Francisco Morchio: “El conflicto por la Resolución 125 nos cambió la vida a todos”
En diálogo con nuestro matutino el senador departamental Francisco Morchio recordó vivencias del conflicto por la resolución 125, del cual se cumplieron diez años, que marcarían un antes y un después en nuestro país. Asimismo trazó un análisis sobre la importancia de este hecho y sus consecuencias hasta el presente.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/160/0000160640.jpg)
Morchio comenzó señalando: "El 11 de marzo de 2008 el Ministro de Economía Martin Lousteau anuncia un sistema de retenciones que implicaría que el Gobierno se quedara con entre el 49% y hasta el 95% del precio de la soja, era una medida confiscatoria que, fiel al estilo impuesto por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner había sido tomada sin consultar a los representantes del campo. Antes de cumplirse un día del anuncio la mesa de enlace, que conformaban las cuatro gremiales agropecuarias, convocó a un paro en la comercialización de carne y granos por 48 horas. Ese día comenzarían una serie de hechos que mantendrían durante cuatro meses en vilo a la sociedad por la disputa entre el campo y el gobierno"."A diez años de esos acontecimientos entiendo que estos modificaron la historia argentina, estoy seguro que esos hechos se estudiaran algún día en los libros de historia. También modificaron la vida de cada protagonista, no solo de quienes fueron actores principales como los dirigentes agropecuarios, los representantes del gobierno y más tarde los legisladores, sino de cada ciudadano que decidió tomar parte en el conflicto", evaluó.En esa línea recordó: "En lo personal nunca olvidaré el lugar donde me encontraba cuando escuché el anuncio de Lousteau, fue un baldazo de agua fría. También recuerdo que no participé del primer corte de ruta que se hizo en Ceibas y de cómo, Mario Ojeda, contratista rural y productor agropecuario, actual Presidente de la Junta de Gobierno del 2do Distrito, me convenció de que había que involucrarse y asistir a la segunda manifestación. Es por eso que digo que ese conflicto nos cambió la vida a todos. Me pongo como ejemplo. Yo había terminado mis estudios recibiéndome de Ing. en Producción Agropecuaria en 2001, desde ahí mi vida transcurrió dentro del campo trabajando, era muy poco el contacto que tenía con otros productores, pero en el corte de ruta los productores nos encontramos, vimos que no éramos tan distintos y que nuestros problemas eran los mismos. El Gobierno de ese entonces nos obligó a salir tranqueras afuera, nos obligó a involucrarnos"."En las rutas había cortes y movilizaciones, recuerdo que junto con otros productores más jóvenes tomamos el turno de la noche, mi idea era estar en el corte a la noche y trabajar de día, al poco tiempo vi que el conflicto se mantenía y que eso sería imposible. Los días transcurrían y los ánimos variaban, pasábamos de la desazón a la indignación. Lo que nos hacía más fuertes eran las críticas del gobierno a los productores, sentíamos la necesidad de explicarle a la gente que el gobierno mentía, necesitábamos contar nuestra realidad", aseguró.Por otra parte el senador departamental señaló: "La tarde del 25 de marzo fue la primera vez que la Presidenta habló en un discurso sobre el tema, todos esperábamos una pacificación y el llamado al diálogo, una vuelta atrás (el despido de algún funcionario tal vez) y la vuelta a la tranquilidad, pero desde las radios de las camionetas solo escuchamos sembrar el odio y el redoble de apuestas, fue cuando se refirió a "los piquetes de la abundancia", recuerdo las caras, recuerdo ver mujeres llorando, sería el primer trazo de la grieta que se habría en la Argentina. La tristeza y la bronca invadió los productores, pero ese mismo día algo pasó que nos hizo caer en la cuenta de que debíamos redoblar los esfuerzos. Tras el discurso de Cristina Fernández de Kirchner los porteños se manifestaron en Plaza de Mayo a favor del campo, como bajaríamos los brazos si gente con una realidad tan distinta nos daba su apoyo"."A partir de ese momento- continúa Morchio- el Gobierno redoblaba apuestas e intentaba medir fuerzas constantemente. Todos los dirigentes funcionales al kirchnerismo, con Luis D Elia y Hugo Moyano a la cabeza, sembraban el odio en contra de los productores agropecuarios. Por si algo faltaba la Ciudad de Buenos Aires fue invadida por humo proveniente de campos incendiados en las Islas del Ibicuy, nunca se comprobó quien lo hizo pero ningún productor va a quemar un pajal a las puertas del invierno, Néstor Kirschner gritaba `nos queman nuestros campos argentinos´. El 1 de Abril con el apoyo de esos dirigentes la Presidenta organizó un acto también en Plaza de Mayo, fue cuando el Secretario Moreno se pasa la mano en señal de degüello mirando fijamente al Ministro Lousteau, al poco tiempo este terminaría echado del Gobierno. Cristina elegía a quienes querían "ir por todo", no escucharía a nadie con planteos en otro sentido".En tanto el senador departamental recordó: "Alfredo De Angelli, Presidente de Federación Agraria de Entre Ríos jugó un rol fundamental en el conflicto. Gracias a su carisma y capacidad de liderazgo fue quien marcó los tiempos de una protesta que de no ser así muy probablemente se hubiera desmadrado, también su capacidad para jugar en equipo sirvió para que los cuatro presidentes de las entidades se apoyaran en él para conducir a las bases"."El 25 de mayo la pantalla de la televisión se mostró partida, de un lado el acto de Cristina en Salta, rodeada de un mar multicolor de pancartas de distintas agrupaciones afines al Gobierno, cuyos dirigentes querían demostrar su lealtad, del otro lado 200 mil personas auto convocadas en Rosario, un solo color, el de las banderas celeste y blanca, el acto del campo. La Presidenta de Argentina había dividido su país en dos", evaluó Morchio.El legislador de Cambiemos indicó asimismo: "Transcurrido poco tiempo la Presidenta decide enviar la resolución 125 como proyecto de ley al Congreso. En ese momento el escenario de acción de los productores cambió, algunos pasamos de la ruta a deambular, sin mucho sentido, por los pasillos del congreso intentando convencer a los legisladores. Con los entrerrianos no tuvimos mucha suerte, un joven asesor de Guastavino después de hacernos esperar un buen rato nos dijo que su jefe no podría atendernos. Blanca Osuna si nos recibió, lo primero que vimos fue su foto abrazada con Néstor Kirchner, luego vendría un vendaval de palabras que se pareció más al reto de una maestra que a un posible diálogo".LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA
