Cultura Emprendedora
La Trampa del Patrimonio Personal
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Es muy común, que el empresario pyme muchas veces caiga en la tentación de hacer crecer su patrimonio personal más que proporcionalmente al patrimonio de la empresa de la cual es dueño. Es lo que denominamos "La trampa del patrimonio personal" y lo hemos llamado así porque el empresario buscando mejorar su calidad y nivel de vida a corto plazo, estrangula las posibilidades de consolidación y crecimiento de su principal fuente de ingresos, algunas veces llegando a extinguirla por completo.Esto sucede cuando el negocio comienza a dar sus frutos y elegimos antes de tiempo el momento de "darnos un gusto". Los procesos emprendedores y la consolidación de la pymes tienen sus tiempos de maduración y muchas veces las utilidades tienen que ser reinvertidas una y otra vez hasta que el negocio sea una constante fuente de ingresos. Por otro lado el hecho de invertir o no en el negocio propio en alguna medida indica cuan comprometido estamos con nuestra empresa. La ansiedad o la sociedad muchas veces nos llevan a cortarles las alas a nuestros proyectos para emprender un vuelo propio, pero de cabotaje.Generalmente, y estamos hablando de un emprendimiento o una pyme en sus primeros años de vida, cuando la curva de ventas comienza a crecer, no significa que debamos relajarnos y disfrutar de las mieles del éxito. En esta etapa y dependiendo del negocio en cuestión, en algunos casos más que en otros, es en donde las inversiones tienen que llegar con más fuerza. Hay que aprovechar y comprar la maquina que produce más unidades en menos tiempo, el software que me facilita el trabajo de la oficina, el alquiler y acondicionamiento de los nuevos locales, cambiar los móviles de reparto o distribución de mi producto por otros con más capacidad y eficiencia, invertir en imagen de marca, personal calificado para la oficina, y muchos ítems mas.Pero no lo hacemos porque pensamos que si ponemos un mango más en la empresa nos empobrecemos. "Ya me canse de poner plata y no ver un mango" escuchamos frecuentemente. En ese camino es en donde entramos en una trampa psicológica. Es cuando desinvertimos en nuestra empresa con la idea de que crezca nuestro patrimonio pero en ese tren matamos a la gallina de los huevos de oro.Otro de los problemas frecuentes que surgen cuando razonamos en esos términos es respecto de la apertura a recibir aportes de capital o socios a riesgo en nuestro negocio. También aquí hay una trampa psicológica, dado que generalmente se piensa que van a ser más personas para repartir la misma torta y no que la torta será más grande. Por ejemplo, si antes era el dueño de algo que valía 100, después de las inversiones y el crecimiento del negocio, hoy puedo ser propietario del 50% de algo que vale 300, con lo cual mi patrimonio en la empresa paso de 100 a 150, es decir creció un 50%.Una de las mayores motivaciones del empresario es la rentabilidad de sus inversiones, es lo que lleva a muchos profesionales independientes o empleados en relación de dependencia a invertir en proyectos emprendedores. Pero la trampa del patrimonio personal opera como un freno de mano de proyectos con mucho potencial dado que la necesidad de hacer una "diferencia" con determinado negocio está por encima de la de consolidar una empresa perdurable.ImpulsarteGualeguayEntre Ríos
