Brochero en el corazón de su pueblo
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
Vida pobre y entregadaEl profeta Jeremías nos trae una promesa de parte de Dios: "les daré pastores según mi corazón". ¡Cómo nos quiere Dios! Nos da un pastor que es modelo de pastores. José Gabriel del Rosario Brochero nació en la Argentina en 1840, y ayer fue declarado y confirmado como Beato. Un hombre de corazón humilde. Veamos sus sentimientos, que expresaba acerca de su ordenación de sacerdote de este modo: "Sentí mucho miedo. Apenas soy un pobre pecador, tan lleno de límites y miserias. Y me preguntaba: '¿Podré ser fiel a la vocación? ¿En qué enredo me metí?'. Pero enseguida una sensación inmensa de paz invadió todo mi ser. Porque si el Señor me había llamado, Él sería fiel y sostendría mi fidelidad; además, Jesús, el Buen Pastor jamás niega sus dones a quienes lo siguen y son 'otros Jesús' como su Hijo muy amado".El Cura Brochero fue un enamorado de Jesús, y estaba dispuesto a no menguar esfuerzos con tal que los demás se acercaran a esta experiencia de Fe: "Mis amados: que Dios amó al hombres desde la eternidad es una verdad tan clara y tan demostrada que el solo pensar lo contrario es y sería el colmo de la locura... El amor eterno de Dios hacia el hombre está escrito en todas las maravillas de la creación... los prodigiosos fenómenos de la naturaleza que, a cada paso, nos asombran, publican por todas partes ese amor. Lo mismo hacen los luminosos astros que embellecen el firmamento. Igual cosa publican las refulgentes estrellas que tachonan y esmaltan la bóveda celeste. El cambio periódico de las estaciones, la riqueza del mundo vegetal y animal, y todo lo grande y sublime que presenciamos en el universo, predican que Dios amó al hombre desde la eternidad y que, en él, puso los ojos de su amor y de su predilección". El "cura gaucho" vivió en permanente actitud misionera. Salir del encierro. Ir a las fronteras. Salir a buscar a quienes se le habían encomendado. Si yo no supiera que vivió en el siglo XIX diría que leyó el Documento de Aparecida (2007) y escuchó obediente al Papa Francisco que nos manda ir a las periferias geográficas y existenciales. Buena parte de su vida la dedicó a predicar ejercicios espirituales según la tradición de San Ignacio de Loyola. "Dios en los santos Ejercicios me ha enseñado a mí y a ustedes que el hombre debe primero perder su honor, sus bienes o riquezas y su vida misma, antes que perder a Dios, o sea, su salvación." (Cura Brochero)Brochero fue un hombre de Dios muy cercano a su gente. Amaba a todos, pero especialmente atendía a los leprosos, y otros enfermos abandonados. Predicaba particularmente para que lo entendieran los pobres. Decía: "Dios es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres". Fue un precursor en la vinculación entre Asistencia, Promoción humana y Evangelización. Procuró para su pueblo: el avance del Ferrocarril, la construcción de Escuelas y Canales de riego, la creación de Trabajo digno. Su predicación era clara y sencilla, pero no por eso poco exigente. No era marketing que "maquilla". No es cálculo que mide la ecuación inversión-resultado. No es propaganda, sino misión.La Iglesia nos ha regalado otros ejemplos de pequeños grandes hombres y mujeres: el Negrito Manuel, San Juan Diego, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, San Alberto Hurtado, beata Teresa de Calcuta. Francisco nos enseñaba que necesitamos "pastores con olor a oveja", alejados de estilos de vida principescos. Aquí tenemos uno de verdad, y es de los nuestros, bien argentino.El viernes pasado, 13 de setiembre, se cumplieron 6 meses de la elección de Francisco. ¡Cuánto bien ha realizado en tan poco tiempo! Recemos por él para que Jesús lo fortalezca y lo sostenga en esta tarea que le ha confiado.
