231º Aniversario de la Fundación de Gualeguay
En este artículo pretendo describir sucintamente el poblamiento del Departamento de Gualeguay, la relación entre las unidades domésticas y las unidades económicas y la paulatina ocupación del territorio por distintas corrientes migratorias, previas a la fundación de Gualeguay, para finalizar con el dato de una ocupación más invasiva y dependiente de los intereses porteños. Prof. Alicia Hauscarriague
"Que se dé y que se quede"Territorialidad y unidades familiares en Gualeguay Grande"Valeriano Puisapotá no fue un hombre con suerte. Habiendo migrado desde su natal pueblo de Santiago Apóstol, en las misiones guaraníes que habían regenteado los jesuitas, llegó a Entre Ríos para trabajar como peón, juntar algún capitalito en ganados e intentar formar una familia iniciando así una nueva vida como labrador y pastor independiente. En 1793 casi lo había logrado: conoció a una buena chica y pidió permiso para casarse a su empleador, el comerciante y hacendado santafesino don Manuel Ignacio Diez de Andino, afirmando ser viudo. Éste no le creyó y encaró ciertas averiguaciones por su propia cuenta; meses más tarde recibía una carta demoledora, donde se le informaba que "la muger del indio Valeriano Puisapotá, llamada Maria Marta Paracau, está sana gorda y rovusta y deseando hacer vida con su marido, conqe. puede desengañarlo al Yndio Valeriano de qe. no es viudo sino Cazado...". Golpe fatal: aunque continuó manteniendo un hato de ganado en tierras ajenas y trabajando lejos del pueblo que lo había visto nacer, Valeriano nunca llegó a independizarse (ni de su robusta mujer, ni de su patrón). Muchos años después, Andino anotaba en su diario: "a Valeriano... [en] dos ocaciones lo havie con varias prendas pa. qe. fuese a ver a su muger... al fin murio en esta ciudad [Santa Fe], año 1815". ¿De disgusto? Quizá. Valeriano había alcanzado una parte de un sueño reiterado entre los migrantes que llegaban a esas zonas nuevas y feraces, pero no había podido dar un paso fundamental para que esos desvelos fructificaran: formar una familia que lo ayudara en su labor." (1) Este relato, con el que el Dr. Julio C. Djenderedjian da comienzo a su investigación "Trabajo y familia en una frontera que se transforma: el sur entrerriano a fines de la época colonial", sustrae el propósito esencial de los primeros pobladores: poseer tierras y conformar una familia. Éstos llegaron -hacia la segunda mitad del siglo XVIII- en forma dispersa principalmente desde Santa Fe y la Bajada del Paraná ocupando terrenos en la zona del 8vo Distrito casi al azar, ya que no existía una reglamentación específica ni tampoco, necesaria de títulos de propiedad. La zona que comprendía el Partido de Gualeguay Grande ofrecía, con creces, una fértil tierra para satisfacer las necesidades e intereses pecuarios, sin embargo, no todos sus espacios eran adecuados debido a las crecidas de los ríos, la formación de bañados y pantanos o a la intransitabilidad en épocas estivales o de sequía, sin ir más lejos, muchas de estas falencias las presentaba la zona elegida que desencadenó, a posteriori, los problemas y enfrentamientos por el traslado de la capilla, destacando al respecto que, en medio de la extensión de los campos, se había formado un pequeño poblado. Por las antedichas razones, la mayoría de sus pobladores fueron abandonando esos terrenos para ir afincándose en otros más favorables por ejemplo, en el paraje Arrecife, en el de la Cuchilla y más al norte junto al Clé. De esta manera, las familias iniciaron la travesía trasladando sus pertenencias hacia otros pagos. En este aspecto debe considerarse la denominación de unidad familiar o más aún de unidad doméstica ya que abarca a peones, agregados y esclavos. Una vez establecidos en los destinos elegidos, los territorios "legales", ocupados por un solo dueño eran sumamente extensos, pero no dejaron de formarse caseríos o rancheríos que brindaban cierta asistencia y protección a las familias ante la indefensión que implicaba el individualismo en la soledad de los campos; además, estos nuevos terrenos dieron lugar a un mayor flujo de migrantes principalmente de Paraguay, Corrientes y norte de Buenos Aires. Esto no produjo conflictos con los terratenientes ya que, por un lado, las propiedades conformaban entidades abstractas por la falta de demarcación y títulos y, por el otro, los recién llegados constituían una necesidad por el aporte de mano de obra y subexplotación de las tierras, de allí que pudiera establecerse una pacífica relación de conveniencia a través de la complementariedad. Conforme a la explotación de los territorios ésta fue, en principio, de una marcada precariedad "con un predominio del aprovechamiento del ganado cimarrón que luego fue deviniendo en cría muy extensiva del vacuno"(2). Además se cultivaba maíz, porotos, zapallo y en menor escala, trigo. En definitiva, era una economía de subsistencia completada con la tenencia doméstica de animales de corral, elaboración de tasajo, utilización de sebo, cueros, fabricación de tejidos rudimentarios de lana y donde cumplía un rol fundamental la unidad familiar que giraba en torno a estas actividades por lo que, contraer matrimonio y tener hijos, era una regla implícita en la sociedad, tanto para el trabajo como para la herencia.Lea más en la edición impresa en papel
