Mirada Agroempresaria
La sequia y su impacto ¿Otro 2009?
El escenario de niña pronosticado se va confirmando y a esta altura las comparaciones con la campaña 2008/2009 son inevitables. Las distintas publicaciones que empiezan a aparecer en torno a la sequía actual son de lo más variopintas. Algunas hablan de la peor sequía de los últimos 70 años, otras remiten solo a los últimos 10 años. Pero en líneas generales todas coinciden en más o menos una merma del 10% en soja y del 20% en maíz, respecto de las previsiones y si se compara contra el volumen de la campaña anterior, las diferencias son de un 15% menos en soja.
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Ahora bien, cuales son las diferencias del escenario de esta campaña con la del 2008/2009? En principio, creo que lo principal pasa por el contexto político. En aquella época, fue la campaña posterior a las protestas por la resolución 125, de la cual se están cumpliendo 10 años y que marcó el pico de tensión en la profunda grieta entre el anterior gobierno y el campo. Es decir, después de semejante desastre climático, las posibilidades de solicitar un salvavidas de parte del estado estaban más que limitadas y condicionadas. Las consecuencias fueron variadas dependiendo el modelo de negocio, la posición financiera y el paquete productivo de cada empresa. Fue un punto de inflexión en el negocio, un cruel baldazo de realidad para algunos pooles que venían con una administración del riesgo muy finita, pateando la pelota para adelante en un modelo que era muy rentable desde lo financiero pero poco sustentable en lo económico.Dos cuestiones tuvieron los productores que ayudaron a la recuperación de los que no quedaron en el camino. En principio el escenario de tasas era muy distinto al actual, con lo cual muchos empresarios del sector que sufrieron una erosión letal del capital de trabajo, refinanciaron deuda y apostaron todas las fichas a la campaña siguiente. Por aquel entonces, las tasas eran muy convenientes tanto en dólares como en pesos, en promedio, la mitad de lo que ofrece hoy la mayoría de los bancos. La jugada se complementó con una muy buena campaña 2009/2010, lo que reposiciono e impulso a muchos productores a seguir apostando al negocio.¿Pero cómo estamos hoy? Nadie puede negar que el contexto político es muy favorable al sector, tal vez el más favorable desde la vuelta de la democracia, pero aun así, el escenario en el negocio y en las economías regionales sigue siendo complejo. Desde el año 2011 que el crédito al sector es carísimo si miramos las tasas para capital de trabajo y dejando de lado las líneas de inversión productiva. A esto se le suma un componente de costo cada vez más agobiante en términos de gastos de estructura, energía y transporte.El componente de deuda bancaria financiando el capital de trabajo de los productores es mucho menor que por aquellos años, con lo cual es de esperar que muchos echen mano a las líneas ociosas que tienen en su banco de cabecera.Será cuestión de esperar si desde el gobierno vendrá algún salvavidas en términos de subsidio de tasa, enmarcado en una emergencia agropecuaria.Yendo a las economías regionales, el impacto de la merma productiva aumentara los costos de abastecimiento de feedlots, criaderos de cerdos y granjas avícolas. En principio porque aquellos que se autoabastecen tendrán que salir a comprar más alimento afuera, más caro y con mayor costo de fletes, dado que tendrán que ir más lejos a conseguir a conseguir principalmente el maíz.Cada vez que el clima nos da este cimbronazo en muchas empresas agropecuarias vienen los replanteos del modelo de negocio, de la exposición al riesgo y las pocas herramientas que tiene el productor para controlar las variables en un sistema productivo primario tradicional, en donde hay muchos socios en las ganancias, pero pocos en las [email protected]
