PANDEMIALS
"PANDEMIALS": niños frente a las cambiantes disposiciones en el contexto de pandemia actual. Los efectos de las restricciones en la escolarización en niñas y niños de entre 3 y 5 años.
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Si pensamos el inicio de la escolarización de los más pequeños como un segundo nacimiento a la sociedad, podemos comenzar a pensar en los efectos de esta pandemia, en la que aún, estamos plenamente inmersos. Sin duda, si bien podemos ya enfrentarnos a consecuencias a nivel físico, psíquico y emocional de las circunstancias que estamos atravesando, en nuestras niñas y niños, las mismas seguirán haciendo mella hasta un futuro que no podemos predecir con precisión.
La infancia y la adolescencia constituyen momentos centrales para la constitución subjetiva, donde las condiciones histórico-sociales particulares tienen un rol central. Son tiempos donde los vínculos intersubjetivos con las primeras personas encargadas de la crianza y luego con los demás adultas y adultos cercanos, y con otras niñas y otros niños contribuyen a su crecimiento, desarrollo, y a su construcción identitaria (Bleichmar; 2005).
Hace más de un año nos vemos inmersos en un contexto altamente estresor. Si bien el estrés puede ser una respuesta normal y necesaria, cuando se vuelve crónico, puede resultar nocivo para la salud física, psíquica y emocional. Cuando hablamos de estrés en niños pasa igual, y ellos también se estresan, y más aún si los adulos que los rodean no tienen un buen manejo de las emociones, sin poder generar recursos para la gestión de ese estado emocional.
La escolaridad de niñas y niños funciona como encuadre de salud en la medida que aporta a los más pequeños una rutina, un ámbito de vínculo con sus pares, actividad física, incorporar conocimientos de todas las áreas, de jugar, de salir de casa... con todo lo que ellos implica.
Resulta claro que la salud mental está determinada por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de todas las personas (Ley Nacional de Salud Mental 26.657/2010; Decreto Reglamentario 603/2013). Todo esto altamente alterado por las circunstancias que estamos atravesando.
Los niños al no concurrir a su jardín, el cual aprenden a hacer "su lugar", donde están" sus amigos", "su Seño", "sus rincones", han visto recortado su mundo de experiencias al ámbito familiar y de la casa refiriéndonos a lo edilicio. Y si nos centramos en estos dos últimos aspectos, podremos reflexionar sobre el hecho de que existen tantas realidades familiares y habitacionales diversas como personas en el mundo; entonces "El Jardín" funcionaría en este aspecto como ese lugar común en el que los niños y niñas pueden desenvolverse con los mismos recursos físicos y humanos con su potencial singular.
Los niños se adaptan naturalmente y con más flexibilidad que los adultos, lo que no quiere decir que esa capacidad sea infinita; por lo que, si pretendemos que nuestros pequeños se mantengan resilientes frente a las restricciones, debemos:
Cuidar nuestra salud mental como padres, somos su fuente de apego principal, de lo cual dependerá cómo los niños adopten patrones de vinculación con ellos mismos y con los demás para toda la vida. De esa primera relación preferencial de afecto con su cuidador primario, el niño aprenderá en primera instancia cuán valioso es, cuánto merece ser cuidado y, en consecuencia, cuán valiosos son los otros y el mundo que lo rodea. Cuidar el consumo de tecnología: Entre 0-2 años, no exponer a ninguna pantalla. Entre los 2-6 años máximo 1 hora con supervisión, procurando que sean contenidos que le brinden aprendizajes positivos. No debemos darle el celular en la mano; la pantalla debe estar a mínimo 40 cm de distancia. Supervisar el descanso, las rutinas, la cantidad y calidad de horas de sueño de los más chiquitos. Dormir no es simplemente dejar de estar activos, despiertos, interviene además en procesos de crecimiento, de asimilación de aprendizajes y, también, en la capacidad de autorregulación emocional, entre otras cosas. Tener en tiempos de pandemia especial atención en la alimentación de los chicos, y la nuestra ya que funcionamos directamente como ejemplo para los niños. La dieta debe proporcionar todos los grupos de alimentos, más que nunca en pandemia, que necesitamos un sistema inmunológico saludable. Evitar alimento con alta concentraciones de azucares, golosinas, jugos, gaseosas, etc. que funcionan como psicoactivos y dificultan e intervienen en los procesos de autorregulación emocional. Cuidar por sobre todo el ejercicio físico, propiciar actividades de estimulación de la motricidad gruesa, correr, saltar, bailar, trepar, etc. Más aún prescindiendo del espacio del Jardín, debemos buscar favorecer esos momentos en casa, en la vereda, en donde podamos. Y un factor crucial es el social, propiciar encuentros de los niños y niñas con otros niños y niñas en la medida que las restricciones lo permitan y con los cuidados necesarios, pero no dejar de favorecerlos. Visitar amigos por la ventana, pasar a saludar desde el auto, agotar todos los recursos, apelar a la creatividad, pero estimular las habilidades sociales de los pequeños es más que necesario. Los seres humanos somos gregarios, necesitamos de los otros para sobrevivir tanto física como emocionalmente desde nuestro nacimiento. No debemos subestimar este aspecto importantísimo de la salud física, psíquica y emocional.Teniendo en cuenta todos estos aspectos mencionados, podremos colaborar en que los más pequeños puedan sobrellevar las restricciones a las que están expuestos de la forma más saludable posible. Otro punto importante, es poder pedir ayuda, cuando nos vemos sobrepasados, cuando sospechemos que algo no anda bien con nuestros/as niños/as. Estamos todos inmersos en este contexto complejo, los más pequeños también, no olvidemos darle su espacio, su lugar, escuchar lo que sienten, hablar con ellos/as, propiciar que puedan expresar qué piensan de todo lo que están siendo también protagonistas... todo esto funcionará como una inversión presente y a futuro para su salud física, psíquica y emocional.
Josefina Beber
Lic. En Psicología
Estimuladora Temprana
Guía Montessori AMI 0-3 años
M.P. 1931

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