¡Mamás, las necesitamos!
En estos días, en Facebook, vi unas fotos hermosas de mamás embarazadas con coloridos dibujos en sus panzas. Una manera de expresión en la piel del misterio escondido en su interior. El misterio de la vida que está creciendo y que ya quiere dar testimonio de su existencia. Algunos cuadros mostraban mamás sonrientes, otros no alcanzaban a reflejar el rostro, pero los podías imaginar felices. Una tenía pintado su bebé en postura ya para salir ──como si le hubieran hecho trasparente la piel para ver adentro──, otra simulaba que la panza era una gran cara redonda sonriente... Creatividad y belleza.
Como contrapartida, me vino el recuerdo de embarazos de adolescentes con rostros distintos. No había sonrisa ni caricia en la panza, como emprendiendo una lucha en soledad cada vez mayor. Y allí irrumpen quienes aman la vida y ayudan a transitar el camino para dar a luz de modo feliz. Desde las propias compañeras del Colegio y docentes alentándole a no dejar el sistema educativo, o la familia que contiene. También ayuda CONIN para que las mamás se alimenten bien y el bebé nazca sano y fuerte. GRAVIDA impulsa con talleres que estimulan el amor.¡Cuánto compromiso escondido! Y en relación con lo que hace falta, qué poquito parece.Acompañar la etapa del embarazo a la maternidad es una tarea muy importante y fundamental para el futuro feliz de los niños que nacen. No quiero entrar en estadísticas, pero son muchos los bebés que nacen de mamás con menos de 18 años de edad y en situación de pobreza. Muchas de ellas son abandonadas por su novio, o con una presencia apenas escasa, y sin los recursos necesarios para afrontar cuestiones básicas.He visto, ya en otra etapa de la vida del bebé, a mamás estimulando a sus niños pequeños. El juego, la canción, las mímicas, la ternura... todo ayuda a crecer, a fortalecer la autoestima, a sentir cobijo, a compartir en solidaridad con los otros hermanos o primos o hijos de los amigos. La paciente tarea de educar en hábitos y virtudes personales y sociales. Enseñarles a cuidar a los más chiquitos ("no juegues así que lo podés lastimar"), a compartir los juguetes ("vinimos para divertirnos todos"), consolar en las pequeñas primeras peleas ("no te quiso pegar, no se dio cuenta") disculpando...Aquí también la sociedad puede ayudar o poner palos en la rueda.Y cuando esos estímulos maternales se ausentan tenemos niños con hábitos alimentarios perniciosos (toman juguito o gaseosa a cualquier hora, no respetan tiempos de alimentación) o desnutridos, que no saben socializar (y difícilmente lo harán de grandes) y crecen con el criterio de la "ley del más fuerte o el que grita más" (¿no te suena a algo que se repite?), y si no es acariciado de pequeño, no aprenderá a acariciar de grande. ¡Cuántos niños en nuestros barrios tienen "déficit de mamá"! Hablando con docentes me dicen "los chicos pasan mucho tiempo solos" o "los acompañan poco".Los niños que no tienen esta presencia que les ayude a valorar la vida crecen con un vacío afectivo difícil de reemplazar. Algunos ya adolescentes tal vez lo quieran cubrir consumiendo marcas de zapatillas, de ropa, o alguna sustancia que calme la ansiedad o la angustia. El grupo de amigos es reemplazado por la patota o la barra, con códigos de pertenencia muchas veces ligados al delito.No quiero ensombrecer un día tan lindo como el de la madre con planteos pesimistas. Al contrario. Es mi deseo valorar el enorme aporte que las mamás hacen en la vida de tantos pequeños, y que alentemos como sociedad a quienes padecen su ausencia. Debemos cuidarnos de las miradas consumistas o bucólicas que tanto aparecen en estos días y poco tienen que ver con la realidad.Un salmo refleja, a modo de oración, la paz que provoca la ternura de la madre: "Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,/ni mis ojos se han vuelto altaneros./No he pretendido grandes cosas/ni he tenido aspiraciones desmedidas./No, yo aplaco y modero mis deseos:/como un niño tranquilo en brazos de su madre,/así está mi alma dentro de mí" (Salmo 131, 1-2)."Como un niño en brazos de su madre", situación serena y que nos muestra seguridad y refugio en un pequeño perímetro que para el niño es todo el Universo.No se trata de pobreza o riqueza. El ejemplo de la Virgen en Belén nos la muestra asumiendo la carencia y reforzando con un plus de amor: "María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura" (Papa Francisco en EG 286).Sin embargo, hay condiciones mínimas para la dignidad humana, sin las cuales lo único que emerge de la miseria es la violencia que ella misma provoca. Cuidemos a las mamás y a sus niños, para un futuro feliz y en paz.Sigamos rezando por el Sínodo en Roma.
