Quejas de vecinos por “picadas” en Parque Quintana y Costanera
Por distintos medios y de diversas maneras, los vecinos que habitan en inmediaciones de Parque Quintana y Costanera vienen reclamando mayores controles a las famosas “picadas” que –principalmente los fines de semana- decenas de motociclistas protagonizan en ese sector de la ciudad.
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A los ruidos molestos de "escapes libres" y altas velocidades, hay que sumar y no dejar de lado las graves consecuencias que han sido el saldo de accidentes en esa zona. Las estadísticas están a mano en el Hospital con la cantidad de casos de traumatología. La actividad de los sábados y domingos con motos en plena competencia urbana comienza cuando cae el sol. A partir de ese momento, parece que se pone en práctica el "todo vale" para este tipo de actividades totalmente prohibida. Quienes circulan con sus vehículos en forma normal y, con todas las precauciones, observan azorados la modalidad de las "picadas", principalmente en la calle que va desde el bulevar San Juan y Corrientes hasta el cruce con Avenida Juan María Gianello. Allí, los jóvenes en moto aprovechan que ese "circuito" no tiene lomos de burro y, disputan los 250 metros a altísimas velocidades, poniendo en riesgo la propia vida y la de terceros. Desde Policía y Tránsito se ha venido trabajando pero, evidentemente que con ello no alcanza. Controles, revisiones, cursos de capacitación, charlas, test de alcoholemia, "conductor designado" y cuanto proyecto ande circulando, se ha puesto en marcha y, el problema parece no tener solución. Obviamente que el tema es mucho más profundo y necesitaría de varias ediciones para examinar de la raíz y, del mismo modo, llegar a posturas comunes para actuar en consecuencia. Aquí es donde aparece el rol de la Familia, de esos padres que permiten a sus hijos -siendo menores de edad- tripular una moto y, manejarse de ese modo, sin medir las consecuencias que podría acarrear un accidente de tal magnitud. También aparece el rol de la educación y la escuela, que van de la mano para reducir y revertir esta situación. Si el Estado, los padres y la Escuela pudieran avanzar en un objetivo primario de, concientizar la conducta vial de niños y adolescentes, estaríamos dando un paso muy importante en pos de salvaguardar las futuras generaciones.
