El trabajo apasionado de los cooperativistas entrerrianos está dando frutos
Mercedes Brochero es tesorera de la cooperativa Hilvanando sueños, emprendimiento que surgió en 2012. Entonces, Mercedes formaba parte un grupo de 13 mujeres con ganas de progresar a través del trabajo registrado. Hoy, se ha convertido en una de las cooperativas textiles más importantes de la provincia. Por instrucciones del gobernador Sergio Urribarri, el ministro de Desarrollo Social, Carlos Ramos decidió, desde comienzos de gestión, potenciar las capacidades productivas de los entrerrianos y enmarcarlas en políticas específicas. Las cooperativas son una real estrategia pública de empleo en el contexto de la economía social.
La ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, visitó en 2012 la provincia de Entre Ríos. En esa oportunidad habló de las cooperativas como modalidad de empleo genuino y herramienta social de inclusión: "Las cooperativas están revolucionando, desde el desarrollo local, la economía argentina. Cuando uno se propone algo y se trabaja articuladamente pensando en el bien común se transforman las realidades. El único requisito es trabajar y hacerlo con convicción", dijo. Estas palabras motivaron a un grupo de mujeres de Diamante que presentaron su voluntad de trabajo al Municipio, que -en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Entre Ríos- les dio la posibilidad de formar una cooperativa e iniciar un camino que hoy las encuentra produciendo a escala industrial y coloca a Hilvanando sueños como una de las mayores proveedoras de frazadas del Programa Cobijar."Cuando nos convocaron a trabajar desde el Ministerio y el Municipio éramos muchas las interesadas, pero luego nos contaron la modalidad de las cooperativas, nos exigieron asistir a capacitaciones -como parte del proceso para matricularnos- y estos requisitos no fueron aceptados por todas, así que, como suele pasar, fuimos quedando menos. Hoy somos ocho mujeres las que formamos parte de Hilvanando", comentó Mercedes. Y agregó: "Todas tenemos familias y, aunque el camino es sacrificado, sabemos que estamos haciendo una gran apuesta por el bien de ellas y por nuestro desarrollo personal"."Al principio trabajábamos como grupo asociativo, sin ser cooperativa, pero siempre con esa expectativa. A fines del 2012 iniciamos los trámites y en seis meses tuvimos la matrícula como cooperativa de trabajo textil. Fue la primera de Diamante", manifestó orgullosa la mujer.El 13 de mayo del 2013 se realizó el acto de entrega de matrículas en el que esta iniciativa recibió su documentación. En esa oportunidad el Ministro Carlos Ramos indicó: "Estamos asumiendo junto a este grupo de trabajadoras un desafío importantísimo", y agregó: "Bregamos por su crecimiento". Hoy, aquellas palabras retumban en el salón de confecciones de Hilvanando sueños porque se han convertido en toda una realidad.Cuando hilvanar era un sueño"Cuando iniciamos, sin recursos, recibimos nuestra primera ayuda de la fábrica de tejido de Valle María, quienes nos dieron lo que necesitábamos como telas e hilos para hacer funcionar las maquinas; así despegamos un poquito y pudimos comenzar a trabajar para el programa Cobijar y la municipalidad que nos había pedido que hagamos remeras para los trabajadores de la comuna", explicó Mercedes.Contó que "al principio no ingresaba dinero y había mucha gente que no podía esperar a cobrar algo, así que en ese momento quedamos menos personas trabajando. Somos ocho. No ser empleados sino dueños y responsables del negocio hace que uno tenga que darle prioridad a que éste crezca. Hay que hacer inversiones y esto no nos deja ganancia todos los meses", aseguró Mercedes."En 2013, cuando recibimos la matrícula, el ministro nos entregó un cheque de pre financiamiento que nos dio la posibilidad de hacer una compra de materiales. Así pudimos venderle a otros organismos del Estado, como el Ministerio de Salud, y participar del programa Manos Entrerrianas en la confección y comercialización de frazadas, además estamos presentes en ferias y mercados. Hasta ahora hemos podido cumplir con la devolución mensual de ese pre financiamiento y además empezar a percibir retribuciones por nuestro trabajo", comentó entusiasmada.Con el correr del tiempo y el trabajo, este grupo de mujeres se fue haciendo conocido, no solo en su localidad, sino también en otras vecinas: Crespo, Viale y Villaguay."Con Manos Entrerrianas vimos el despegue de la cooperativa. En la actualidad estamos trabajando, por intermedio del Ministerio, para varios estamentos provinciales haciendo ropa de trabajo, además de las frazadas. Vamos por un buen camino y, aunque es arduo, seguimos adelante con el compromiso de no bajar los brazos ante la primera dificultad", contó. "Entendimos que lo principal es tener confianza en nosotras mismas. Uno tiene que saber que se puede lograr lo que se quiere; con sacrificio, porque nada es sin esfuerzo, pero se puede.", sentenció Mercedes."Hemos crecido tanto, que a veces no lo podemos creer. Ahora, por ejemplo, tenemos el compromiso de entregar 11 mil frazadas de las que ya hemos suministrado más de 10 mil".Para cumplir con estos requerimientos, estas mujeres han organizado el trabajo: cuatro de ellas se dedican por la mañana y las otras cuatro por la tarde, turnándose entre corte y costura de forma rotativa. "Hemos llegado a hacer 1.500 frazadas en una semana. Nunca cumplimos ocho horas de trabajo, siempre nos quedamos más tiempo. Pero cuando la labor da frutos uno lo hace con pasión y con ganas. Sentimos orgullo cuando vemos que sale mercadería de la cooperativa y que la gente está conforme", indicó.Hilvanando sueñosHilvanando sueños fue el nombre propuesto cuando aún no eran cooperativa, "incluso lo propuso una de las personas que hoy ya no forma parte del grupo", comentó Mercedes. "Surgió porque sentíamos que teníamos un hilván y nos faltaban los sueños. Ahora sentimos que hemos crecido, hemos ido hilvanando sueños cumplidos", enfatizó.A veces el trabajo es agotador, pero la inmensa alegría que estas mujeres sienten cuando ven que son parte de una cadena mayor, en la que se favorecen no sólo ellas sino muchos entrerrianos más, las hace sentir gratificadas. Ellas recibieron ayuda del Estado para iniciar su emprendimiento. Hoy, habiendo crecido, son capaces de ayudar a otros que -en situación de vulnerabilidad- se ven abrigados por el producto de su trabajo incansable. "Un día necesitamos que alguien nos diera una mano para tener trabajo y sentirnos personas dignas. Hoy, estamos felices de hacer que otros también puedan sentir que son ayudados -cobijados- a través de nosotras", finalizó Brochero.
