Plan Base Gualeguay: estiman que la circunvalación podría costar entre 15 y 20 millones de dólares
El secretario de Planificación e Inversión Pública de la provincia, Luis Uriona, participó de la puesta en marcha del Plan Base en la ciudad y sostuvo que la circunvalación debe formar parte “inexorablemente” del proyecto local. Explicó que una obra de esa magnitud no puede ser afrontada con recursos municipales y que contar con planificación es clave para acceder a financiamiento internacional.
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La implementación del Plan Base en Gualeguay abrió una instancia de debate que trasciende el ordenamiento urbano y se proyecta hacia obras estructurales de alto impacto. En ese marco, la circunvalación volvió a instalarse como una necesidad estratégica para la ciudad, tanto por el ordenamiento del tránsito como por su incidencia en el desarrollo productivo y territorial. En diálogo con El Debate Pregón, el secretario de Planificación e Inversión Pública de la provincia, Luis Uriona, no dejó dudas sobre la centralidad que debe tener esa obra dentro del esquema de planificación: “Es inexorable que Gualeguay tome en el proyecto local la circunvalación, porque es ni más ni menos que una ruta nacional que impacta y ha dejado y deja todos los días una situación caótica”.
Uriona participó en la ciudad junto a su equipo técnico, en el marco de la puesta en marcha del Plan Base, acompañado además por representantes de otras áreas provinciales. Desde allí explicó la lógica que impulsa la Provincia: articular planificación local, regional y estratégica a escala provincial. “Nosotros entendemos que hay un desafío institucional que tiene la provincia que es poder hacer planeamiento local, como lo está haciendo Gualeguay, hacer planeamiento regional, que es un poco la intención de la secretaría que yo conduzco y también el planeamiento estratégico de la provincia”, señaló. En ese sentido, remarcó que el gobernador le encomendó la actualización del plan estratégico provincial y que los planes locales constituyen el insumo fundamental para esa tarea: “Estos planes de desarrollo local más los planes de desarrollo regional constituyen el mayor insumo para un plan estratégico de la provincia que hay que actualizar”.
Planificar para no improvisar
El funcionario insistió en que la planificación no puede quedar en un documento técnico sin aplicación concreta. “Nosotros entendemos conceptualmente que la planificación es dinámica, pero es de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Si no se alimenta de abajo hacia arriba termina en lo que desgraciadamente siempre terminan algunas planificaciones: en un libro, en una biblioteca, en algún ministerio y nunca se implementa en la comunidad”. En esa línea, explicó que la Provincia viene replicando esta metodología en distintas localidades. Puso como ejemplo el caso de Nogoyá, donde se trabaja en torno a una circunvalación que impactará en la logística regional. Y a partir de allí trazó un paralelo con Gualeguay. Para Uriona, incluir la circunvalación en el plan estratégico local no es solo una cuestión técnica sino una condición para acceder a financiamiento futuro. “Que eso esté en un plan estratégico local, pero a su vez en un plan estratégico regional y a su vez en el plan estratégico de la provincia para que cuando haya financiamiento, cuando haya recursos o que a partir de esta planificación se generen recursos.
Allí introdujo un concepto clave: la planificación como herramienta de generación de valor y financiamiento. “Lo que también hay que poner sobre la mesa es de que cuando uno planifica un territorio, las cosas que se modifican son los usos del suelo y los usos del suelo le dan mayor o menor valor a un suelo en potencialidad y eso es un instrumento que no únicamente beneficia al dueño del suelo, sino también tiene que beneficiar al Estado para que pueda financiar todas estas obras tan necesarias que hoy han vuelto caóticas a por lo menos una zona de la ciudad”.
El financiamiento internacional y el rol del BID
Uriona explicó que los organismos de crédito internacional exigen planificación como condición previa para otorgar financiamiento. “Casualmente en este momento estoy permanentemente en diálogo con el equipo técnico que está elaborando los fundamentos para financiar la obra de Nogoyá y uno de los fundamentos más importantes que pide el Banco Interamericano de Desarrollo para financiar una obra vial de circunvalación que sería muy parecida, supongo a la que algún día hay que hacer en Gualeguay”. Y fue categórico al explicar el requisito: “Lo que me está pidiendo el BID es un plan estratégico de desarrollo urbano de Nogoyá como fundamento para decir que esa obra es de esa manera o de otra”.
Por eso, subrayó la importancia del Plan Base que comienza en Gualeguay: “Tener pensado y tener planes bases como lo que hoy se arranca en Gualeguay, sirve para muchas cosas. Primero para ordenar la propia inversión. Los propios recursos de los gualeyos se ordenan de otra manera a partir de un plan. En segundo lugar, se ordenan los recursos de la Provincia a partir de los planes regionales de la provincia. Y a su vez se ordenan la posibilidad de solicitar crédito internacional”. En ese contexto, vinculó el escenario macroeconómico con la posibilidad de financiamiento externo: “A partir de que el país va bajando el riesgo país, se abre el mercado financiero para que nosotros, los gualeyos, los entrerrianos y los argentinos podamos tener acceso al financiamiento de esta y otras obras estratégicas”.
Una obra que no puede pagar el presupuesto local
Al referirse específicamente al costo que podría tener una circunvalación en Gualeguay, Uriona fue claro: “Es ilógico desde el punto de vista económico que estas obras estratégicas que pueden valer 15, 20 millones de dólares como puede llegar a valer la circunvalación de Gualeguay, la paguen los gualeyos con el presupuesto local. No es únicamente imposible, sino ilógico, porque todas las obras en el mundo se financian con crédito. Y en todo caso se encuadran los presupuestos futuros, el pago de los intereses y o de la amortización”. De este modo, el funcionario planteó que la discusión no debe centrarse en si la ciudad puede o no pagar la obra con recursos propios, sino en contar con proyectos y planificación que permitan gestionar financiamiento cuando las condiciones estén dadas. “Tener una especie de banco de proyectos es lo que te da previsibilidad para dentro y para fuera y eso es lo que estamos haciendo e intentando hacer en toda la provincia. A escala local, a escala regional y a escala provincial”.
Diagnóstico y participación
Más allá de la obra vial, el Plan Base apunta a una radiografía integral de la ciudad. Uriona explicó que uno de los ejes será la proyección demográfica: “Obviamente, una de las cosas que hoy está empezando a ser un dato no menor es la proyección de la población. Está empezando a ser un dato porque está habiendo una baja en la natalidad. Entonces, eso impacta en la necesidad de vivienda presente y futura, impacta en los servicios educativos, impacta en los servicios sanitarios, impacta en todos los servicios”. Describió el proceso como la construcción de “un espejo o una foto del día” para saber dónde está parada la ciudad: cantidad y calidad de viviendas, infraestructura disponible, servicios, equipamiento educativo y turístico, entre otros indicadores. “Y a partir de ahí calcular la foto de aquí a 10 años y en el marco de eso diseñar participativamente con la comunidad los instrumentos que te permiten llegar a esa foto dentro de 10 años”. La participación ciudadana será un componente central. “El plan es inexorablemente participativo, porque está demostrado que si no lo haces participativo fracasa. Entonces no logras un buen diagnóstico y no logras acompañamiento”. Y agregó: “Los que hacen la ciudad, son el sector privado, el ciudadano común, las familias invirtiendo. Está bueno que participen y así va a ser más sencillo explicarles por qué algo no y por qué algo sí”. En ese sentido, destacó el rol normativo del municipio para ordenar el crecimiento urbano y garantizar que las inversiones privadas se encuadren en un esquema planificado. Pero también aclaró que las normas son dinámicas y pueden revisarse a través de los mecanismos institucionales correspondientes.
Cómo continúa el proceso
Sobre los pasos inmediatos, Uriona detalló que en estos días la Fundación involucrada volverá a la ciudad para solicitar información a las áreas municipales y provinciales. Luego vendrá la etapa de sistematización de datos y relevamientos de campo. “Una vez que se tenga esa información se convoca participativamente a la ciudadanía a través de sus organizaciones y se les muestra la foto. O sea, se le dice, ‘Esto es Gualeguay’. En habitantes, en escuelas, en matrícula educativa, en camas de hospital, en plazas de para el turismo, en cantidad de turistas que vienen, en estacionalidad, en toda la información sensible para planificar. Se le muestra a la comunidad: ‘esto somos.’”. A partir de allí, explicó, se discutirán estrategias e instrumentos para corregir aquello que no funciona adecuadamente. “Porque en realidad lo que se termina discutiendo es lo instrumental: qué herramienta se necesita para para modificar eso que es que se ve con tanta claridad que no está funcionando bien”.