Relatos del Sínodo
Martes 9 Un día “común” Continuamos con el ritmo de trabajo de estos días, que comúnmente son intensos. Solemos comenzar temprano. La misa a las 6.30 h. (algunos celebran en otros horarios), luego el desayuno. A las 8.15 salimos en un pequeño colectivo hacia el lugar de las reuniones. El viaje dura cerca de 10 minutos. Poco después de las 12.30 regresamos a la casa para el almuerzo y descansar un poco, y a las 15.30 volvemos a subir al transporte parra regresar al lugar de las sesiones que duran hasta las 19.30 hs. Entonces nos llevan de nuevo a la casa y cenamos en torno a las 20 hs. Después hay un buen tiempo para caminar un poco, completar algún trabajo o reunirnos por interés particular de temas con asesores y/o obispos para orientar alguna lectura.
Algunas noches aprovecho a encontrarme con algunos de los sacerdotes que conozco y que viven en Roma.Buena parte de este día lo hemos dedicado a escuchar los aportes de los Padres Sinodales. Una gran riqueza que nos acerca a realidades culturales, eclesiales tan diversas, que nos ayuda a palpar la catolicidad —que quiere decir universalidad— de la Iglesia. Tomaron la palabra cerca de 30 obispos, refiriéndose a diversos temas del Documento de Trabajo, que nos fuera enviado en el mes de Julio. Cada uno de nosotros puede hacer un aporte a la Asamblea Sinodal de 5 minutos de duración. Son ponencias muy "densas" o concentradas en cuanto a que dicen mucho en poco tiempo. El Papa estuvo toda la mañana.Y por eso, exigen prestar atención a cada uno. Es un ejercicio que cansa. Cada uno lo hace en su propio idioma, y hay traducción simultánea.Al final de la tarde uno de los participantes del Sínodo anterior —que fue sobre la Palabra de Dios— dio una Conferencia acerca de la incidencia de la Exhortación Apostólica "Verbum Domine" que escribió el Papa Benedicto XVI.Terminamos la Jornada con la proyección de un documental acerca del contexto en el cual se convocó y desarrolló el Concilio Vaticano II, del cual se están cumpliendo 50 años de su inicio. Una proyección emotiva que nos traía imágenes de los Papas Juan XXIII y Pablo VI.Miércoles 10El desarrollo del Sínodo tiene momentos de sesiones plenarias y otros de grupos conformados por idioma. Durante la mañana del miércoles hemos tenido el primer trabajo en grupo en el cual elegimos por votación al moderador (para organizar la participación) y al relator (quien debe sintetizar los aportes que surjan) y llevarlos a la Secretaría.En este grupo somos 28 obispos, 3 peritos-asesores teológicos, y 4 auditores (2 laicas, dos laicos y 2 religiosos).Hicimos también un intercambio de pareceres acerca de lo dicho hasta ahora en la sala, y comenzamos a elaborar un elenco de temas o aspectos que el Sínodo debiera considerar. A todas las sesiones plenarias vamos vestidos con sotana, pero a los momentos de trabajo grupal solemos ir de traje.Los obispos de lengua portuguesa provienen de Timor Oriental, Angola, Portugal y Brasil; y los de lengua española de España y varios países de América Latina: Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá, México, Costa Rica.A la tarde retomamos las exposiciones de Padres Sinodales, y a eso de las 18 hs. vino nuevamente el Santo Padre. Nos hizo un saludo breve y pidió que continuara el obispo que estaba hablando.Para cerrar la jornada nos dirigió una meditación de cerca de 20 minutos el Arzobispo Anglicano de Canterbury, Mons. Rowan Douglas William. El tema que desarrolló fue acerca de la alegría de la fe y el testimonio. Hermosa reflexión que fue seguida con atención por el Papa. Después hubo un rato para hacerle preguntas. Mons. William agradeció a Benedicto XVI la gentileza de invitarlo a hablar ante la Asamblea Sinodal, algo particularmente significativo. Varios obispos le agradecieron al Arzobispo de Canterbury el camino de diálogo ecuménico recorrido. Un gesto conmovedor. Concluimos rezando el Ángelus, y el Santo Padre se quedó conversando en una sala contigua con el Arzobispo Anglicano.
