Las elecciones: alegría y compromiso
Hoy estamos viviendo un día especial de alegría y compromiso. Debemos celebrar que seguimos afianzando el sistema democrático en nuestro país. Elegir a quienes van a gobernar y a los que tendrán la grave responsabilidad de legislar es muy importante como expresión de la libertad de los ciudadanos. Es perentorio que los cargos nacionales no nos impidan destacar la trascendencia de los niveles provinciales y municipales.
El ejercicio de elegir debe ser asumido con responsabilidad de parte de la población y acudir a votar.No nos es legítimo buscar excusas, salvo por las previstas por la ley.Algunas personas, además, han sido designadas como autoridades de mesa, y brindan el servicio a la sociedad de cuidar la voluntad popular. Les debemos estar agradecidos por la generosidad y disponibilidad, y alentarles a asumir esta carga pública con espíritu democrático.Pero ir a votar, con lo importante que es, no agota nuestra responsabilidad para con la República. También tenemos el compromiso de la participación en la construcción del bien común. Debemos cuidarnos de la tentación de una democracia solamente delegativa. Como si dijera "yo ya voté, ahora que se pongan las pilas los que fueron elegidos". Es cierto que ellos ──los elegidos── tienen una tarea importante a desarrollar. Pero no menos cierto es que cada uno de los ciudadanos tenemos una responsabilidad que es "indelegable e irrenunciable". En nuestra Patria hace falta fortalecer la democracia participativa, que nos exige compromiso en el día a día.Como decíamos hace unos años, hay que pasar de ser "habitantes a ciudadanos". El habitante es el que usa del lugar que ocupa sin implicarse con la comunidad y exigiendo sus derechos. Es como alguien que le da lo mismo estar aquí o en otro lado, mientras pueda pasarla bien. El ciudadano, en cambio, asume sus obligaciones, y en ese marco reclama lo que le corresponde. La tendencia de la sociedad marcadamente individualista lleva a querer desentenderse de las cuestiones comunes a todos, y ocuparse únicamente de lo propio.Francisco nos señala que debemos ser "ciudadanos responsables en el seno de un pueblo", del cual formamos parte. Ello implica una mística afectiva y efectiva. Nos fortalece en la pertenencia a una dimensión peregrina de la existencia que nos ayuda a mirarnos con memoria agradecida del pasado, compromiso solidario con los pobres en el presente, y corazón esperanzado hacia el futuro. Nos pide el Papa que "recordemos que "el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral" [180]. Pero convertirse en pueblo es todavía más, y requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía" (EG 220).¡Claro que esta dinámica es más exigente! Pero también enriquecedora de una vida más abierta a los demás. Elegir nos alegra, y nos compromete con la sociedad de la cual formamos parte. Un documento de la Conferencia Episcopal Argentina del año 2003 expresaba. "No podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena" (Navega Mar Adentro, 74).Hoy está concluyendo en Roma el Sínodo de los obispos sobre "la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo". Recemos para que los aportes, diálogos, discusiones que se desarrollaron durante tres semanas nos ayuden a una mejor atención pastoral a las familias.Varios me preguntaron "¿Qué va a pasar ahora?". El Papa se tomará un tiempo de oración y reflexión sobre las propuestas elaboradas por los Padres Sinodales y, en algún momento, dará indicaciones y orientaciones pastorales a tener en cuenta. Recemos por él.
