9 de Julio: "Nadie es la Patria, pero todos los somos"
Los caminos convergieron, desde un peregrinar pedregoso y polvoriento, en un mismo destino que marcaría para siempre, en un tiempo y espacio imperecedero, el trascendente significado de la libertad, y tuvo por nombre Tucumán y por fecha el 9 de julio de 1816. La independencia es el hito, a partir del cual, un pueblo comienza a caminar sin cadenas para ir entrañándose en su propia tierra, para marcar el surco de su presente y de su porvenir. Este miércoles, a las 11 horas, en la intersección de San Antonio y Paseo Rocamora, se realizará el Acto conmemorativo por el 198º Aniversario de la Declaración de la Independencia, que será presidido por el intendente municipal, Dr. Luis Erro.
"NO SOMOS UN EQUIPO, SOMOS UN PAÍS" Aunque parezcan una incongruencia los dos títulos de este escrito y, más aún, hasta una irreverencia, el hecho de asociar la celebración de nuestra Independencia con el eslogan del ómnibus que transporta a la selección argentina, todo tiene que ver con todo. Es que los mundiales de fútbol tienen "ese qué sé yo, ¿viste?", nos hacen explotar la argentinidad, visten un estadio de celeste y blanco, resuena como nunca el tarareo de nuestro Himno y, en este año, por la cercanía con Brasil, vemos ese peregrinar de argentinos de todas las partes del país -en muchos casos con ese particular tinte "gasolero"- de autos de todo tipo y modelo, camiones o colectivos reciclados en casas rodantes, haciendo "vacas" entre amigos o familias para costear, en grupo, el viaje y la estadía. Ver la misma euforia de la hinchada dentro de los estadios como de los que se reúnen en el Fan Fest. Aquí o allá, una misma camiseta, una misma bandera, los mismos cánticos, un mismo sueño que une y da esperanzas más allá de los pronósticos poco optimistas. Sin embargo, un día termina, algunas veces antes, otras veces después, pero no pasa de ser unas semanas cada cuatro años, para luego, volver a la cotidianeidad y, como interpreta la Bersuit: "Del éxtasis a la agonía oscila nuestro historial. Podemos ser lo mejor, o también lo peor, con la misma facilidad", entonces nos olvidamos de la Bandera, de cantar el Himno, de sentirnos País, de unirnos por un mismo, sincero y generoso sueño argentino Somos independientes, tenemos una Patria y es para hacer notar que Jorge Luis Borges, en su Oda a la Independencia, no la identifica con las esculturas de bronce, ni de mármol que recuerdan nuestra historia y las luchas por la independencia, ni aún con los símbolos (que pierden su sentido cuando no se sienten). Tampoco es un hecho puntual u ocasional, es una total e inclaudicable extensión como bien Borges la define:"La patria, amigos, es un acto perpetuo como el perpetuo mundo...todos debemos ser dignos del antiguo juramento que prestaron aquelloscaballeros de ser lo que ignoraban, argentinos, de ser lo que serían por el hechode haber jurado en esa vieja casa." ¿Somos realmente independientes? ¿Somos conscientes de lo que es nuestra Patria? ¿O tan fácilmente como es sacarnos la camiseta argentina volvemos a nuestros propios colores, a las rivalidades, al enfrentamiento absurdo, al fanatismo, como simples barras bravas, respondiendo a intereses ajenos, permitiendo que se nos sesgue la razón y el corazón, vedándonos la capacidad de discernir, sumiéndonos en la incertidumbre, la desesperanza, el odio y la desazón? Bajo estos sentimientos asimilamos discursos redentores y nos aferramos, como si la experiencia no fuera suficiente, a soluciones mesiánicas sin cuestionarnos el cómo y con qué, consumiendo parcialidades como certezas que nos vuelven escotomáticos y nos inducen a ver el árbol que oculta al bosque. Al fin, es más difícil ser buen ciudadano que político y en esa práctica nos falta mucho por aprender. Nos falta fuerza, responsabilidad, compromiso sincero para comprender que la culpa no es del otro sino de nosotros como pueblo, como mandantes, que de poco sirve el rezongo catártico en las colas de los bancos, de los supermercados, en las reuniones, en las redes sociales, cuando no somos capaces de enfrentarnos a nosotros mismos para convertirnos en actores diarios en la construcción de la democracia, de la patria y de nuestra independencia. Entender, que no somos ciudadanos cada dos o cuatro años a través de un voto. Que el voto castigo se convierte en un búmeran contra nuestra propia impericia y credulidad en discursos ficticios que nos llevan a cuestionarnos, tantas veces, si el pedacito de tierra de nuestros hogares es aún nuestro. La Independencia, la Patria, es un "acto perpetuo" de todos y cada uno de los argentinos; nace, se nutre, se cuida, se defiende y tendrá vida en tanto nosotros se la demos."Somos el porvenir de esos varones, la justificación de aquellos muertos; nuestro deber es la gloriosa carga que a nuestra sombra legan esas sombras que debemos salvar." Hubo un día, hace exactamente 188 años, en que nuestra Nación fue declarada libre e independiente "del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli", agregándose diez días más tarde "y de toda otra dominación extranjera" y este es nuestro desafío: construir desde la unión de pueblo, desde la identidad de argentinos, desde nuestra convicción de pertenecer a esta Patria con una auténtica libertad e independencia de pensamiento, de análisis y de acción, construir con esfuerzo, esperanza, aún con sacrificio -pero con amor- este maravilloso país, tan apetecido por otros, a sabiendas de que esta querida tierra es nuestra y debemos conservarla, abonarla, defenderla y amarla, pese a quien le pese."Nadie es la patria, pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso." Prof. Alicia Hauscarriague
