Celina Arrativel: "Nunca hay que bajar los brazos"
Hoy compartimos con ustedes una historia de vida con un importante mensaje. Celina Arrativel es una vecina de Gualeguay que fue trasplantada de páncreas luego de 37 años de padecer de diabetes tipo 1. Ya recuperada, Celina se interesa por dar a conocer su testimonio para informar a la gente sobre la necesidad de donar de órganos.
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-¿Cómo comenzó todo?Todo empezó a los tres años de edad cuando comencé tomando mucha agua, orinaba, me llevaron al médico que me hicieron estudios y dio que tenía la glucosa muy alta por lo que me mandaron al hospital de niños en Buenos Aires, mis padres me llevaron y ahí empecé con insulina bovina, que era la que había en su momento, después pasé por la porcina y por último la humana.Yo no aceptaba eso, era muy chica y no podía entender por qué mis padres venían a inyectarme, a pincharme, les pegaba y les rompía las jeringas que en ese momento eran de vidrio. Nosotros vivíamos en el campo y mis padres me hablaban mucho, los médicos me explicaban que mi problema estaba en el páncreas, me agarraba llantos y mi mamá me decía que tenía que esperar, que la ciencia avanza e iba a llegar la solución más adelante y empecé a entenderlo pero yo quería una solución rápida porque quería ser normal como los demás chicos, me sentía diferente.Cuando tenía 7 años, para un día de reyes, mis hermanos y yo les escribimos una carta, ellos le pedían juguetes y yo les pedí que me trajeran un páncreas. Me levanté al otro día y obviamente el páncreas no estaba por lo que me enojé mucho y esa fue la última vez que les escribí a los reyes. ya en mi adolescencia comenzó la etapa de la rebeldía que a veces salía y comía cosas que no tenía que comer y después sentía muchísima culpa y lloraba y todo eso lo pasé hasta los 25 años más o menos que empecé a aceptarlo porque la etapa de la adolescencia fue la del "por qué a mí" y a partir de allí fue preguntarme "por qué a mí no", de aceptarlo y convivir con la diabetes. A los 30 años me pusieron bomba de insulina, aminorar un poco las hipoglucemias porque tenía muchísimas, vivía internada en el hospital, después me pasaron a otra bomba de insulina que me medía la glucosa cada cinco minutos, que es una de las mejores que hay, pero así mismo seguía teniendo hipoglucemias, una diabetes lábil muy difícil de controlar que generalmente a la mayoría de las personas diabéticas les está pasando eso, sigo muchas páginas internacionales y me escriben desde España, México, Colombia que están todos muy interesados porque les pasa lo mismo y no saben del trasplante de páncreas, no está difundido. En Estados Unidos hace muchos años que se está haciendo y en Argentina hace cinco años que se está haciendo el trasplante de páncreas y es una de las mejores soluciones que hay hoy en día para los diabéticos dependientes de insulina, tipo 1.-¿Cómo continuó tu situación?A los 33 años perdí mi ojo izquierdo porque me agarró retinopatía diabética, tuve un derrame masivo en el ojo, y no pudieron hacer otra cosa. Siguieron tratándome el ojo derecho para mantenerlo, me hicieron dos cirugías, fotocoagulación con láser, vitrectomía y después pasé por muchas drogas para mantenerlo y después de estar trasplantada, porque los efectos continúan en la vista, es toda la secuela que me dejó, me hicieron un implante de algo nuevo que llegó al país que se llama Ozurdexy eso me desinflamó toda la parte interna de mi ojo, tenía muchos quistes y desaparecieron y está dando un resultado fantástico, tengo la vista muy bien.-¿Cómo se dio el trasplante?Yo me hacía atender en el Hospital Universitario Austral y mientras estaba esperando un día escucho a un chico que dice "el médico me va a retar porque no traje el barbijo". si bien yo iba hacía muchos años al hospital a tratarme la vista y había visto mucha gente que usaba barbijo nunca había sentido la curiosidad de preguntarles de qué estaban trasplantados, yo soy una persona de mucha fe y creo que Dios me encomendó ese mismo día, a esa hora y con esa persona porque yo sentí un llamado interno, una voz interior que me decía que le preguntara de qué era trasplantado, se lo pregunté y me dijo que era trasplantado de páncreas y ahí se paralizó mi mundo, todo alrededor dejó de existir. Me paré y le pregunté porque yo sabía que se hacían trasplantes de páncreas y riñón pero no de páncreas sólo y él me dijo que sus riñones estaban perfectos, que tenía solamente trasplantado el páncreas y había sido el primero en Argentina. Él me puso en contacto con el médico que lo operó a quien fui a ver y me explicó todo, me dijo que tendría que haberlo consultado antes y podría haber salvado mi ojo izquierdo pero que estaba a tiempo y me dijo lo pensara pero yo ya sabía desde los siete años que quería hacerlo. Me hicieron todos los pre quirúrgicos que me dieron bien y me mandaron a una lista de espera en el INCUCAI que me envió una carta a mi casa un día diciéndome que estaba en la lista de espera y en la madrugada de un 31 de diciembre me llamaron para avisarme que había llegado páncreas y que fuera al Austral donde me hicieron el análisis de compatibilidad que me dio bien y el médico me dice que el páncreas es cien por cien compatible conmigo y era de un niño de once años. Eso me shockeó un poco porque ya me habían explicado antes que por la estructura y fisionomía de mi cuerpo podía ser de un adolescente pero yo no imaginaba de un niño. Entré a cirugía con una paz inmensa porque yo sabía que iba a estar todo bien y así fue. Hice una oración y como a mi papá ya no lo tengo le dije "viste papá lo logré".-¿Cómo cambió tu vida luego del trasplante?A partir de ahí nunca más insulina, evolucioné fantástico y acepté todas las drogas que me dieron para que mi cuerpo no rechace el órgano y estaba feliz. El día 6 de enero, día de reyes, me dieron el alta. Salí del Austral, comencé a caminar y me largué a llorar, me di vuelta y vi la puerta del hospital porque sabía que ahí había quedado la Celina anterior y la que estaba afuera era otra, una persona libre, que me había liberado de la diabetes y comencé una nueva vida. Hoy estoy bárbara, tuve muchos cuidados el primer mes que no me dejaron venir para acá porque te hacen ir día por medio a controles y estudios, te van bajando de a poco la medicación. Al mes estaba todo perfecto por lo que volví y mi familia me estaba esperando con globos y guirnaldas para recibirme. Empecé a ir una vez por mes al control donde me fueron sacando cada vez más medicación hasta que llegan a una base que tenés que seguir tomando para mantener un poquito bajas las defensas para que estas no reconozcan que ese órgano no es de mi cuerpo.Hoy en día hago una vida normal, no tengo más hipoglucemia, no me pincho más los dedos que los tenía como callos por tener que hacerlo hasta ocho veces por día y no dormía tranquila porque me daba miedo, tenía hipoglucemias nocturnas, me agarraba en la calle y me caía porque yo ya no sentía los síntomas. Hoy me siento libre, si quiero comer a las dos de la tarde como y si no quiero no como como hace cualquier otra persona, viajo, me siento normal, lo que yo quería a los 7 años.-¿Qué mensaje tenés para la gente?Que no se tienen que dejar estar, no resignarse con lo que te diga un médico, tenés que buscar otra consulta, otro médico, tenés que golpear puertas, yo llegué ahí de esa forma. No dejarte vencer nunca, siempre tener los brazos arriba y recomiendo el trasplante para la persona que la está pasando mal, que ya no puede más y que le ha afectado, inclusive antes de que te afecte, buscar el trasplante que es lo mejor que hay para tener una vida saludable. Hoy en día para todo paciente diabético tipo 1 como era yo lo mejor que hay es el trasplante de páncreas en el caso de que los riñones estén sanos y si los riñones ya están afectados es el trasplante renopancreático, o sea riñón y páncreas.
