Conmovedor relato de los padres del chico asesinado
Los padres del joven asesinado el pasado viernes, Olga Bernardini y Daniel Pereyra, fueron entrevistados el lunes en el programa televisivo “Hablemos Claro” que se emite por Canal 2”. Allí, los progenitores del pibe apuñalado, visiblemente conmovidos, volvieron a agradecer a la comunidad de Gualeguay por el apoyo en este trance tan difícil e irreparable para la familia.
A continuación, transcribimos varios tramos de la entrevista televisiva que Bernardini y Pereyra mantuvieron con el colega Julián Cosso, en el programa del lunes. "Desde un principio, había dicho que no iba a salir por la calle y los medios a gritar pidiendo justicia, pero por los amigos de mi hijo quien tenía, como dice la canción..."un millón de amigos", él tenía un millón de amigos, era muy querido por todos", comenzó diciendo la madre del joven. "Con el padre estoy separada desde hace 15 años, hemos luchado a la par y hemos tenido nuestras diferencias pero siempre pensando en el bien del Nene; si teníamos que ir a una reunión de padres, nos hablábamos e íbamos los dos juntos para que él no se sintiera menos que nadie", relató. Su papá, Daniel Pereyra, comentó ante las cámaras que esas horas previas al asesinato, "llegué de trabajar del campo y le avisé que me iba a comer un asado con unos amigos, le pedí permiso a mi hijo para ir y, a las dos horas me avisan lo peor. Siempre le hacía todas las mañas; todo para él; se juntaba con cinco o seis amigos en casa; pasaban todos ahí, él no era un vago, de mañana iba a la escuela y, a la tarde trabajaba con el tío; estábamos juntando plata para que, a los 18 se comprara una motito", expresó entre lágrimas y sollozos. "Siempre hablaba con mi hijo, le revisaba los bolsillos de los pantalones; le lavaba y planchaba la ropa; le dejaba todo listo al lado de la cama; él entraba a casa sin hacer ruido para que yo no lo escuchara, esas picardías de chico bueno", señaló el padre de Agustín. En otro tramo del reportaje, la mamá del joven, contó la relación que lo unía con su hijo. "Siempre lo llamaba por teléfono; hacía unos meses atrás me pidió que se quería ir a vivir con el padre porque estaba solo; le dije que sí, que no había problema; todos los días le preguntaba: Nene, ¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo?, Nene, no andes hasta tarde, no llegues tarde a la escuela". La única obligación que le ponía era que estudiara, para que tuviera un trabajo digno y ganar bien; no le pedía que fuera un doctor o algo así, sino que no tuviera que romperse el alma trabajando como sus padres", expresó Olga Bernardini. "Desde chiquito, cuando tenía 12, 13 años, empezó a trabajar con mi pareja -relató Olga- pero no había intención de explotarlo sino que él supiera el significado de la vida, del sacrificio y del esfuerzo; siempre quise lo mejor para él; no sé si hice mal o hice bien, pero este dolor que siento no puedo explicarlo; uno puede recuperar algunas cosas, pro la muerte de un hijo no se recupera más, nunca más, ese dolor lo voy a llevar para toda mi vida. A veces miraba por televisión y decía: "pobres padres que lleguen a la madrugada a golpearte la puerta de tu casa y decirte lo peor" y ahora lo estoy viviendo en carne propia", recalcó en su dolor.Lea más en la edición impresa en papel
