13 de Junio: San Antonio
Gualeguay celebra a su Santo Patrono
Dicen las crónicas que las primeras familias cristianas se asentaron en la zona en el año 1750. Procedían de Santa Fe, de Paraná y de Corrientes. En el año 1772 arribó a la zona del Octavo Distrito un catamarqueño llamado Antonio Luna que trajo desde Buenos Aires una imagen de San Antonio bajo cuya advocación se comenzó a construir una capilla, que se determino levantar en la zona del octavo en 1775. La misma dependía de la Parroquia de Paraná. Desde entonces en la zona se venera a San Antonio como Patrono.
Más tarde, y tras el paso del obispo Sebastián Malvar y Pintos, se crea la parroquia de Gualeguay bajo el patrocinio de este santo. El 12 de noviembre de 1781 el primer sacerdote de Gualeguay, Fernando Andrés Quiroga y Taboada, da comienzo formalmente a las actividades de la parroquia. Sólo luego de muchas controversias se traslada la sede de la parroquia desde la capilla vieja al lugar donde actualmente está trazada la ciudad.¿Quién era San Antonio? Su nombre era Fernando, había nacido en Lisboa, Portugal, en el año 1195. En su juventud perteneció a la orden de los agustinos. Con ellos adquirió una formación teológica muy sólida y recibió el sacramento del orden en el grado de presbítero. Más tarde, viendo el ejemplo de pobreza y de disponibilidad al martirio de los franciscanos, ingresa en la orden de Francisco a quien conoció y admiró. Se desempeñó como predicador sobre todo en la defensa de la verdadera doctrina católica frente a los errores doctrinales de los cátaros y albigenses en el sur de Francia y en Italia. Fue el primer maestro de teología en la orden de San Francisco. En Padua (Italia) fue amado por el pueblo sobre todo por su defensa de los pobres. Fue célebre también por los milagros que realizó en vida y por la riqueza de sus sermones; las multitudes acudían a escucharlo. Murió el 13 de junio de 1231, poco después fue canonizado. Pío XII lo declaró "Doctor Evangélico"La fiesta patronal La fiesta patronal de la parroquia matriz de Gualeguay nos hace pensar en el llamado que todos tenemos a la santidad que vivió de modo ejemplar San Antonio, nos hace pensar en el amor que él tenía al Evangelio. Nos lleva también a mirar con gratitud la tarea de las generaciones pasadas que nos regalaron (con la fuerza del Espíritu Santo) el don de la fe. Especialmente nos hace recordar el paso generoso de tantos sacerdotes por Gualeguay. Quizá tengamos que pensar de un modo eminente en el padre Juan Vilar, cuyos restos descansan en el Templo de San Antonio. Pero también esta fiesta patronal nos tiene que llevar a considerar por un lado la realidad de las parroquias. Al respecto nos dice el papa: "La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero" (EG 28). Por otro lado la celebración de San Antonio, (quizá la celebración más antigua de esta ciudad), nos lleva a mirar lo que significan hoy las ciudades, el desafío de la nueva evangelización en ellas. Nos dice el papa Francisco: "Una cultura inédita late y se elabora en la ciudad. (... ) Se impone una evangelización que ilumine los nuevos modos de relación con Dios, con los otros y con el espacio, y que suscite los valores fundamentales. Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de las ciudades. (... ) La ciudad produce una suerte de permanente ambivalencia porque, al mismo tiempo que ofrece a sus ciudadanos infinitas posibilidades, también aparecen numerosas dificultades para el pleno desarrollo de la vida de muchos" (EG 73 y 74). Que la fiesta de San Antonio de Gualeguay nos haga más orante, más fraternos y más misioneros para la gloria de Dios y el bien de nuestro Pueblo cristiano. Que la fiesta de San Antonio de Gualeguay nos dé la capacidad de leer el Evangelio en el Espíritu de la Iglesia para luego tener los sentimientos del Corazón de Jesús a favor de los hermanos, sobre todo de los que más sufren. Que la fiesta de San Antonio además nos ayude a transitar el camino de la asamblea diocesana según el lema de Jn 17 "Sean uno para que el mundo crea".En este mes de junio, mes del Sagrado Corazón agradecemos una vez más-según el decir de Pío XII- esos tres regalos del Corazón de Jesús: el regalo del a Eucaristía, de la Virgen Madre y del sacerdocio Católico.P. Jorge LeivaPárroco de San Antonio de Gualeguay
