Primer discurso de Fernández Presidente: “Vengo a convocar a la unidad de toda Argentina"
El flamante presidente de la Argentina, Alberto Fernández, brindó su primer discurso como mandatario frente a la Asamblea Legislativa minutos después de jurar como jefe de Estado. Sus palabras estuvieron destinadas a cerrar la grieta aunque no dejó de repasar los datos más preocupantes de la crisis económica que atraviesa el país.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/298/0000298259.jpg)
El Presidente adelantó que habrá créditos no bancarios orientadas a las familias endeudadas, informó que habrá subsidios para pymes y planteó que elaborarán un nuevo proyecto de Presupuesto porque el realizado por la gestión de Cambiemos no representa los números de la economía.Además, adelantó que intevendrán la Agencia Federal de Inteligencia y enviará al Congreso un proyecto para reformar la Justicia Federal.El discurso completoEl 10 de diciembre de cada año, no es un día cualquiera en nuestra memoria colectiva.Hoy celebramos el momento en que la Argentina toda sepultó la más cruel de las dictaduras que hemos debido soportar. Ese día, hace treinta y seis años, Raúl Alfonsín asumía la Presidencia, nos abría una puerta hacia el respeto a la pluralidad de ideas y nos devolvía la institucionalidad que habíamos perdido.Desde entonces, nuestro país atravesó distintos momentos. Algunos más plácidos y felices y otros más tristes y tumultuosos. Pero en cualquier caso siempre perseveramos en la institucionalidad y toda crisis que se nos presentó supimos sobrellevarla preservando el funcionamiento de la república.Los argentinos hemos aprendido así, que las debilidades y las insuficiencias de la democracia solo se resuelven con más democracia. Por eso hoy quiero iniciar estas palabras reivindicando mi compromiso democrático que garantice entre todos los argentinos, más allá de sus ideologías, la convivencia en el respeto a los disensos.Deseo dirigirme muy personalmente a cada una y a cada uno de esos argentinos que habitan esta Patria.Lo hago ante los representantes de esta Asamblea Legislativa, las autoridades de toda la comunidad internacional que hoy nos visitan y las diversas expresiones de nuestra vida en sociedad.No quiero emplear frases gastadas ni artificiales.Quisiera que mis palabras expresen, del modo más fiel posible, el eco de millones de voces que aún siguen resonando en toda nuestra Argentina.Desde la humildad de esa escucha, y desde la esperanza que millones de compatriotas han expresado en las urnas el pasado 27 de octubre, vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un Nuevo Contrato de Ciudadanía Social.Un contrato social que sea Fraterno y Solidario.Fraterno, porque ha llegado la hora de abrazar al diferente.Solidario, porque en esta emergencia social, es tiempo de comenzar por los últimos, para después poder llegar a todos.Este es el espíritu del tiempo que hoy inauguramos.Con sobriedad en la palabra y expresividad en los hechos.Los vengo a convocar, sin distinciones, a poner a la Argentina de pie. Para que comience a caminar. Paso tras paso. Con dignidad. Rumbo al desarrollo con justicia social.Hoy más que nunca, es necesario poner a la Argentina de pie como condición necesaria para que vuelva a caminar. Ello supone, antes que nada, recuperar un conjunto de equilibrios sociales, económicos y productivos que hoy no tenemos.Es hora de abandonar el aturdimiento.Ser conscientes de que las profundas heridas que hoy padecemos necesitan, para comenzar a curarse, de tiempo, sosiego, y, sobre todo, de humanidad.Quiero convocar a esta Argentina Unida a desplegar una nueva mirada de humanidad, que reconstruya los vínculos esenciales entre cada uno de nosotros.Por eso mismo, tengo la necesidad de compartir con Ustedes la convicción que siento en este momento, acerca de los grandes muros que tenemos que superar para poner a la Argentina de pie.Tenemos que superar el muro del rencor y del odio entre argentinos.Tenemos que superar el muro del hambre que deja a millones de hombres y mujeres afuera de la mesa que nos es común.Y, finalmente, tenemos que superar el muro del despilfarro de nuestras energías productivas.Estos muros, y no nuestras ideas distintas, son los que nos dividen en este tiempo histórico.Por eso quisiera que estas palabras no fueran un monólogo, sino la invitación a una reflexión profunda y sincera acerca de este momento trascendental.Superar los muros emocionales, significa que todas y todos seamos capaces de convivir en la diferencia y que reconozcamos que nadie sobra en nuestra Nación, ni en su opinión, ni en sus ideas, ni en sus manifestaciones.Tenemos que suturar demasiadas heridas abiertas en nuestra Patria. Apostar a la fractura y a la grieta significa apostar a que esas heridas sigan sangrando. Actuar de ese modo, sería lo mismo que empujarnos al abismo.Lo expreso desde el alma, tanto a quienes me votaron como a quienes no lo hicieron. No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro.Quiero ser el Presidente capaz de descubrir la mejor faceta de quien piensa distinto a mí. Y quiero ser el primero en convivir con él sin horadar en sus falencias.Quiero ser capaz de corregir mis errores, en lugar de situarme en el pedestal de un iluminado.Yo vengo a invitarlos a construir esa sociedad democrática.El sueño de una Argentina unida no necesita unanimidad. Ni mucho menos uniformidad. Para lograr el sueño de una convivencia positiva entre los argentinos, partimos de que toda verdad es relativa. "Tal vez de la suma o la confrontación de esas verdades podamos alcanzar una verdad superadora", supo decir con acierto Néstor Kirchner.Al decir esto no ignoro que los conflictos que enfrentamos expresan intereses y pujas distributivas.Pero también soy consciente de que, si actuamos de buena fe, podemos ser capaces de identificar prioridades urgentísimas y compartidas para acordar después mecanismos que superen aquellas contradicciones.Más allá de las diferencias, estoy seguro de que todas y todos coincidimos en que comenzar a superar el muro de las fracturas de la Argentina implica crear una ética de las prioridades y las emergencias.Comenzando por los últimos, para llegar a todos.Más de 15 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria en un país que es uno de los mayores productores de alimentos del mundo.Necesitamos que toda la Argentina Unida le ponga un freno a esta catástrofe social. Uno de cada dos niñas y niños es pobre en nuestro país.Sin pan no hay presente ni futuro. Sin pan la vida solo se padece. Sin pan no hay democracia ni libertad.Por eso la primera reunión oficial de nuestro Gobierno consistirá en un encuentro de trabajo sobre esta prioridad, el Plan Integral Argentina Contra el Hambre. Allí todo nuestro gabinete y las personalidades de la sociedad civil que generosamente se han sumado a nuestro llamado, comenzaremos la acción que ponga fin a este presente penoso.Pero no sería sincero ante Ustedes si no compartiera otra convicción: los marginados y excluidos de nuestra Patria, los afectados por la cultura del descarte, no sólo necesitan que le demos con premura un pedazo de pan al pie de nuestra mesa. Necesitan ser parte y ser comensales en la misma mesa. De la mesa grande de una Nación que tiene que ser nuestra "casa común".Esto nos exige reorientar prioridades en nuestra economía y en nuestra estructura productiva.La solidaridad en la emergencia tiene muchas caras.Las economías familiares se encuentran asfixiadas por los altos niveles de endeudamiento, a tasas usurarias y en algunos casos con esquemas de devoluciones diarias.Hoy nuestros compatriotas tomaron créditos para comprar alimentos y remedios o para pagar las facturas de los servicios públicos. Las abuelas y abuelos se endeudaron para comprar medicamentos y empezaron a comer menos y peor.La situación de las PyMEs tiene también proporciones dramáticas, requiriendo un alivio fiscal y estímulos apropiados.La capacidad ociosa de nuestras fábricas, industrias y comercios también constituye un despilfarro de energías productivas.
