Daniel Dal Bó – Platero
Daniel Dal Bó (Padre): “Como hijo de un platero, me crié en un taller”
En esta edición de Soy Parte dialogamos con el platero Daniel Dal Bó (padre) quien nos comentó los secretos de este antiguo oficio que sigue vigente.
"Tengo 53 años y empecé a trabar al lado de mi padre a los 13 y ya sentado en un banco, primero de ayudante y como hijo de un platero, me crié en un taller. Ya desde chiquito cuando empezás a servir, vení tenéme, haceme esto, aprendes a calentar las cosas, calentarme esto, pulíme esto y vas empezando, cuando tenés 10 o 11 años, lo hacés sin darte cuenta. A los 13 años si ya me puse con un banco al lado a hacer trabajos, ya tenía bastante noción", cuenta Daniel.En cuanto a su oficio, Dal Bó señaló que: "Por supuesto que todos los días estamos aprendiendo algo, llevo 40 años y hay veces que te vienen cosas que no las he hecho nunca y somos autodidactas para estas cosas si bien hay escuelas que te enseñan pero te enseñan el abc, después las otras cosas tenés que arreglártelas como puedas a medida que van saliendo los trabajos. Yo siempre digo que al platero lo hace el cliente. Cuando vos tenés una clientela que te exige ahí vas a ... si vos tenés una clientela que no te exige nunca vas a terminar haciendo más que un cuchillo, una rastra, una hebilla , una bombilla. Cuando tenés clientes que te exigen que te piden que le hagás una fuente, una jarra, que le hagás una botella, un marco y un espejo, yo he llegado a hacer una pajarera, una jaula, de seis kilos y pico de plata. Esos clientes son los que te exigen y que vos tenés la suerte porque no encontrás esos a la vuelta de la esquina, esos clientes son clientes muy puntuales que cuando agarrás uno de eso es realmente que te foguea. La platería es infinita y por ahí te vienen cosas que en 40 años nunca he visto y tenés que hacerla y tenés que aprender sobre la marcha"."En plata y oro fabrico cualquier tipo de objetos. Desde un anillo, una medalla, una cadena, prendedores, pulseras, hebillas, bombillas, rastra, cuchillos, jarrones, botellas, marcos de espejos y hasta una jaula me mandaron a hacer una vez y creo que no la voy a hacer nunca más no porque no quisiera sino porque quién va a tener hoy una jaula de plata con 6 kilos de plata. Por ahí muchas veces te limitan los costos. El techo es amplio. En plata y oro cualquier tipo de trabajo siempre hecho a mano, es decir, yo no puedo fabricar hueco, por lo general lo he hecho a mano siempre pesado, macizo, por eso los costos son otros. Eso te limita también a una cierta clientela que está dispuesta a pagar, que te reconoce el trabajo porque hay mucha mano de obra y mucho material. La competencia nuestra es la máquina que fabrica hueco, livianito, con cero peso de mano de obra, entonces los costos son otra cosa. Con el material que yo fabrico un anillo, la fábrica te hace tres y con cero pesos de mano de obra, con lo que yo pegué tres martillazos, la fábrica le sacó tres anillos, entonces ahí están las diferencias de los costos. Por supuesto la calidad es otra. Una pieza hecha a mano por cualquier platero que trabaje bien es eterna", contó el platero.Consultado sobre cuánto tiempo lleva hacer una pieza, Daniel explicó que: "Eso depende de la pieza puede llevarte un día, dos, tres, una semana, depende de la complejidad de la pieza porque vos podés hacer un cuchillo en tres días pero también podés hacer un cuchillo que te lleva seis días o nueve días porque tiene más trabajo, es decir, en una pieza similar varía mucho si está más trabajado, si es liso, por ahí lo liso también tiene trabajo porque no tiene imperfección".En relación a cuáles son las piezas que más se fabrican y venden, Dal Bó indicó que: "Acá en Gualeguay, hebillas, bombillas, alguna rastra, algún cuchillo. Tendré dos rastras por año, tres, cuatro cuchillos por año, capaz que 10 hebillas por año, por ahí agarras una racha de que vino alguien y te encarga cinco hebillas porque le quiere regalar a los tíos, a los sobrinos, a los hijos, pero normalmente más o menos, bombillas también, 10 bombillas por año con algún mate. Lo más normal son hebillas, anillos, medallas"."Yo tengo clientela de Corrientes, de Buenos Aires, de Córdoba, tengo clientela por todos lados no solamente con Gualeguay", precisó.Por otro lado, parte del trabajo que realiza Daniel consiste en restaurar piezas: "Sí de eso vivo. Eso es el fuerte, la restauración, la reparación de alhajas, de cuchillos, bombillas, de todo y reciclar, se trabaja mucho en oro reciclándolo. Es decir, me traen el oro ellos, yo se lo fundo y le hago una alhaja, entonces los costos se abaratan muchísimo porque el oro, que es lo caro, lo tienen ya ellos, yo le cobro la mano de obra. De esa forma prácticamente el 95 por ciento de los trabajos de oro es así. Por ahí hay un 5 por ciento que dice poné el oro vos porque yo no tengo y entonces si mandamos a comprar oro, todo eso se compra en Buenos Aires".Objetos fabricados en plataDal Bó señala que le ha tocado hacer objetos poco frecuentes: "Como grande la jaula, la pajarera, aparte quedó bonita, te impactaba. Una pieza grande así te impacta por el tamaño también. Después unos marcos de espejo que pesaron 6 kilos, eso también era imponente y después cuclillos, hebillas, por ahí hacés una anillo que es una belleza y es chiquito pero te lleva un trabajo. Los otros días hice una hebilla para un amigo que tenía que regalar y le digo `mirá esta hebilla está entre las 3 o 4 mejores hebillas que he hecho en mi vida, a mí me gustó, por ahí muchas veces el gusto de uno no es el del cliente pero uno mide el trabajo, la estética. También hice unos botellones y una jarra muy lindas y también he hecho unos cuchillos muy buenos. Le regalaron a Montiel un cuchillo que salió una belleza, no porque era para el gobernador pero una cosa es que te digan hacé esto pero no gastés tanto que cuando te dicen hacéle, ponéle, hace lo mejor ahí te dan margen y amplitud para que vos te explayés. Todo pasa también por el dinero porque cuando vos no mezquinás metal, cuando no mezquinás tamaño ...no quiere decir que porque sea grande tiene que ser bonito pero hay cosas que realmente cuando vos ponés mucho material se nota en calidad. El trabajo por ahí puede gustar o no también pero la calidad es indiscutible cuando el material está, tiene peso, es una cosa sólida, todas esas cosas hacen a la pieza".Por último, Daniel también indicó que la gente de campo sigue comprando artículos de platería, aunque en menor medida que antes: "Sí hay todavía pero cada vez menos, la tradición se está perdiendo lamentablemente, pero hay muchachos que se están haciendo, se están armando recién, van haciendo de a poquito, le empiezo haciendo el cabo, después vienen con la vaina y así van de a poco, para regalar, por ahí el abuelo le regala al nieto para que siga un poco con la tradición y esas cosas así son los trabajos que aparecen".Daniel tiene su taller en calle San Antonio (Sur) N° 363. Y es posible contactarse con él al celular 15-413250.
