Cultura Emprendedora
Emprender o Invertir
Supongamos que nos encontramos con un capital que, independientemente del origen, nos obliga a analizar qué hacer con él. Por otro lado supongamos que tenemos el tiempo y las ganas como para encarar algo nuevo, para dedicarnos a una nueva actividad, para montar un negocio, para emprender.
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Tenemos el capital, tenemos el tiempo, tenemos las ganas, pero antes de arrancar, el camino decisorio se nos bifurca: ¿emprender o invertir en un negocio en marcha? ¿Arrancar desde cero y definir el modelo de negocio desde el nacimiento o invertir en una cuota parte o el cien por ciento de un proyecto que puede estar generando ingresos o próximo a generarlos?Si nos decidimos por el primer camino, tendremos que laburar para lograr multiplicar ese capital inicial. Si nos decidimos por el segundo, el dinero lo hará por nosotros.En Argentina no tenemos un mercado de capitales desarrollado. Por esa razón la tasa de emprendodorismo es mucho más alta que en muchos países desarrollados, pero la participación de inversores como herramienta de financiación de proyectos emprendedores es mucho menor. En la película "El Lobo de Wall Street" se refleja claramente cómo funciona el mercado de capitales de Estados Unidos. Los agentes de bolsa captan fondos de ahorristas que están buscando alguna opción para hacer rendir sus dólares. Para tal fin tienen que tener la capacidad de persuadir a los mismos del potencial de crecimiento de la empresa que busca en la bolsa el capital necesario para la financiación de su emprendimiento. De esa manera, hay pequeños ahorristas que en su momento habrán sido persuadidos para invertir sus ahorros en los primeros años de Google, Apple, Facebook o Uber. Hoy esos ahorristas probablemente sean millonarios.Esta cultura de la inversión a través de un mercado de capitales desarrollados produce un círculo virtuoso imparable y explica porque la mayoría de las marcas que nos rodean y la mayoría de los productos que consumimos vienen desde el país del norte. Por un lado hay un montón de gente analizando en que proyecto emprendedor o negocio con potencial invertir sus ahorros y por el otro un montón de emprendedores y creativos incentivados a desarrollar proyectos que puedan capturar esa voracidad inversora del mercado.¿Por qué en nuestro país no se puede desarrollar una cultura similar? En primer lugar porque en Argentina existen algunas herramientas de fácil acceso para cualquier ahorrista, que son muy distorsivas para el desarrollo de un mercado de capitales. La primera y de acceso más fácil es el plazo fijo. Esta herramienta no es un invento argentino pero si ofrece tasas de retorno que no existen en ningún país del mundo. En cualquier país desarrollado si uno pone sus ahorros en el banco le devuelven un interés cercano a 0. En argentina hace unos meses la tasa de plazo fijo era del 25% anual. ¿Cómo se convence a un inversor de que un proyecto tiene un potencial de retorno superior a esa tasa?En argentina la financiación de las empresas a través del mercado de capitales tiene muy poco desarrollo y se reduce a un selecto grupo de las grandes urbes, por otro lado, culturalmente, en el interior del país el inversor promedio generalmente no invierte en otras empresas. Más bien apunta a inversiones conservadoras como los ladrillos y otras más conservadoras como los dólares o los plazos fijos, que lo único que aportan en la mayoría de los casos es un resguardo de la inflación, cuando no arrojan resultado negativo.Si logramos arrancar el motor del emprendedorismo y por otro lado los inversores del interior del país encuentran mecanismos confiables para invertir sus excedentes en empresas de sus localidades, o en proyectos de inversión de emprendedores locales, vamos a dar el primer paso del círculo virtuoso, hacia el desarrollo económico y el empleo privado.ImpulsarteCultura Emprendedora
