Mirada Agroempresaria
El negocio avícola y los vaivenes económicos
La historia de la avicultura en la provincia de Entre Ríos guarda relación con hitos fundacionales del negocio en la Argentina. En el año 1857 el general Justo José de Urquiza produce la fundación de la colonia San José y establece las bases de la cría de aves en el país. Más de un siglo y medio después, esa zona de la costa del río Uruguay es el epicentro de la industria avícola del país.
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Tres empresas: Granja Tres Arroyos, Noelma y Las Camelias emplean a más de 4000 personas de manera directa, un 20 % más de manera indirecta y generan un movimiento económico de logística, transporte, proveedores de servicios, proveedores de insumos, mantenimiento, asesoramiento, bancos e intermediarios comerciales que no tiene comparación con otras industrias. Completan el quinteto de las avícolas más grandes del país, la firma local Soychu y Rasic (Recientemente adquirida por el grupo Proteinsa)Esta fuerte correlación de la cadena de valor avícola con el desarrollo de las localidades ha hecho que el estado siempre este cerca, pendiente de los vaivenes del negocio, para acompañar los procesos de crecimiento y amortiguar las crisis.Tal vez la etapa de amor más extrema del estado con el negocio avícola fue durante el kirchnerismo. Pero paradójicamente, fue el detonante para destruir el negocio. Es al día de hoy que muchas avícolas aun no se pueden recuperar de aquellos años de subsidios y promesas.Entre el año 2003 y el 2007, producto de la devaluación del año 2002, el país experimento uno de los periodos de crecimiento económico más importantes, el negocio avícola crecía sin parar en esos años, se tecnificaron las plantas, se ampliaron, se sumaron integrados, aumento la oferta pero también la demanda que llego a unos 45 kg por cabeza en el mercado interno.Luego de esos años dorados, el negocio empezó a amesetarse y el estado intervino para paliar la crisis. Una de las medidas más importantes fue el subsidio al precio del maíz establecido por el gobierno kirchnerista, hecho que no solo mejoro las finanzas de las industrias avícolas del momento, sino que alentó a que muchos productores agropecuarios se integraran verticalmente para producir pollo, dándole valor agregado a la producción de grano, como es el caso de Fadel, en la ciudad de Colon, en donde 5 productores agropecuarios se asociaron y producen pollo y cerdo con muy buena calidad.Otra de las "ayudas" del gobierno por aquellos años fue el acuerdo de exportación con Venezuela, en donde se acordó el intercambio de "petróleo por alimentos".Durante el año 2012 se produjeron dos hechos que hicieron colapsar al negocio, por un lado a fines de 2011 el gobierno cancelo los subsidios al maíz, y por otro lado se cancelaron las exportaciones a Venezuela, lo que tuvo dos impactos negativos en las empresas del sector. Por un lado, se produjo un cuello de botella financiero en muchas empresas que venían con el viento de cola de los subsidios y por el otro, la gran cantidad de pollo que estaba destinada a exportación se volcó al mercado interno, presionando el precio a la baja por la sobreoferta.Esta situación fue una de las más complicadas para el negocio en los últimos años, lo que provoco la quiebra de varios frigoríficos quedando menos jugadores. Quizás el cimbronazo más importante vino con la quiebra de Racic, la segunda avícola del país que quedo fuera de juego al no poder acomodarse desde los últimos vaivenes.Esta semana desde CAPIP (Cámara Argentina de productores integrados de pollo) salieron a alertar que están percibiendo un precio por kilo que es inferior al costo de producción. Un 32% por debajo del costo de producción y un 45,6% menos de lo que deberían percibir para tener una ganancia razonable.Aducen que los últimos aumentos del pollo en góndola no tuvieron una correlación con lo pagado al productor. Además, manifestaron que el margen del productor ya viene golpeado por una agobiante presión tributaria y el último ajuste de tarifas.Habrá que ver cómo reacciona la industria ante este reclamo y si está en condiciones de mitigar este reclamo.En definitiva, un negocio de gran correlación con la economía de nuestra región, que integra una de las cadenas de valor agroindustrial con mas desarrollo en el país y al cual el estado debe acompañar con reglas claras de largo plazo, más que con subsidios espasmó[email protected]
