Apostasía. Pararse en otro lugar
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de Él y dejaron de acompañarlo. (Jn 6). Dicen los estudiosos de la Escritura que este pasaje no corresponde tanto a la historia de Jesús de Nazaret (entre el 30 y el 33) sino al tiempo en que fue escrita la narración del cuarto evangelio. Seguramente en ese momento había tenido lugar una de las primeras “apostasías”. Corría el año 100 de nuestra era.
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La etimología del término "apostasía" tiene que ver con la idea de pararse fuera, estar en otro lugar. La apostasía es una categoría teológica que describe a aquella persona que ha abandonado voluntaria en Jesucristo y su Iglesia.¿Por qué un creyente hoy desea la "apostasía"? Dice el catecismo que las razones para rechazar a Dios y a su Iglesia son: "la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios y huye ante su llamada" (n 29).El mal ejemplo de los sacerdotes ha sido últimamente una verdadera "piedra de tropiezo" para muchos. Dijo el papa días pasados: "Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables".A veces el "silencio de Dios" ante el sufrimiento se hace insoportable y la bronca contra Dios se "transfiere" hacia el Pueblo de Dios que es la Iglesia y hacia sus ministros.En nuestra comunidad nacional algunos creyentes están pidiendo la apostasía de la Iglesia católica en las parroquias y en los obispados. Algunos hermanos de la patria quizá por el descontento que les generó la postura de los creyentes contra la despenalización del aborto llegan a esa decisión. Y hay una especie de propaganda al respecto; propaganda que propone una cierta liberación de supuestos "mandatos patriarcales" en medio de varios otros intentos de razonamientos.Para los que somos creyentes es doloroso ver que algunos hermanos "se van de la casa" como el hijo pródigo quizá sin preguntar si en la casa hay algo valioso. Pareciera que buscan "cambiar de lugar", "pararse en otro sitio" pero sin un GPS que les ayude a "re-calcular".Desde el punto de vista de la cultura de un pueblo hay que reconocer que el factor religioso es uno de los que mayor profundidad da a la unidad de la construcción popular sobre todo cuando ese factor hunde sus raíces entre los más pobres.Pareciera que en nuestro pueblo argentino los más pobres no quieren ser apóstatas, quieren seguir siendo cristianos en las dos vertientes que conocemos: la católica y la evangélica.Pero pareciera también que esa identidad religiosa corre el riesgo de no ser acompañada por las elites de los "hermanos mayores", de los que tenemos la oportunidad de formarnos más para servir más al bien común, a la comunión del pueblo.Quienes hemos recibido el don de la fe estamos llamados este domingo como Pedro y con el sucesor de Pedro a decir "Tú tienes palabras de vida eterna" y a dar testimonio de esa Palabra para que muchos se "paren" cerca de esa Ella y del Espíritu que sopla en el Pueblo de Dios. Esa Palabra está cargada de la alegría de la vida que no tiene ocaso.Pbro. Jorge H. Leiva
