Columna de opinión
“El Oficialismo dejó seriamente herida a la honorabilidad de la cámara de Diputados”
El resultado del proceso por el cual se analizó el comportamiento de la Presidente del Superior Tribunal de Justicia, Claudia Mizawak, tuvo el resultado que muchos temían.
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No se trató solamente de un acto político por el cual, el oficialismo con el apoyo algunos aliados, salvó a la titular del más alto tribunal. Lo más serio que se hizo, fue desoír y aniquilar, por el imperio del "somos más", la documentación que acreditaba en forma irrefutable la existencia de irregularidades. Es tan grave que será difícil encontrar en la memoria, por lo menos, de la recuperación democrática hasta nuestros días, una situación de esta naturaleza. El poder legislativo, núcleo de la democracia, ampara con total impunidad las acciones de otro poder que debería conservar con rigor su apego a las leyes y el cuidado de la conducta de sus miembros, mientras el ejecutivo mira para otro lado, se calla, otorgando un estado de indefensión que se naturaliza. "¿No es un escándalo?" No podemos ocultar esta arbitrariedad sin levantar nuestra voz. No alcanza con habernos opuesto y presentado las pruebas; debemos alertar y llamar la atención de todos los entrerrianos, hacer conciencia, porque se pone en juego la credibilidad de las instituciones. ¿Qué puede pensar un ciudadano común que por alguna razón tiene que dirimir una cuestión en la justicia? ¿Qué ejemplo les damos a nuestros docentes cuando tengan que abordar en el aula tratando de explicar la división de poderes y los valores de la democracia? Un Juez que es el que interpreta la Constitución haciendo cumplir las leyes, debe estar libre de cualquier tipo de sospecha, y en este caso, el fallo por mayoría de la Cámara de Diputados el día 11 de este mes, impidiendo el Juicio Político, deja a la presidente del Superior envuelta en un manto grave de sospechas ignorando las irrefutables pruebas presentadas por nuestro Bloque de Cambiemos y no dejando que la Dra. Mizawak demuestre, o no, su inocencia. En pocos días se dirime en el Senado, la suerte del vocal del Superior Tribunal de Justicia, el Dr. Carlos Chiara Díaz, caso donde nuestro Bloque, coherentemente, en las dos oportunidades, voto a favor de la acusación. ¿Cuál será el criterio que asume el oficialismo? Se pueden señalar dos caminos que son: la condena o la absolución. Si se condena al Juez, se trasluce la especulación política que algunos medios adelantaron y asienta en la conciencia colectiva en general, que con los mismos elementos se puede absolver a algunos y condenar a otros. Si no se lo condena y todo sigue igual por el imperio del "somos más" quedará la sospecha de un pacto por el cual se desestiman las pruebas, y algún juez deberá agradecer oportunamente cuando alguna causa inquiete o apremie a algunos de los "salvadores, tema que cobra plena vigencia en el fallido juicio político a la Presidente del Superior Tribunal de Justicia. El oficialismo logró lo que parece un absurdo: haga lo que haga, quedará la sospecha de la impunidad, y una vez más se tenderá, un manto de dudas sobre el Poder Judicial, que orada los cimientos de la Democracia misma. El pasado nos interpela y nos abruma: los argentinos siempre recordamos a San Martín y su gloriosa gesta libertaria, que nos legó, entre otros innumerables hechos el "Reglamento de los Tribunales", que hoy más que nunca recobra plena vigencia Esta obra que Monteagudo redactó bajo la tutela e inspiración de San Martín, que entre otras cosas decía, "...la imparcial administración de justicia es el cumplimiento de los principales pactos que los hombres forman al entrar en sociedad. Ella es la vida del cuerpo político, que, desfallece apenas asoma el síntoma de alguna pasión, y queda exánime luego que, en vez de aplicar los jueces la ley, y de hablar como sacerdotes de ella, la invocan para prostituir impunemente su carácter", dice el documento y agrega "el que dicta y el que la ejecuta pueden ciertamente hacer grandes abusos, más ningunos de los tres poderes que presiden la organización social es capaz de causar el número de miserias con que los encargados de la autoridad judicial afligen a los pueblos cuando frustran el objeto de su institución. Para San Martin el templo de la libertad estaba unido a la justicia, y cuando un pueblo es libre, es preciso, decía el Libertador, que los magistrados sean justos.Estos valores trascendentes como la Libertad y la Justicia están hoy en juego y los entrerrianos, en honor a nuestra historia y nuestra tradición, debemos defender. NO HAY NADA MÁS IMPORTANTE.Por el Dr. Alberto D. RotmanDiputado provincial- Cambiemos.
