Cambio de figura en una montaña
“Los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas”. (Mc 9)
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En la Biblia, como en muchas otras tradiciones religiosas, la montaña no es un simple lugar geográfico. La montaña es un lugar simbólico y teológico. La montaña es una "metáfora", una forma de hablar del lugar sagrado donde Dios se manifiesta, donde se encuentra con sus elegidos, con su pueblo, con la humanidad. La montaña es un sitio misterioso; en su cima, en medio del silencio y la soledad, se experimenta el sobrecogimiento de lo infinito y lo trascendente. Su altura y su solidez son símbolos de exaltación, de poder, de fortaleza, de energía, de perennidad.Antes de ir al monte Calvario, Jesús ascendió al Tabor porque su destino doloroso sólo se puede contemplar adecuadamente desde la perspectiva del amor de Dios. El Monte Calvario sólo se ve bien desde otro monte más alto: el Tabor. Desde un cambio de figura a otro. Desde la figura del triunfo de la luz, en el Tabor (de Galilea), Jesús va hacia la figura del "Desfigurado" (Is 53), en el Calvario (en las afueras de Jerusalén).La vida nos cambia de figura. El paso del tiempo nos marca corporal y psicológicamente.Hay quienes se desfiguran amando y otros se desfiguran de modo narcisista.Hay dos modos de desfigurarse: por amor (como el Abandonado) o por des-amor (como Adán y como tantos violentos en la historia que no vivieron para dar).Se desfigura la madre que envejece "antes de tiempo" tanto atender a sus hijos y se desfigura el sujeto pos moderno con cirugías estéticas, tatuajes y "raros peinados nuevos".El que se desfigura amando en realidad ha empezado a transfigurarse a imagen del Hijo Transfigurado; transfigurado y desfigurado en un madero.Amar nos transfigura, no amar (es decir no dar lugar "al otro" y al "Otro" en mi vida) nos desfigura.Se desfigura el rostro de la gente "descartada" y mal tratada por la explotación o la "auto-explotación". ("El sistema neoliberal ha sido internalizado hasta el punto de que ya no necesita coerción externa para existir", dice un filósofo coreano).Se desfigura el cuerpo humano expuesto a la mirada invasora del porno; se transfigura el cuerpo de los esposos que se aman hasta la muerte y que uniéndose engendran hijos a quienes intentan educar para que glorifiquen a Dios y construyan su Reino.Pero para darse cuenta de todo esto es necesario "subir a la montaña" es decir mirar desde una perspectiva superior. Quien mira desde arriba puede mirar más lejos.Esta subida a la montaña es purificadora y a veces dolorosamente purificadora con un dolor necesario. Esta subida debe estar acompañada de las certezas necesarias, de la verdad.Jesús de Nazaret tuvo en una montaña - el Tabor- la experiencia de la alegría desbordante del triunfo final; inmediatamente bajó a continuar su sendero hacia la otra montaña: la de la cruz, la del Calvario, la de la difícil pero confortadora fidelidad en humildad y servicio.Teresa de Ávila decía que esa montaña está en el centro del alma humana: en la parte principal del "castillo interior". Desde esa sala se puede visualizar de verdad la realidad.¿Por qué para algunos pareciera que en este mundo sólo existe el monte Calvario? ¿Cómo no apegarse al Monte Tabor para ir al monte del Calvario y cumplir la misión personal y comunitaria? ¿Cómo acompañarnos en nuestras "subidas"?...Para pensar en Cuaresma.Pbro. Jorge H Leiva
