“El Debate Pregón” saluda a los Maestros en su dí
“Educar es difícil, posible y bello”
En 1943, la Conferencia Interamericana de Educación, integrada por educadores de toda América, se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro, en consonancia con el 55º aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Hoy es el Día del Maestro al que define el pedagogo francés Philippe Meirieu “Como un brillo, como una luz, ya que el docente no tiene razón porque es el docente y porque posee un diploma; el docente tiene razón porque sabe explicar, sabe hacer entender, sabe interceptar la inteligencia del otro; y ve cuando el otro entiende porque en ese momento de comprensión del otro aparece en sus ojos y en su cerebro, como una luz, un brillo; y el otro muestra que encuentra un gran placer en el hecho de entender y en el hecho de desarrollar su inteligencia.”
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Domingo F. Sarmiento: "La ignorancia es atrevida" Domingo Faustino Sarmiento fue una de las personalidades más importantes de nuestra historia. Su figura despertó admiración, resistencia y oposición desde las más diversas posiciones políticas en su época e incluso posteriormente. Fue docente, periodista, militar, estadista, promotor de avances científicos, político y escritor. Como hombre de acción, soñó un rol protagónico para nuestro país en el grupo de las grandes naciones del mundo. Sarmiento fue un adelantado para su época. Hombre de acción y carácter, eso le valió muchos adversarios y enemigos. Sus participaciones en diferentes órdenes de la vida pública y privada siempre estuvieron signadas por obras y progreso. Sarmiento fue un hombre que se tomó el trabajo de expresar siempre su pensamiento; permitió que la historia lo conociese íntegramente sin misterios. La educación y las ciencias le rinden tributo en su día porque demostró con su ejemplo que era posible, con esfuerzo y dedicación, aprender y enseñar, y que leer era el cambio que nos conduciría a la sabiduría. Por suerte su vocación de ser maestro no termina con la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, sino que sigue creciendo en los maestros argentinos que como él aman la educación y se dedican a la tarea de enseñar a sus alumnos con verdadera vocación¿Qué es ser Maestro?Toda profesión debe tener atractivos para quien la ejerce y muchas de sus aristas deben generar satisfacción cuando se desempeñan bien. Pero hay profesiones que tienen una especial dimensión, una proyección más trascendente y son aquellas puestas al servicio de los demás, como es el caso del maestro que aporta al crecimiento y preparación de la persona para su digna realización en la vida. Ser maestro es ayudar, orientar, conducir sin manipular, guiar, ser ejemplo.El maestro junto con el hogar son la base de la educación; en especial la escuela es el punto de partida para todas las profesiones, es fundamental para la vida del ser humano ya que la nobleza y grandeza de la profesión del maestro radica justamente en ser generador de vida. Por lo tanto, al elegir la profesión de docente hay que tener en claro la vocación, esa que nos empuja a estudiar, capacitarnos y pararnos frente a los alumnos con el respaldo de la sabiduría y capacidad para transmitirla. Esto es lo que da autoridad, esa autoridad bien entendida, no exenta de comprensión y afecto, pero sí firme al momento de enseñar, de entregar el saber sin claudicar ante facilismos injustificados que sólo conducen a poseer un diploma, pero no la preparación para el mañana.La carrera docente no debe ser una alternativa más de trabajo, o la única, sino que debe ser elegida por verdadera vocación y entrega al prójimo, lo cual no exime del reconocimiento y colaboración justa que le debe al maestro la sociedad y el Estado. Toda lucha docente debe pedir por los derechos laborales marcando con fuerza y mayúscula que ellos deben ser logrados para que redunden en calidad educativa, la que nos permita discernir ideas, propuestas; la que nos hace libres. Esa calidad está endeble y sólo facilita la claudicación ante los poderosos y corruptos que es sinónimo de una indigna dependencia. En esa lucha por derechos y calidad todos debemos ser actores responsables: familia, docentes, Estado, instituciones privadas. Es nada menos que el futuro lo que está en juego.Sra. Delia C. de Manzán, con alma de maestra"Fui muy feliz y esos recuerdos me acompañan todos los días"Conocimos a la Sra. Delia Manzán como maestra en la Escuela Normal "E. A. Bavio" y quienes tuvimos la oportunidad de ser sus practicantes recordamos su entrega incondicional a la enseñanza, el cariño para con los alumnos, a la vez que su calidez y consejos a quienes estábamos aprendiendo la profesión a su lado.Estuvimos con ella y fue un encuentro lleno de afectos y recuerdos.Delia Manzán nos comenta de sus estudios y primeros pasos en la docencia: "-Me recibí de maestra en la Escuela Normal cuando tenía 17 años. La formación primaria la hice en la Escuela J.J. Castelli, de un nivel excelente, como un secundario de aquella época, ya que en los tres últimos grados teníamos una maestra por materia; eso en las escuelas provinciales. Me acuerdo que Lengua nos daba Amelia Gamboa; la Sra. Caccia de Costa nos enseñaba Física y Química. Recuerdo a todas mis maestras, ¡excelentes! Tengo el cuaderno de 5° y de 6° de Física y Química que refleja los contenidos y la calidad educativa."La escuela primaria fue para mí un mundo mágico"Yo soy nacida en las chacras, no conocía nada más que ese lugar, así que la escuela primaria fue para mí un mundo mágico, y no quería faltar ni un día porque las clases eran imperdibles. Mis maestras tenían un nivel de conocimiento, de amor a la docencia y de capacidad para enseñar que era una maravilla."Más adelante Delia se refiere a los estudios secundarios: "-Fue tan buena la escuela primaria que hice que cuando entré a la secundaria me resultaba todo muy fácil. En esa época el secundario era de 4 años y ya salíamos recibidos de maestros. Empezamos la práctica docente en 2° año; éramos unas criaturas, pero nos sentíamos ¡tan importantes! (se ríe con mucha alegría por esos recuerdos)."Pasamos luego a conversar acerca de su tarea como docente: "-Por razones políticas no me daban trabajo, entonces ayudaba a mis padres en el almacén, cuando ya se habían venido a Gualeguay. El panadero que adhería al oficialismo conversaba conmigo y me dijo: "Usted no puede estar detrás del mostrador, está preparada para enseñar. Yo le voy a conseguir un puesto". Es así que a los pocos días, en la canasta del pan me llevó el papel con el nombramiento, pero el lugar no era cerca, sino en el 5° Distrito, en la época en la que no había colectivo, no había teléfono, los caminos eran un desastre. Era personal único así que durante la semana me quedaba en la casa de la escuela y el fin de semana me iba a buscar mi papá en el sulky." Sus recuerdos siguen fluyendo nítidos: "-Luego, por intermedio de una amiga de mamá, permuté con un maestro que había sido designado en la escuela N° 18 de la Aldea, en la cual no quería ejercer. Allá marché y ¡lo que son las vueltas de la vida, allí lo conocí a Raúl, mi esposo! Cuando ya tenía dos chicos, no pude seguir trabajando y no conseguía traslado, así que con 7 años y 9 meses de antigüedad, renuncié."LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA EN PAPEL
