Valentina Ibarra y Raquel Caffarena
Volveríamos a ser enfermeras
Conversamos con Valentina Ibarra y Raquel Caffarena quienes recientemente se han jubilado de su tarea como enfermeras del Hospital San Antonio. Una vida dedicada al paciente junto a los médicos y compañeros; una vida de emociones encontradas.
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"En el año 1984 cursé para Auxiliar de Enfermería que era la carrera que había en ese momento en la Cruz Roja. Con el correr de los años, hace unos 10 años, vino la Facultad Maimónides a los Bomberos y cursé para enfermera profesional. Una señora para la cual trabajaba en su domicilio me animó a estudiar. Así empecé; hice los estudios en dos etapas y en el año ´85 comencé a trabajar en el Hospital. Mi primera suplencia la hice en el consultorio con el Dr. Guillermo Campañá y el Dr. Bonicelli. Después trabajé en las salas; estuve prácticamente en todas, lo único que no hice fue quirófano y terapia intensiva. Antes las salas eran generales, las camas de corrido; estuve en sala de hombres, de mujeres, pediatría, maternidad que es lo que más me gustaba y donde estuve más tiempo. Después, por razones de salud, pasé a consultorios, a esterilización, y por último, vacunación, donde terminé mi carrera", comienza a comentarnos su trayectoria V. Ibarra.Luego comenta: "A vacunación aprendía a quererla porque llegué a ese lugar sin saber nada, quizá lo esencial que me habían enseñado una vez la chica que estaba en ese sector, cuando tuve que cubrirle la suplencia. Ya cuando quedé en vacunación, fue muy importante la ayuda de la Dra. Fabiana Heinrich, que es la referente. Con ella aprendí mucho y el trato fue excelente. A esto le sumaba el aprendizaje en cursos, manuales, todo lo que aportara conocimientos y especialización".Más adelante, Valentina recuerda: "Cuando era necesaria la vacunación por diferentes circunstancias, andábamos mucho con la Dra. Heinrich. Recuerdo que la primera vez fue cuando la inundación en el año 2007 donde cubrimos el barrio Islas Malvinas, el 25 de Mayo, entre otros. Con las campañas hacíamos la mayoría de los barrios, desde El Ombú, al Pancho Ramírez, Islas Malvinas, Plan Evita.Le preguntamos por situaciones especiales que le tocó vivir: "Antes, las parteras no hacían guardias activas como ahora. A veces llegaba la mamá y no daba tiempo para que llegara la partera porque el venían con el chico para nacer. Es así que el primer parto que tuve que atender, la mamá llegó para tenerlo enseguida. Alcancé a llamar a la partera, preparé todo lo necesario, pero el bebé quería nacer, se venía y lo tuve que agarrar. Estaba entre contenta por recibir a la criatura, pero a la vez con mucho miedo porque estaba sola. Cuando llegó la obstetra me tranquilizó porque todo estaba bien. En esa época tampoco venía el pediatra a recibirlo, era la partera, la enfermera y nadie más. De ese nacimiento no me voy a olvidar más. Después hice otros partos, pero ya no era lo mismo porque tenía experiencia y siempre había otra compañera para ese momento".Luego nos cometa de su tarea en vacunación: "Recuerdo que una vez llegó la mamá dos chicos; al bebé, de 20 días, le faltaba la BCG y lo noté raro, me llamó la atención. Le hice unas preguntas acerca de si tomaba la teta, se lloraba mucho. Al ponerlo en la camilla y le Ella no lo había llevado nunca a un pediatra, así que lo llevé para que lo viera y me dijo que no lo vacunara. A los pocos días pasó lo mismo, le dije que le iba a consultar al pediatra y se enojó mucho. Yo siempre trabajé con los pediatras y los consultaba cuando veía que era necesario, pero a veces las madres no lo aceptan, lo toman como que uno lo hace de metido, y muy lejos está eso en nosotros. Nunca más supe de él. Además me tocó vacunar a chicos con mucho miedo, que había que correrlos y tenerlo entre varios. Una nena ya grande mordió a la mamá y ahora esa chica ya es madre. Esas cosas ocurren con los más grandes; cuando son bebés, más de un llantito no pasa.Trabajé 33 años. Por ahora voy descansar; más adelante veremos si hago algún curso, de corte y confección porque me gusta coser".Por su parte Raquel Caffarena nos dice: Estuve 31 trabajando en el Hospital; comencé en el año 1988. El año anterior me había recibido de enfermera auxiliar en la Cruz Roja y hace 4 años cursé para enfermera profesional cuando a los enfermeros con muchos años de trabajo nos dieron la oportunidad e hicimos la carrera en dos años, en el mismo Hospital. En esa ocasión se recibieron muchos enfermeros de distintas localidades"."Cuando entré a trabajar en el Hospital tenía 27 años. Mi primera suplencia fue en el geriátrico, después clínica médica, que en ese momento era sala de mujeres. Después estuve en pensionado, un tiempo en cirugía que me gustó mucho y después me pasaron a terapia intensiva en la cual trabajé casi 26 años. Es una tarea estresante porque uno comparte el dolor del paciente y de los familiares. Recién se había creado la Terapia, así que pude tener como jefe al Dr. Mariano Carboni Bisso y a un grupo de profesionales excelentes, de los cuales la mayoría ya se han jubilado. Creo que el único que queda de ese grupo inicial es el Dr. Marcelo Osman", nos comenta R. Caffarena.Acerca del trabajo en la terapia intensiva nos dice: "Hay que estar controlando al paciente en forma permanente y muchas veces al lado de él para asistirlo, para acompañarlo. Se pasan muchos momentos difíciles, pero no se me olvida del accidente de nuestros compañeros de trabajo, Ana y Carlitos García, que después se derivaron, pero fallecieron. Éramos parte del dolor y de la tristeza porque eran nuestros compañeros y amigos, él era ambulanciero y ella enfermera de maternidad. Hay que ser fuerte, no podemos aflojar".Luego agrega: "En terapia tenemos turnos rotativos de 8 horas, trabajaba los tres turnos. Hace 3 años que pedí salir para ir a consultorios porque estaba cansada y quería terminar de estudiar y se me hacía difícil por los horarios rotativos. El que no trabaja en terapia, no tiene noción de lo estresante que es, lo mismo para un paciente si está consciente porque no sabe si es de noche o de día, pierde la noción del tiempo y a la vez vive, escucha lo del paciente que tiene cercano. Familiares, pacientes, tiempo."Los 3 años que estuve en consultorios, particularmente en el consultorio de tocoginecología. No sabía nada del trabajo en consultorios, pero aprendí muchas cosas, a manejar a las pacientes embarazadas, hacer curaciones, ver cómo son las heridas porque cuando una embarazada entraba a terapia era solamente por una eclampsia, estaba un ratito y la llevaban a quirófano", nos dice Raquel de su reciente experiencia, para agregar: "En el Hospital, siempre estamos en el consultorio junto con el médico. En el que yo estaba atienden los doctores Moreno, Echeverría y Lerman. También estuve con la obstetra Estela Fernández que hacía consultorio ahí también, los jueves estaba Zélica Urroz o Jésica Capurro, iban rotando. Fue una linda experiencia"Le preguntamos si volverían a ser enfermeras, a lo que ambas respondieron que sí, pero eligiendo Valentina en vacunación y Raquel a consultorio. Ambas finalizan expresando que están agradecidas a todo el personal, a los médicos, a los compañeros de trabajo y muchos pacientes y familiares también. "Ya han partido varios de nuestros compañeros, los recordamos con mucho afecto. Y buenos recuerdos de compañeros que nos enseñaron a trabajar y de los que compartimos el trabajo diario. Nuestras compañeras de consultorios nos hicieron una despedida sorpresa, fue muy emotivo, no lo esperábamos. ¡Gracias a todos!".
