevalecerá un principio basado en la solidaridad por sobre el egoísmo, que no habrá privilegios. Todo esto, en un contexto internacional de enormes dificultades para acceder a ellas y en un entorno local en el que la pandemia ha cobrado miles de muertos, amén de haber profundizado la crisis económica. Hechos como el de hoy, donde se revela la responsabilidad del ex ministro de salud y la existencia de privilegios para el acceso a la vacuna, no hacen otra cosa que dañar esa confianza indispensable para que la vacunación alcance a la mayor parte de la población. Rápidamente hay que trabajar en la reconstitución de la confianza, porque la salud de la población está por encima de todo". Por su parte, Mario Riorda (politólogo, investigador y especialista en comunicación política) se expresa de la siguiente manera sobre lo ocurrido: "Quien aprovecha una situación de poder para colocarse la vacuna sin que le toque es algo mayor a falta de ética. Es mas que corrupción. Es que no le importa la vida de los demás. Es un acto deleznable. Inmundo, cobarde, miserable".
Tristeza y bronca podrían ser las mejores palabras para describir lo que siente la sociedad a propósito de este hecho. El costo político no sólo lo asumirá el Gobierno, sino también la república en su conjunto. Eso es precisamente lo que sucede con la corrupción: no perjudica únicamente a los funcionarios que están gobernando actualmente, también va dejando marcas en la sociedad, lo cual va generando desconfianza acumulada por parte de ésta hacia los administradores del Estado. De esta forma, lamentablemente, se siguen limando los pilares fundamentales del sistema político vigente. Para finalizar, es pertinente decir que se plantea como urgente resolver estas cuestiones, más aún en temas tan sensibles para la ciudadanía como lo son las vacunas en el contexto de pandemia.
Julián Lazo Stegeman
