Relatos del Sínodo
Domingo 7 de octubre. Misa de apertura y Encuentro con otros argentinos Esta mañana el Papa preside la Eucaristía con la cual se da apertura al Sínodo de los Obispos. La misa es a las 9.30 hs en el atrio de la Basílica de San Pedro, y nosotros llegamos una hora antes para prepararnos y estar a horario. Al ingresar al Templo rezo el Credo, pidiendo a Jesús nos ayude a crecer en la fe. Tengo tiempo también para rezar delante de la tumba de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II. Varios me encargaron oraciones e intenciones antes de viajar. Hoy rezo especialmente por la Diócesis, en su fiesta Patronal, por las comunidades confiadas a la Virgen del Rosario, por los frutos de la Asamblea Diocesana. También tengo en mi corazón a los cientos de miles de jóvenes –y de otras edades- que van peregrinando al Santuario de Luján.
Al comenzar la misa nos ubicamos en sillas en torno al altar alzado en el atrio del Templo. Benedicto XVI preside la Eucaristía. Con voz firme y clara nos da la bienvenida. Recuerda que la evangelización es la misión propia de la Iglesia, y que nuestro horizonte es el mundo entero. En diversos idiomas pide a los peregrinos presentes en la Plaza que recen por el Sínodo.Les transcribo unos pasajes de la Homilía: "Quisiera ahora reflexionar brevemente sobre la "nueva evangelización", relacionándola con la evangelización ordinaria y con la misión ad gentes. La Iglesia existe para evangelizar.""También en nuestro tiempo el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia un nuevo impulso para anunciar la Buena Noticia, un dinamismo espiritual y pastoral que ha encontrado su expresión más universal y su impulso más autorizado en el Concilio Ecuménico Vaticano II. Este renovado dinamismo de evangelización produce un influjo beneficioso sobre las dos "ramas" específicas que se desarrollan a partir de ella, es decir, por una parte, la missio ad gentes, esto es el anuncio del Evangelio a aquellos que aún no conocen a Jesucristo y su mensaje de salvación; y, por otra parte, la nueva evangelización, orientada principalmente a las personas que, aun estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia, y viven sin tener en cuenta la praxis cristiana"."La Asamblea sinodal que hoy se abre está dedicada a esta nueva evangelización, para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz nuestra existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que trae alegría y esperanza a la vida personal, familiar y social."El sol pega fuerte, y agradecemos que cada tanto una nube nos de algún respiro.Por la tarde los obispos argentinos fuimos a celebrar la misa a la "Iglesia Argentina" en Roma, que es atendida pastoralmente por sacerdotes argentinos. Cerca de 15 viven allí y están estudiando para la Licenciatura o el Doctorado en diversas disciplinas. Los primeros domingos de cada mes celebran la Eucaristía invitando especialmente a los residentes argentinos en Roma, y después comparten unas empanadas. Fue muy bueno compartir ese momento y escuchar historias de hermanos nuestros que debieron migrar; algunos buscando un futuro mejor, y otros empujados por razones dolorosas de nuestra historia no tan lejana.Lunes 8 de octubre.Primer día de trabajoA las 8:15 salimos de la casa hacia el aula del Sínodo, en el Vaticano. Cada uno tiene un lugar asignado en la sala, que es una especie de anfiteatro (cubierto) en el cual entramos justito los 370 participantes.Al llegar el Papa hacemos la oración de Tercia de la Liturgia de las Horas. Cantamos el Himno Latino "Veni, Creator Spiritus" (Ven, Espíritu Santo Creador) y los Salmos correspondientes. El Santo Padre nos dirige una homilía que ayuda a adentrarnos en la profundidad de lo que estamos comenzando.Entre otras reflexiones nos dice que la Buena Noticia es que Dios no se ha olvidado de su Pueblo, y que viene para salvarlo. Dios rompe el silencio y entra en la historia. Se nos revela, no es un desconocido.Nos recuerda también que confesar la fe implica la disponibilidad de entregar la vida. Aceptación de la posibilidad de sufrir y padecer por Cristo Jesús.El Espíritu Santo es ardor, llama que enciende el corazón y da luz a la inteligencia. El máximo peligro para el cristiano es la tibieza.Con estas enseñanzas del Papa comenzamos el itinerario de estas tres semanas. Para completar la mañana hubo dos conferencias centrales: una acerca del Sínodo, y otra sobre la Nueva Evangelización.Por la tarde un obispo de cada Continente tuvo unos 10 minutos para realizar un informe que nos ayude a tener un panorama global de la situación de la Evangelización. La última hora fue de intercambio libre en que cada miembro del Sínodo que quisiera pudiera formular preguntas, o comentar o ampliar algún tema o aspecto destacado del día.Cerca de las 19.00 hs. rezamos el Ángelus y el Papa nos dio la bendición. Es de destacar que Benedicto XVI estuvo todo el día con nosotros.
