En la semana del “Día del Animal”
El mejor lugar para la fauna silvestre es su propio hogar
Todos los habitantes de la Nación tienen el deber de proteger la fauna silvestre, conforme a los reglamentos que para su conservación y manejo dicten las autoridades de aplicación. Esta premisa que parece una obviedad muchas veces no se cumple por diferentes razones, ya sea porque ante falta de contacto con la naturaleza, la gente quiere llevarla a su casa, o porque piensa que resultará una mascota cariñosa y original, o, lo que es peor, por el tránsito y comercialización del que son objetos estos animales. Ante esto debemos pensar que por un animal silvestre que podamos comprar o capturar, mueren muchos en el apresamiento y traslado de forma totalmente ajena a sus costumbres.
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Los animales silvestres son aquellos que viven en forma natural dentro de nuestros bosques a lo largo y ancho de todo el país, incluso, algunos pueden vivir cerca de nuestras casas en pequeños parches boscosos o charrales. Entre los más utilizados como mascotas podemos citar: loras, pericos, tucanes, jilgueros, monos, mapaches, boas, tortugas, iguanas, entre otros. El cuidar de un animal silvestre requiere de muchos conocimientos y una gran dedicación. En la mayoría de los casos, es imposible mantener en cautiverio a un animal silvestre sin que manifieste estrés o sin que evidencie necesidades que no le podemos suplir.Alimentación: Es prácticamente imposible suplir adecuadamente las necesidades alimenticias de un animal silvestre cuando se encuentra en cautiverio ya que usualmente se alimentan de una enorme cantidad y variedad de fuentes alimenticias, dependiendo de la época del año y del ciclo reproductivo de la especie. Por otra parte, no se sabe lo suficiente acerca de los cuidados sanitarios que requiere un animal silvestre, de manera que es muy difícil conocer en qué momento requieren asistencia médica, pues generalmente su instinto les impide manifestar debilidad o algún síntoma hasta que realmente están muy enfermos.Comportamiento: Cuando un animal silvestre crece, se hace más grande y fuerte, por lo cual más difícil manejarlo y cuidarlo y potencialmente peligroso para las personas. Al alcanzar su madurez sexual, el animal llega a convertirse en un problema porque grita, destruye muebles y objetos, ataca, muerde y se muestra celoso y agresivo con algunas o todas las personas que conoce. El cruel destino de un animal como éste será el abandono, el que sea regalado y pase de un dueño a otro o que se entregue a una institución donde terminará sus días siendo un individuo antisocial, estresado y con una mala calidad de vida a pesar de los cuidados que se le brinden.Daño Ambiental Más del 95% de los animales silvestres que son comercializados como mascotas provienen directamente del bosque. Cada animal que vive dentro de un bosque tiene su función, que por regla general, se relaciona directa o indirectamente con otras especies silvestres. Cuando un animal silvestre es sacado de su hábitat natural por una persona, está provocando un desequilibrio que afectará a otros animales y al ambiente en general. Ese daño se agrava cuando se trata de ejemplares al borde de la extensión. Todas las especies de flora y de fauna de un bosque dependen unas de otras, y su función abarca desde controlar el tamaño de las poblaciones de otras especies, dispersar semillas de árboles, hasta ayudar a que un matorral se convierta de nuevo en bosque.El problema del saqueo de animales del bosque es grave por cuanto se trata de que cada año, miles y miles de aves, mamíferos y reptiles se extraen de sus hábitats por lo que sufren y mueren durante su captura y durante el tiempo que los mantienen cautivos mientras tratan de venderlos.Hay normativas que no permiten tener animales silvestres en domicilios particulares, que prohíbe su tránsito y venta. La regulación apunta a evitar tanto el tráfico ilegal de animales, como las prácticas esporádicas de apresamiento de especies silvestres, que provocan un impacto medioambiental grave.El lugar ideal para un animal silvestre es el hábitat natural.
