“…habían estado discutiendo sobre quién era el más grande"
Las discusiones no son buenas cuando llevan consigo la búsqueda de la grandeza ilusoria que da la soberbia. Porque a la búsqueda de la grandeza desmedida se la llama soberbia y la soberbia tiene que ver con el hecho de que alguien, por su voluntad, aspira a algo que está sobre sus posibilidades.
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Decía el antiguo obispo de Sevilla San Isidoro al comienzo del siglo VII que la persona soberbia es aquella que quiere aparentar más de lo que es y desea sobrepasar lo que es. Es también un acto de soberbia hacer alarde de virtudes que uno no posee. En este caso ese vicio se relaciona con la hipocresía.La soberbia no conoce la finitud, propende a considerar "infinito lo finito". No tiene límites. No tiene razón. Porque es propio de la recta razón que la voluntad de cada cual busque lo que le es proporcionado: querer llevar adelante empresas para las que uno no está capacitado es una desproporción y, por lo tanto, una necedad. Por eso es claro que la soberbia lleva consigo algo que se opone a la recta razón, es decir, es poco inteligente pretender "grandezas que superan nuestra capacidad", como dice el libro de los salmos.Es poco inteligente, entonces, la pretensión de trabajar sin descansar o descansar sin trabajar. Es poco inteligente la pretensión de placeres infinitos y continuos con la ilusión de que jamás nos encontraremos con el límite del dolor y la muerte, porque es una existencia in-auténtica olvidar nuestra condición de "seres para la muerte", decía un filósofo del siglo XX. Es poco inteligente tanto querer permanecer siempre en la juventud y no asumir la inexorable fugacidad del tiempo como la pretensión soberbia de querer saberlo todo, de tener todas las pantallas de la computadora abiertas, de tener un ilimitado "zapping". La curiosidad desmedida es hija de la falta de conciencia de límite, de la ilusión de un "saber sin límite".Es poco inteligente también el dominio despótico sobre los demás, las distintas formas de violencia: la violencia física, la psicológica, la religiosa que pretende manipular a los demás, nada más y nada menos que en nombre de Dios. Cabe recordar que la violencia es siempre fruto amargo de la soberbia irracional.Toda ilusión es poco inteligente porque lleva en sí la amenaza de la desilusión.Toda ilusión es infundada, es falta de "recta razón", en consecuencia, toda ilusión es soberbia: no obedece a la realidad, porque está desmedida y por encima de las posibilidades. Distinta es la esperanza porque lleva en sí certezas que se basan en la realidad de lo esperado.La salvaje propaganda de nuestro tiempo se basa muchas veces en la ilusión y en la soberbia y, por tanto, en la falta de recta razón. La propaganda pretende belleza infinita para las muchachas, velocidad infinita para las PC y las motos, conexiones infinitas para los celulares, cuerpos que generan infinitos placeres en el "porno". La propaganda ideológica propone infinitas venganzas contra los culpables de turno, infinitas reivindicaciones de derechos reales o supuestos. Esta propaganda tiene en definitiva dentro de sí la tentación acerca de la competencia de "quién es el más grande".Las tiranías de turno (sostenidas sobre la base de la propaganda) se apoyan en la soberbia y en la necedad de pretender convencer a los más pequeños de que hay quienes son más grandes que ellos y, por lo tanto, con más derechos que ellos.En conclusión, desde la perspectiva de la soberbia no es bueno ponerse a discutir acerca de quién es más grande.
