La protesta frutícola se hizo bandera de la oposición
De tenerlos en la vereda de enfrente, los kirchneristas pasaron súbitamente a ser los primeros defensores de los productores que protestaron en Plaza de Mayo. Las causas de un conflicto que lleva décadas
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La última protesta frutícola, en la que productores de peras y manzanas de Río Negro regalaron 10 toneladas de fruta a la gente que se congregó en la Plaza de Mayo esta semana, se convirtió otra vez en funcional para la oposición.Los que antes eran enemigos, como fue el campo para el kirchnerismo, ese martes del reparto se transformaron en amigos a los que hay que defender. Así el campo de estar en la vereda de enfrente pasó a ser una víctima cuando hace siete meses era denostado políticamente.Sin embargo, la realidad marca que la crisis de las economías regionales están desde hace 70 años en "ciclos", como afirmó al día siguiente el economista Javier González Fraga al disertar en la primera Jornada Nacional del Agro (Jonagro) que organizó Confederaciones Rurales Argentinas en la Bolsa de Cereales porteña y que inauguró el presidente Mauricio Macri. En esa oportunidad, Macri asumió el compromiso de ayudar a los integrantes de "una economía regional como la fruta con un sector de productores que no encuentra el camino todavía hacia ese crecimiento".También sostuvo que la situación "demanda entender con inteligencia cómo usar los recursos del Estado para sacarlos (a los productores) de ese lugar" en el que cayeron por la falta de rentabilidad y de demanda externa con sobreoferta en el mercado interno. Según Macri, de la crítica situación se sale utilizando recursos del Estado y añadió que se responde a "años de políticas equivocadas" que se dieron cuando la Argentina tenía "todas las oportunidades de potenciarse, de consolidarse porque había un precio internacional, y de nuevo la miopía interrumpió el ciclo exportador".Los frutícolas patagónicos tiraron millones de kilos de peras y manzanas, el año pasado y antes, durante el gobierno de Cristina Kirchner, y tampoco apareció en ese momento la solución. Comparten la crisis, que también viene de lejos, con el sector de la fruta de pepita, los tamberos que enfrentan precios bajos internacionales que impide exportar y locales que no alcanzan a cubrir los costos de producción. En todos los casos se reclama la presencia de un Estado que acompañe con créditos a muy largo plazo y períodos de gracia, ya que la falta de rentabilidad es alta.Macri dijo que no "solamente con palabras" van a ayudar y que ya han "repartido compensaciones entre más de 9.000 tamberos por más de 1.100 millones de pesos y créditos a tasas subsidiadas por más de 1.500 millones de pesos"
