Palabras de despedida a Norma Irusta de Petroff
Osvaldo Carboni nos envió estas palabras de despedida para Norma Irusta de Petroff y queremos compartirlas.
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Norma:
Qué decir en este hasta pronto, de aquella correligionaria de tantos años de lucha, en la vida y en la política, comprometida con los más desposeídos, yo un joven que militaba ya en los albores del 82, convencidos que la democracia tenía que ser el estilo de vida que nos llevara a una República libre, libre de pensamientos, libres de poder expresar los sentimientos, por lo que nos convocaba nuestro viejo partido. Tantas luchas internas, tantas generales compartidas, las reuniones barriales, las del viejo edificio de 25 de Mayo, donde hoy es nuestro punto de encuentro, llevando siempre bien alto el escudo de nuestra querida UCR, pero privilegiando el bienestar general, el amparo a la ancianidad, afianzando valores de justicia, salud, educación, en ese recinto, donde el mismo "Pepo" empezó a transformarlo en una hábitat acogedor, para todos aquellos que sintieran que era posible una sociedad con todos esos beneficios, que sólo son los derechos esenciales, para una vida digna.
Y ahí estaba Norma, en interminables charlas y discusiones, unas fuertes, otras no tanto, pero siempre tratando de encontrar el punto que pudiera realizar el cometido: una Patria libre, ¿con derechos?, sí, pero también con obligaciones, y ése era nuestro norte, la obligación de restablecer los valores que da la democracia, que en ese momento eran inclaudicables, con picardía "sí", pero con los códigos de respeto hacia el otro, mucho de eso que hoy se ha perdido. Lo que no has perdido Norma, ni vos, ni lo que estuvimos ahí y pudimos sentir el orgullo de haber estado esos años, es haber sido partícipes e intérpretes de la recuperación de la democracia. Ahí estuviste, siempre, militante, donde tu voz se hacía sentir, peleando cada decisión, cada voto, y hoy seguro estás charlando de todo esto, con el amor y compañero de vida, el gran "Pepo", con Abelardo, con Carlos y otros tantos correligionarios más, esas charlas y reuniones maratónicas, que duraban hasta la madrugada. Quedarás en la historia y el corazón, no sólo de tus seres queridos, sino también de toda la familia radical. Hoy nos despediste dejándonos físicamente, te vas con el orgullo, de tu esposo "Pepo" que ocupó el lugar más alto de la UCR local, y dejás en ese lugar a tu hija Marina, en resguardo de nuestra Institución, por los que han sido, por los que somos, y por los que serán, para mantener encendida la llama viva, de nuestra querida UCR, defendiendo ideas y proyectos, que pluralicen la sociedad, en pos del restablecimiento social, que hoy tanto duele y por lo que tanto luchaste. Hasta que el destino nos vuelva a encontrar. GRACIAS POR TANTO.
Osvaldo Carboni
