Carlos Legna Verna
Los capitales, como fortalecerlos y cómo destruirlos y el Desarrollo Humano de Argentina
Con este artículo iniciamos una serie sobre los distintos tipos de capital y el desarrollo humano de Argentina. Tal vez nuestro amigo lector pensó, al leer el título, que había un error tipográfico y que nuestro deseo había sido escribir “las capitales”. Pues no hay ningún error: nos queremos referir a los distintos tipos de capital que constituyen el punto de apoyo, la base, del desarrollo de una sociedad (en otro artículo precisaremos qué entendemos por desarrollo). Tal vez la sorpresa derive de que tradicionalmente se ha pensado solamente en dos categorías de capital, el físico y el financiero. Pero, como veremos, si bien estos son importantes, desde la perspectiva del desarrollo económico y social hay otros muy relevantes.
Lo que propondremos es una interpretación del desarrollo, de la cual deduciremos algunas líneas para la acción, es decir líneas de política. Tal vez nuestras ideas le pueden interesar a algún dirigente en momentos en los cuales nos aproximamos a las elecciones...Hemos observado en nuestras actividades en varios países que los capitales se pueden construir y fortalecer o destruir. Lamentablemente esto último ocurre con más frecuencia de lo que a veces se piensa, por lo que una prioridad importante de las políticas públicas debe ser evitar su degradación. Veamos primero en este artículo cuales son estos capitales. Posteriormente, en los artículos siguientes, trataremos con más detalle cada uno de ellos desde la perspectiva del desarrollo socio-económico de Argentina.Los capitales principales para el desarrolloAntes de comentar las distintas clases de capital reflexionemos sobre cuál es el significado de este vocablo: capital es "algo" que sirve para realizar un proceso productivo y que se utiliza durante varios períodos, como una cosechadora que nos sirve para varias cosechas. Tradicionalmente se ha pensado que ese "algo" son esencialmente bienes físicos (máquinas, instalaciones, autopista, etc.). Pero, paso a paso, lo físico ha ido dando lugar a lo intangible. Particularmente en el ámbito del pensamiento sobre el desarrollo se ha estado observando que hay otras formas de capital, distintas de las físicas, y que son muy importantes. Tal vez algún economista amigo se pregunte por qué estoy recordando cosas ya sabidas: no se me enoje, por favor. Creo que la precisión del lenguaje y dejar en claro de qué hablamos nos ayuda al intercambio de ideas, las que son la finalidad principal de estos artículos.Hechas estas precisiones, nos referimos a continuación a seis tipos de bienes de capital: el capital físico para realizar las actividades comerciales, industriales y de servicios; las infraestructuras físicas; el capital humano; el capital intelectual; el capital natural; y el capital social. Todos ellos son productivos, pero cada uno desempeña un papel distinto, como veremos en los artículos siguientes.El primer tipo de capital incluye las fábricas, las máquinas, el equipo de transporte y los sistemas de información de las empresas privadas (designémosle "capital empresarial"). Las infraestructuras comprenden las carreteras, los ferrocarriles, los sistemas eléctricos e hídricos, la fibra óptica, los gasoductos y los oleoductos y los aeropuertos y puertos de mar, entre otros.En general, el significado del capital físico (empresarial e infraestructuras) es bien conocido. Por eso no insistiremos en su definición, si bien volveremos sobre él más adelante. La economía clásica distinguió tres factores productivos: tierra, capital y trabajo. Y los pensó esencialmente en términos de cantidades: es decir, cantidad de tierra, cantidad de trabajo y cantidad de capital físico. Pero la observación de los procesos de cambio económico y social de los países, particularmente en los considerados más avanzados, ha puesto en evidencia que esta visión puramente cuantitativa no permite comprender cuales han sido los factores que realmente han impulsado su desarrollo. Hay otros capitales distintos de los que consideró la economía clásica que merecen un análisis más detenido. Comenzaremos en el próximo artículo por el capital Humano.Carlos Legna VernaProfesor Emérito, Universidad de La LagunaDepartamento de Economía de las Instituciones, Estadística Económica y Econometría38071, La Laguna, Tenerife, España
