Sombras en el olvido: El indio Pasqual y los Wright murieron en verano
Como venimos haciendo semana a semana, la búsqueda de una simple efeméride entre las fuentes bibliográficas de nuestra ciudad, puede abrir la puerta hacia historias que dicen mucho de nuestros orígenes, pero también de nuestro presente.
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Al bucear en los archivos parroquiales de finales del siglo XVIII y principios del XIX, la historia de Gualeguay nos devuelve nombres que, aunque hoy parecen lejanos, representan el cimiento humano de nuestra ciudad. Detrás de las partidas de defunción del indígena Pasqual y de los esclavos conocidos como los Wright, se esconde la crónica de una sociedad de castas, marcada por la miseria, el mestizaje y la guerra, factores que terminaron por diluir estas identidades en el crisol de la actual Entre Ríos.
Pasqual: El desamparo del peón indígena
El 24 de enero de 1783, un registro del cura Fernando Andrés de Quiroga y Taboada marca el fin de una existencia humilde: la de Pasqual. Este hombre, identificado como indígena y peón de Nicolás Medina, murió sin recibir los sacramentos porque nadie llamó al sacerdote a tiempo.
Su vida en la villa de San Antonio de Gualeguay se resume en un inventario de absoluta pobreza. Según las fuentes, el cura dejó constancia de que Pasqual “no ha tenido otro entierro sino el que de limosna le hice, dejó un poncho viejo y una frazada rota”. Este registro es un microscopio de la realidad social de la época: los indígenas, muchos de ellos provenientes de las misiones tras la expulsión de los jesuitas en 1767, llegaron al sur mesopotámico buscando sustento, pero terminaron ocupando los peldaños más bajos de la escala social. Irónicamente, en la práctica colonial, el indígena era a veces considerado “un ente inferior a su hermano, el esclavo negro, ya que él no era mercadería vendible”, al decir de Olga Massoni.
Los Wright: El rastro de la esclavitud
Pocos años después, el archivo parroquial registra las muertes de José Cosme Wright (25 de enero de 1793) y Añores Wright (25 de enero de 1807). Ambos revistieron la condición de esclavos de Juan Carlos Wright, un notorio hacendado y esclavista de la zona cuya influencia se extendía hasta el puerto de Buenos Aires.
La vida de los esclavos en Gualeguay estaba atada a las necesidades de la industria saladeril y las vaquerías, que requerían mano de obra constante para la recogida de animales y el servicio doméstico. La marca de la propiedad era tal que, como señalan las fuentes, “al africano se le imponía un nombre y se le otorgaba el apellido del amo... como cosa de su propiedad”. Sin embargo, la sangre de los Wright no desapareció, sino que se transformó. Las fuentes documentan que “el apellido inglés Wright se prolongó en nuestra zona mediante la sangre de la raza negra, llegando en algunos casos a un 'acriollamiento' comprensible, transformándose en: Urite, Uriti, Urit”.
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¿Por qué desaparecieron estos grupos?
La pregunta sobre el destino de los indígenas y los negros en Gualeguay encuentra respuesta en una trágica combinación de factores.
1. El mestizaje absoluto: Gualeguay fue un territorio de intensa mezcla. Las fuentes indican que las restricciones para que viajaran mujeres blancas desde Europa “favorecieron la fusión de razas y tanto los inmigrados como los indígenas llegaron a mezclarse en elevada proporción”. De la unión de indios y negros nacían zambos, quienes al unirse a indígenas originaron lo que popularmente se llamó “chinos”.
2. Las guerras de la independencia y civiles: Los hombres de color y los indígenas fueron el principal "carne de cañón" de las gestas patrias. Se documenta que batallones de esclavos manumitidos lucharon en las guerras de independencia y civiles. Los negros y pardos de Gualeguay murieron en masa en expediciones como la de Salinas, el cruce de los Andes con San Martín y, más tarde, en la guerra del Paraguay.
3. Las epidemias y la miseria: Estos grupos vulnerables fueron el “blanco predilecto de las epidemias” que asolaron la villa, sumado a una vida de privaciones que, como en el caso de Pasqual, los dejaba sin recursos mínimos ante la enfermedad.
Hoy, la historia de Pasqual y los Wright nos recuerda que Gualeguay no fue solo forjada por grandes pro hombres, sino también por aquellos que, en el más absoluto silencio y pobreza, “procuraron, en su entrega de sangre y trabajo, nuestro proceso evolutivo”.
Referencias de las fuentes consultadas:
• Massoni, Olga G. de, Gualeguay 1765-1900 - El aporte inmigratorio.
• Vico, Humberto P., Historia de Gualeguay (Desde sus orígenes hasta 1910), Tomo
I.