Gustavo Costantino – Antropólogo y docente
“El carnaval de Gualeguay nació en el barrio El Cangurito”
Desde hace unos nueve años, el antropólogo y docente Gustavo Costantino reside en nuestra ciudad. Tras finalizar sus estudios en Buenos Aires, provincia de la que es oriundo, Costantino se desempeñó en su profesión orientándose posteriormente hacia la educación. En esta nota nos brinda su mirada sobre Gualeguay desde el punto de vista de la disciplina como así también aspectos de la misma.
-¿Cómo fueron sus comienzos en la antropología?Estudié en la UBA donde la carrera tiene dos ramas, la antropología cultural y arqueología. Eso se elige cerca de un año de cursada porque cuando uno empieza no tiene muy claro que seguir. Al principio me interesaba mucho la arqueología, tenía esa fascinación del antropólogo que iba a estudiar las pirámides, el desenterramiento, las momias y cuando hice la carrera empecé por esa parte y después me di cuenta que me gustaba más la sociocultural que se dedicó desde sus inicios más que nada a estudiar la vida de los pueblos originarios.En la rama arqueológica te entrenan fundamentalmente para hacer excavaciones que es algo muy técnico y hay que tener toda una preparación porque hay que excavar de una manera determinada, conocer las capas geológicas, descifrar la distribución de los restos que se encuentran; en cambio en la rama sociocultural se hace una preparación que te orienta más al estudio de la cultura, la economía o la política de una comunidad. El arqueólogo se dedica a reconstruir una historia que no está escrita y está bajo tierra-¿Participó en experiencias de campo?Hice muchas en la ciudad, trabajamos mucho en escuelas, hicimos estudios de empresas recuperadas en la zona de la Capital Federal pero me dediqué fundamentalmente a hacer trabajo de campo en experiencias comunitarias que tienen que ver con la educación, con el mundo del trabajo y también hubo toda una etapa donde hicimos estudios sobre el carnaval de Buenos Aires que fue muy interesante porque estudiamos un barrio determinado, fuimos reconstruyendo su historia y cómo se fue formando esa cultura.-¿Realizó estudios antropológicos en Gualeguay?Acá cuando yo vine me dediqué a la docencia pero me entusiasmé porque hay muchas cosas para estudiar, se puede por ejemplo reconstruir la historia del carnaval.Empecé a hacer un estudio en el barrio `El Cangurito´ que se encuentra frente al parque porque allí está el origen del carnaval en la ciudad, a principios del siglo XX, que luego se formó con las comparsas Si Sí y Macumba. Comenzó con la historia de Nichea y otros personajes que empezaron a definirlo en ese barrio donde nació el famoso desfile de los gauchos y muchos de los grandes músicos que tuvo Gualeguay. Había muchos lugares de entretenimiento, cabarets, peñas, pulperías, bares, por eso se llamaba Villa Alegre. Ese barrio tuvo una vida cultural muy importante, arrabalera podríamos decir, hasta la década del 60 y luego se fue transformando.Una de las veces que fui a `El Cangurito´ hice una entrevista a un señor que conoce la técnica del tejido con junco que aprendió en las islas y es muy interesante porque esa persona es parte de la historia de una comunidad y si muere se pierde. El patrimonio cultural se puede rescatar con este tipo de trabajos porque podés tener un edificio de 100 o 200 años que sigue estando pero la historia de la gente que vivió en ese lugar si no la tomás, transcribís y hacés pública desaparece.-En cuanto a la arqueología, ¿se han realizado investigaciones en nuestra ciudad?No ha habido estudios y hay mucho por hacer pero sé que hace unos tres años vino un equipo de antropólogos de La Plata que realizan excavaciones en toda la zona de Islas a partir de un proyecto provincial para reconstruir la historia de los pueblos originarios de Entre Ríos ya que hay muy pocas fuentes históricas sobre ellos y las que tenemos están de alguna manera contaminadas por el español que tenía una mirada sobre el aborígen y por lo tanto hay muchas cosas que no se saben. Este equipo de antropólogos sigue trabajando hasta el día de hoy en esa zona que es muy rica.He conocido gente que se ha dedicado a coleccionar objetos que en Gualeguay se ha encontrado muchísimo en el Arroyo Clé, también en algunas estancias se han hallado muchas armas del siglo XIX y está el caso de los túneles que pone de manifiesto la importancia del antropólogo en la valorización del patrimonio cultural. El día que se declare patrimonio cultural a los túneles que hay en Gualeguay, cultural y turísticamente va a ser una revolución porque deben tener unos 200 o 300 años, no entendemos la finalidad de ellos ni sabemos si hay algo abajo que hayan dejado los antiguos habitantes de la comunidad, sólo tenemos mitos urbanos.-¿Qué campo laboral tiene el antropólogo?La disciplina ha cambiado mucho en estos últimos 20 años. Cuando yo empecé a estudiar todos me decían que qué iba a hacer, de qué iba a trabajar y en esa décadas del 80 la antropología no existía como materia de ninguna carrera y era muy difícil la salida laboral. Hoy en día está en la mayoría de las carreras por lo que el antropólogo puede trabajar muchísimo en docencia y es muy interesante plantearlo desde este lugar porque tal vez hay chicos que le interesa la disciplina pero lo ven muy complejo para insertarse laboralmente.-Por último, ¿qué diferencia a la antropología de la sociología?Lo que caracteriza mucho al antropólogo es el trabajo de campo en el terreno que es lo que lo diferencia con la sociología que hacen estudios macro como sondeos de opinión y encuestas en el campo de la política por ejemplo, se basan en estadísticas con las que miden tendencias a nivel macro social, en cambio el antropólogo desde el inicio de su actividad se dedicó a convivir con pequeños grupos. La disciplina nace en el siglo XIX con los ingleses que tenían dominado medio mundo y ellos se daban cuenta que no les alcanzaba la hegemonía bélica para controlar las colonias sino que debían hacerlo a través de la cultura y ahí aparece el antropólogo que empezó trabajando para la Corona, iba a África, Asia, América y estudiaba las comunidades y después les remitía todas sus investigaciones. Luego se separa de esta cuestión colonial y se transforma en una disciplina de estudio fundamentalmente de las comunidades que tenían historias orales. Acá hubo una serie de antropólogos en entre las décadas del 50 y 60 que se dedicaron a hacer salvataje de las culturas como Onas, Mapuches, gente que ya murió y con ellos se acabó la historia por lo que había una necesidad del antropólogo de rescatar los mitos, las religiones, las prácticas culinarias o curanderiles que estaban desapareciendo. En las décadas del 60 y 70 ya quedan muy pocas comunidades por lo que el antropólogo reorienta su trabajo y encuentra un lugar interesante en la ciudad porque allí también había tribus.Yo lo vivo mucho en la educación, en las escuelas. Uno va allí y cuando entrás es un mundo porque tiene una idiosincrasia, una historia y todo el que va ahí se ve como atrapado en el espíritu de esa institución por lo que si no entendés cómo funciona, su historia y su contexto no podés entender el proceso pedagógico que se da ahí adentro, incluso hoy en día en el campo de la educación hay muchos pedagogos que se están volcando a la antropología porque trabaja con herramientas que permiten obtener mucha información de estos grupos como entrevistas, prácticas de observación, registros biográficos, etc. que son técnicas que te permiten reconstruir la vida de esa pequeña comunidad que puede ser un hospital, un barrio o una escuela por ejemplo.
