Agustina Gervasoni, desde Leandro Alem, Misiones
Esta semana regresamos a nuestro país, en especial a la tierra colorada de Misiones, ya que desde Leandro N. Alem nos escribe Agustina Gervasoni quien reside allí desde hace varios años junto a su esposo, también gualeyo, Iván Viden, y su hija Elisa.
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¡Gracias, Agustina, por llevarme al reencuentro con ese lugar que me vio nacer, cuando aún era un pueblo pequeño entre cerros plenos de colores, espesa selva y una multiplicidad de razas!
Transcurría el año 2007, cuando mis padres y dos de mis hermanos vinieron a vivir a Leandro N. Alem, Misiones, por un proyecto laboral. El encanto del lugar hacía, por mi parte, que viniera a visitarlos seguido. Finalmente en diciembre decidí venirme a vivir. Si bien tenía un lindo trabajo, necesitaba un cambio y estar cerca de mis seres queridos. En marzo del 2008 conseguí una suplencia, luego fui interina hasta que en el 2011 obtuve la titularización como maestra de sala de 4, Escuela Tte. Cnel. de Marina Luis Piedrabuena en la que actualmente trabajo y a la cual asiste Elisa, mi hija asiste. Es pública, muy tradicional, donde cada año se realizan veladas artísticas y galas de Educación Física, siendo muy concurridas por toda la comunidad.
Mis padres y hermanos al tiempo se fueron a otra ciudad, pero yo me quedé acá. También me recibí de Licenciada en Educación Inicial, y de la Tecnicatura Superior “Preceptor Asistente Técnico Docente”.
Con Iván Viden habíamos sido noviecitos de adolescentes y nos reencontramos por chat. El vivía en CABA; estuvimos un tiempo a la distancia hasta que se mudó a esta hermosa ciudad. Nos casamos en octubre del 2013, con una ceremonia íntima y familiar. En el 2015 nació Elisa nuestra hija “misionerita”.
Él trabaja desde entonces en una empresa familiar de transportes, que este año cumple 50 aniversarios, Adolfo Sartori S.A. Allí realiza tareas administrativas y está a cargo de un sector, además de supervisar otras bases operativas que hay en otras provincias.
En Alem hay varios clubes deportivos, pero no hay canchas de pelota paleta. Por lo cual, Iván juega en la 1era. en el Club Mitre y además integra la Comisión Directiva de la Federación Misionera de Pelota, en Posadas, donde vive parte de mi familia y amigos.
La tierra colorada es un canto de sirena; la ciudad donde vivimos es bellísima, su paisaje tiene pronunciadas pendientes y quebradas. Todo el año los jardines y veredas permanecen con coloridas flores, destacándose el árbol “Chivato” que nos encanta.
Leandro Alem fue fundada con el nombre actual, el 26 de diciembre de 1926. La población actual es de 45.075 habitantes. Descendientes de, brasileros, alemanes, italianos, rusos y polacos entre otros. Hay varias cooperativas, eléctrica y otros servicios, frigoríficos de productos lácteos y tabacaleras.
Las ofertas educativas hoy: Instituto de Formación Docente (públicas y privadas), Tecnicaturas Superior en Cultivos Regionales (EFA Sta. Teresita), escuela secundaria en la cual trabajé como suplente varios años y donde conocí la realidad agrícola-ganadera de la provincia. Tecnicatura Superior en Administración y Gestión de las Pymes y Cooperativas (ISES) y en Enfermería (ISAM), para mencionar algunas.
Con respecto al turismo, ofrece un gran atractivo como el Arboretum (36 hectáreas) el Muestrario Arbóreo de la provincia, más grande de Latinoamérica, por su variedad de especies, Orquidiario, la tradicional Fiesta de la Cerveza Provincial (cervezas artesanales) y la Fiesta Nacional de la Navidad del Litoral, donde todas las religiones de la ciudad participan del desfile; también cuenta con un predio temático, para visitar y disfrutar de bandas cristianas.
Nos gusta mucho viajar por la provincia, visitar los diferentes saltos. Tenemos amigos y gente muy querida en Alem, aunque nunca cortamos el vínculo con los “gualeyos”.
Con la pandemia no hemos podido viajar para encontrarnos con ellos y familiares. Con respecto a casos positivos, no se han registrado en la localidad de Alem. Llevamos bastante bien la cuarentena, aunque a Elisa, le costó no poder ir al jardín, y demás eventos sociales; tuvo que conformarse con clases de danza por Zoom. Armamos juegos en casa y todos los mediodías hace gimnasia con su papá. Él, no dejó de ir nunca a trabajar, pero con estricto protocolo Covid desde el principio de la pandemia. En cuanto a mí, debí reinventarme; mi hogar por momentos se transforma en un estudio de grabación, para realizar tutoriales, intentando llegar a mis alumnos de forma afectiva y creativa.
¡Hasta pronto, en que les acercaré más vivencias y paisajes de esta tierra maravillosa!


