El Hogar de Día continúa sus actividades solidarias
La entidad, que fue fundada hace 28 años, continúa con su labor asistencial hacia los adultos mayores de bajos recursos de nuestra ciudad. Unas 40 personas concurren diariamente en busca de alimento y resguardo. Segunda Sección dialogó con la presidenta de la entidad, Marta Furrer, quien señaló entre otras cosas la necesidad de conseguir alimentos y colaboraciones y de renovar la comisión directiva de la misma.
En primer lugar Furrer explicó que: "El Hogar ayuda a unas 40 personas por día pero tenemos anotados a unas 70 porque los demás son ambulatorios, algunos van un día y tal vez a la semana concurren de vuelta. Dentro de eso también incluimos las viandas que enviamos para aquellos que no pueden ir hasta el hogar"."Es muy variable el número de personas que vienen a comer. Algunos días hay sólo diez o 12 y otros días está lleno. Eso sucede porque todos tienen su jubilación, así sea la mínima, y con eso se arreglan. Por esto hay días que por ejemplo llueve y van pocos, ahora que empieza el frío van más porque tienen estufa, televisión, se ponen a jugar al truco, pasan la mañana y aparte una comida caliente ayuda. La cantidad de gente que concurre no aumenta, muchos de los viejitos que van lo hacen desde que se fundó el Hogar, otros fueron falleciendo y también hay algunos que se han ido integrando a otros comedores que antes no había", indicó la presidenta de la entidad benéfica.Consultada sobre cómo se consiguen los recursos necesarios para dar de comer a las personas que allí concurren Furrer señaló que: "Tenemos la tarjeta SIDECREER que ya no nos alcanza por lo que hemos pedido donaciones de alimentos por radio y los otros días en el parque se organizó una caminata por la mañana y bandas de música por la tarde, eso nos ayudó mucho porque la tarjeta nos paga sólo tres o cuatro pesos por día y allá desayunan y almuerzan. También contamos con un subsidio de la provincia que nos envía 2 mil pesos por mes pero que lo recibimos una vez al año, no viene todos los meses y tenés que presentar los papeles, cada vez más cosas. El de 2014 nos llegó hace dos meses y se gastó enseguida porque eran 20 mil pesos que no alcanzaron para nada, sólo para pagar las deudas"."La gente colabora, siempre hay donaciones y tenemos tres panaderías que dos veces en el año nos dan pan pero lamentablemente resulta difícil. Este año no pudimos hacer la buseca del 25 de mayo porque el mondongo estaba muy caro y se hacen 120 o 130 porciones para vender y no lográbamos cubrir el gasto. Ahora una señora se ofreció a ayudarnos, comenzó a buscar carnicerías que puedan colaborar con nosotros y consiguió algunas que nos donarán carne". Consideró la presidenta.En cuanto al funcionamiento de la entidad Furrer explicó que: "A las 9 de la mañana comienza la actividad en el Hogar. A esa hora se sirve el desayuno, toman mate, juegan al truco y al mediodía se les da el almuerzo hasta las 13 horas que se cierra. No todos pasan la mañana completa ahí; algunos hacen changuitas, desayunan, se van y vuelven a almorzar".En otro orden de cosas la presidenta del Hogar indicó que: "Buscamos renovar la comisión directiva porque quienes la integramos estamos desde hace mucho tiempo, en mi caso, desde que el Hogar de Día tenía cinco años de funcionamiento mientras que otros están desde el principio y estamos muy cansados después de 28 años. Si alguien quiere formar parte de la comisión e interiorizarse puede venir y preguntarme a mí, a Horacio Barrandeguy o Delia Casella que somos quienes más andamos. Hace muchos años que estamos en la comisión y algunos de nosotros tenemos problemas de salud que nos dificultan continuar". En ese sentido invitóa los socios a que participen de la asamblea para renovar la comisión dado que "lo necesitamos con urgencia"."Hasta el año pasado hicimos empanadas, locro y buseca pero cenas ya no porque no nos permite el presupuesto y tampoco contamos con un lugar ni gente que nos ayude a realizarla", señaló.Por último Furrer recordó que: "Al Hogar lo fundó Cristina Barrandeguy hace 28 años. En ese momento había un estatuto que establecía la ayuda a personas que tuvieran más de 65 años. Cuando se creó no tenían nada, La Fraternidad les ofreció el local y fueron juntando cubiertos de vecinos que les regalaban, sillas, mesas y tablones hasta que con el correr del tiempo pudieron equiparse. Ahora un banco de Buenos Aires nos donó una cocina industrial y un freezer. También vino una asistente del Ministerio de Desarrollo Social que nos consultó qué necesitábamos por lo que le solicitamos una heladera y una procesadora industrial porque las que teníamos se nos rompían al poco tiempo y también una amasadora para hacer pastas que nos enviaron. Compramos también un horno pizzero donde hacemos pollos para vender".
