Cuerpo y Sangre; vida y servicio
En la simbología de todos los pueblos la sangre tiene mucha presencia. Simboliza todos los valores asociados al fuego. Se la considera, en suma, como símbolo de la vida. La sangre se asocia al calor vital y corporal por oposición al calor que emana de la luz natural. Igualmente se considera a la sangre como el vehículo de las pasiones, pero también de la propia alma humana. El rojo de la sangre se relaciona con el del fuego, se relaciona con la uva triturada: antesala del buen vino.
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Los pueblos antiguos derramaban en honor de los dioses, de los antepasados y de los espíritus materias líquidas tales como el vino, la miel, la leche y sobre todo la sangre.En las culturas clásicas se sacrificaban corderos, cerdos y toros; y en las asiáticas, africanas y americanas, por los sacrificios humanos, como también en la Europa Prehistórica.La sangre-según aquella gente- apartaba los castigos mayores que podrían sobrevenir, como así lo expresaba el proverbio árabe que decía "la sangre ha corrido, el peligro ha pasado".El refranero popular hispanoamericano mucho ha usado la imagen de la sangre:Para hablar de una corrección materna se dice: "Azote de madre, ni rompe hueso ni saca sangre". Para hablar de la relación causa y efecto se dice: "De mala sangre, malas morcillas". Para hablar de la paz y de la invitación a no derramar sangre de hermanos se dice: "Gran victoria la que sin sangre se logra" y también: "Hará por ti la amistad, lo que la sangre no hará" y aquello de "La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres".La sabiduría de los pueblos sabe que nada se consigue sin sacrificio (sobre todo la sabiduría) por eso se dice: "La letra con sangre entra, y la labor con dolor".Para elogiar la amistad: "Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que le llamen".En los años '70 se solía decir: "la sangre derramada no será negociada" para justificar ciertas violencias. La violencia es el fracaso de la palabra, de la negociación, del diálogo. Por eso se dice también en los refranes:"las palabras no sacan sangre" porque el buen diálogo destierra la violencia.En el mundo en que se crió Jesús de Nazaret estaba prohibido beber la sangre porque la sangre es vida y la vida es de Dios. En el altar del templo de Jerusalén se derramaba sangre como sacrificio expiatorio. (El verbo "Expiar" hace referencia a purificarse de las culpas mediante algún sacrificio, a cumplir con una pena impuesta por las autoridades o a padecer ciertos trabajos a causa de malas acciones).Jesús habrá escuchado en la sinagoga de Nazaret aquel texto en el que Dios le dice a Caín luego de que éste asesinara a su hermano: "¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo "(Gen 4). La sangre del hermano, la vida del hermano (sobre todo del más frágil) debe ser custodiada porque somos hermanos. Habrá escuchado-además- desde su infancia la misteriosa profecía del servidor en cuyas heridas sangrantes somos curados. (Is 53).El mismo cumplió esa profecía y "El es nuestra paz por la sangre de su Cruz" dice Pablo.Este domingo recordamos de modo especial su Cuerpo y Sangre presentes en el Pan y el Vino. Dice también el refrán: "Fruta como la uva, ¿quién la ha visto, pues le dio su sangre Cristo?".¡Buen domingo! Pbro. Jorge H Leiva
