“La quatorzième”: Un cuento de Graciela Juárez
Hoy comparto con ustedes un cuento que pertenece a Graciela Juárez, una querida amiga oriunda de Gualeguay, que reside en La Plata, al igual que sus hermanos y respectivas familias. Graciela es un canto a la vida, amante de las más variadas expresiones artísticas de las cuales participa activamente con mucho placer. El cuento que transcribo, “La quatorzième”, le valió una Mención de Honor en el Certamen de Narrativa Breve 2017 de la Universidad Notarial Argentina, distinción que se entregó en emotiva ceremonia realizada en la sede de Capital Federal, oportunidad en que pude estar presente. Es mi deseo que disfruten de esta lectura; a mí ¡me encantó!
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Prof. Graciela SaavedraLa quatorzième (1)-Hola... sí... la casa del Ing. Gastón Blanchard... sí, ella habla, la señora Blanchard, Mimí Blanchard... Mi marido me lo había anticipado... sí, no es habitual que Gastón dé el teléfono particular... sí, sí, ésta es una excepción... Con relación al tema, me dijo que lo esperaba en la empresa el próximo miércoles a las trece horas... allí podrán profundizar más el asunto... un gusto, Ingeniero, au revoir. ______________Mimí había logrado un nivel de actuación tan natural en las reuniones a las que era convocada, que ninguno de los asistentes podía dudar del rol que desempeñaba.Funcionaba como una invitada más, adecuándose a las características de los distintos grupos que compartía.Manejaba la simulación y la disimulación en un juego permanente estableciendo el equilibrio perfecto en el que no estaban exentos su cultura, ese don natural para establecer excelentes relaciones con las personas, su ilustrada concepción en las artes (era egresada de la Facultad de Artes) y por qué no, la frivolidad.Nunca antes había podido disfrutar tanto de sus saberes y condiciones personales. ________________Mimí era la menor de tres hermanos. En su casa paterna se hablaban alternadamente por día completo, inglés, alemán y español, ya que su padre era alemán y su madre, irlandesa. Así, Mimí y sus hermanos habían adquirido el dominio de las tres lenguas en forma simultánea y desde siempre.Una infancia y una adolescencia feliz, dentro de un hogar acomodado le permitieron desarrollar en plenitud sus capacidades intelectuales y sociales.Había conocido al Ing. Gastón Blanchard en Catalinas Norte, pero no había sido uno de los tantos profesionales que tuvo oportunidad de tratar cuando Mimí era Secretaria Ejecutiva del Ente Binacional Yaciretá. Fue, por un lado el especialista en hormigón que asesoraba al Directorio, pero también quien había seducido a Mimí.Por un tiempo fue inaccesible, intangible. Todas las conversaciones entre ambos giraban en torno de lo netamente empresarial. Sin embargo, un día insospechado, el Ing. Blanchard la invitó a cenar. ________________Cuando se instalaron en París, comenzaron a vivir la pasión que se generó desde el comienzo de la relación. La pareja se había consolidado, pero Mimí afrontaba tiempos de soledad debido a la profesión de Gastón. Sus conferencias y asesoramientos le demandaban viajar con demasiada frecuencia por distintos países y por varios días. Mimí sentía la soledad. Nunca había vivido en París. No había logrado aún rodearse de amistades. Por ello acordaron mutuamente que Mimí abordaría este trabajo. Le serviría de entretenimiento, le permitiría relacionarse y crear lazos de amistad.Pasó un tiempo y su vida se fue tornando cada vez más interesante. Conoció a varias personas con las cuales compartía paseos, conferencias, teatros, en ausencia de Gastón y en ocasiones, juntos. ________________Roland Duclos no era insistente en sus invitaciones, pero sabía manejar la oportunidad.Habían sido presentados un par de años atrás en un vernissage y él había quedado deslumbrado.Tiempo después se encontraron accidentalmente en algunas reuniones. Ella siempre sola. El la había invitado a almorzar, pero ella se había excusado, tuvo algún motivo para no ir.La casualidad insistió. Se encontraron. Accidentalmente. En una muestra pictórica el viernes a la noche. Analizaron y disfrutaron juntos las obras allí expuestas. Intercambiaron números de sus celulares y correos electrónicos.El sábado almorzaron juntos.-¿Sabes, Roland? La soledad es misteriosa. Es un regalo. Te permite todo. O nada. Es el silencio más intenso. Te invaden los pensamientos más profundos...-Sí, claro, pero vos le permitís a la soledad ser tu compañía, ¿o es que tu soledad está relacionada con lo erótico como decía Rimbaud?-Es posible, no lo sé. Cuando me siento sola suelo ir caminando hasta los Jardines de Luxemburgo. Llego hasta la fuente y allí cerca me siento a dialogar en un idilio sin límites con la naturaleza, los árboles, las flores, el trinar de los pájaros... y también con las obras del hombre, el Palacio, los grupos escultóricos, paradigmas todos, de la belleza... y entonces, pienso...-¿En qué pensás?- En la vida... en ese diseño y en esa, su forma que vamos esculpiendo consciente e inconscientemente.- Vos me hablás de cinceles, yo podría hablarte de pinceles, de colores, de formas planas a la que tu mirada le dará profundidad y sentido y que también te llevarán a pensar en la vida.- De acuerdo, ya lo he comprobado con tus obras. Pero, continuando con el tema de la soledad, muchas veces la dejo afuera. La música, el teatro, el cine, los amigos y algunos paseos y viajes construyen un palacio azul digno del mejor cuento de hadas.- Y entonces te sentirás feliz...- Quizá... puede ser... _____________________- Son días enteros de soledad alternados por las reuniones de trabajo a las que voy. Lunes a jueves. Y las salidas con amigos. Durante el día, sola. Muchas noches, sola. Si Gastón no tuviera que viajar tanto. Pero es el Gerente y además es quien desarrolló las metodologías y estrategias de asesoramiento a empresas para la utilización del hormigón en grandes construcciones... ¡Otra vez hablando sola!... pero esta soledad...- ¡Gastón!, mi vida...- Mi hermosa pupée...- ¿Cómo estás? ¿Cómo vas con tus conferencias?- Justamente, he podido compactarlas, así que pasado mañana, el sábado regresaré. Se siente mucho la ausencia de los vuelos del Concord, pero...- ¡Qué bien, mi amor, volverás un día antes!- Así es. Y ya tengo en el equipaje tu encargo de New York.- Estoy segura de que será muy bonito.- Para mi mujer, la más bella e inteligente.- Entonces confirmaré las reservas en La Coupole para ir a cenar con los Ronsard, ¿no? Y también las del teatro...- De acuerdo, mi amor- Hasta el sábado- Besos. Au revoir.Unos minutos más tarde...- ¿Roland?- Sí, Mimí...- Quería confirmarte nuestra escapada a Vibraye.- De acuerdo, salimos hoy, ¿verdad?- Sí, sí, con una salvedad: el sábado al mediodía quisiera estar en casa.- Nos hará mucho bien estar juntos.- Y poder descansar, disfrutar de los jardines y los parques...- Algunas partidas de tennis y cabalgatas, además...- Bien, te espero...- En dos horas te paso a buscar.LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA
